La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) presentó las ediciones 2027 de sus principales manuales de carga aérea y operaciones terrestres, que entrarán en vigencia el 1 de enero de 2027 y regirán hasta el 31 de diciembre de ese año. La actualización alcanza a las regulaciones de mercancías peligrosas, el transporte de baterías, los animales vivos y el manejo aeroportuario.
Se trata de los documentos de referencia que utilizan aerolíneas, agentes de carga, despachantes y expedidores en todo el mundo para garantizar el cumplimiento normativo. Cada nueva edición introduce ajustes que buscan actualizar los procedimientos operativos frente a cambios tecnológicos, regulatorios y de mercado.
El Reglamento de Mercancías Peligrosas (DGR, por sus siglas en inglés) incorpora precisiones sobre los requisitos de empaque y suma restricciones específicas para baterías de repuesto y power banks. También establece nuevas obligaciones para operadores que transporten ayudas de movilidad con baterías de litio de más de 300 Wh, un segmento que había crecido sin una normativa uniforme hasta ahora.
El documento actualiza además las variaciones por Estado y por operador, con la incorporación de disposiciones de 17 países. Este punto resulta relevante para la planificación logística, ya que cada variación puede modificar los procedimientos de aceptación de carga según el destino final del envío.
En paralelo, el Reglamento de Transporte de Baterías (BSR) introduce por primera vez disposiciones para baterías híbridas que combinan celdas de litio-ion y de sodio-ion, tecnología que gana terreno en electromovilidad y almacenamiento energético. También se revisan instrucciones de embalaje vinculadas a baterías de sodio-ion y prototipos, y se aclaran las exclusiones del límite de cuatro celdas o dos baterías para determinados envíos. Una nueva exigencia obliga a que la marca de batería figure en la misma superficie del embalaje que las demás etiquetas de riesgo.
El Reglamento de Animales Vivos (LAR) suma especies de laboratorio libres de patógenos específicos a su listado y estandariza la terminología y las medidas métricas para los requisitos de contenedores. También se actualizan los procedimientos de limpieza y desinfección de las bodegas de carga, un aspecto sanitario cada vez más exigido por los mercados de destino. Como novedad, el manual estará disponible en portugués, tras la adopción del LAR por parte de Brasil.
Por su parte, el Manual de Manejo Aeroportuario (AHM) incorpora guías para el uso de biometría en procesos de viaje sin contacto, con lineamientos sobre privacidad y aspectos éticos en los puntos de control. Se suman, además, disposiciones para el uso de equipos terrestres autónomos que operan cerca de las aeronaves, una tendencia que avanza en aeropuertos con alto volumen de operaciones.
Uno de los cambios más significativos es el impulso a las herramientas digitales que vinculan estos manuales con los procesos operativos diarios. Entre ellas se destacan LAR Verify, para la verificación automática de envíos de animales vivos; e-BSR, con nuevos escenarios interactivos de clasificación; y DG Digital, un módulo para gestionar declaraciones de expedidor de mercancías peligrosas.
También se amplía la Verificación Digital de Carga (DLV), que según IATA permite reducir en más de 80% los errores de estiba y hasta un 30% las demoras vinculadas a la carga. La organización adelantó que estas plataformas incorporarán de forma creciente inteligencia artificial para integrar los estándares normativos a la toma de decisiones en tiempo real.
Pese a las revisiones, la estructura general de los manuales conserva su lógica habitual: siguen organizados por reglamento específico y continúan alineados con las Instrucciones Técnicas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Se mantiene también el esquema de variaciones por Estado y por operador como mecanismo para adaptar la norma global a las particularidades de cada mercado, así como la vigencia anual calendario de cada edición.
Para el sector logístico latinoamericano, la actualización implica revisar con anticipación los procedimientos internos de aceptación y manejo de carga, especialmente en envíos con baterías de litio o sodio-ion, un rubro en expansión por la electromovilidad. La adaptación a tiempo de protocolos y capacitaciones será clave para sostener la fluidez operativa cuando el nuevo ciclo normativo entre en vigor en enero de 2027.