“Ya estamos trabajando con empresas que se presentan a licitaciones mineras, porque los pliegos exigen capacitaciones específicas para ese tipo de operación”. Sergio recorre el rol de la formación profesional en el transporte de cargas, la seguridad vial y los nuevos sectores que están demandando choferes especializados en la Argentina.
La Fundación Profesional para el Transporte va a cumplir 34 años y nació con foco en la capacitación de choferes y del sector en general. Hoy el objetivo central es reducir la accidentología y trabajar sobre la seguridad vial, incorporando de manera plena el interés comunitario.
Ya no hablamos solo de transporte de carga o de pasajeros, sino de movilidad: aquello que nos permite vivir en sociedad. El transporte nos atraviesa todos los días, desde la leche que tomamos hasta la ropa que usamos, que en algún momento llegaron en un camión.
Por eso es fundamental que existan instituciones dedicadas a mejorar la formación del sector, tanto por la seguridad vial como por el rol del transporte en el desarrollo económico. En Argentina, entre el 90% y el 95% de la economía se mueve en camiones.
Estamos transitando un tiempo de cambio: la innovación tecnológica llegó también al transporte, y la capacitación tiene que acompañarla, primero en los contenidos. Este año avanzamos con una Diplomatura en Gestión del Transporte, algo que no existía antes.
Ya no hablamos solo de formar choferes, sino cuadros profesionales dentro de las empresas de transporte y logística. También trabajamos fuerte en sustentabilidad: junto a Fadeeac participamos de un programa con el gobierno alemán sobre eficiencia en el transporte.
Hablamos de eficiencia porque en el fondo se trata de reducir el consumo de combustible. Eso baja la emisión de gases de efecto invernadero y también los costos, lo que impulsa la competitividad de nuestra economía y del transporte en su conjunto.
También incorporamos simuladores y realidad virtual como herramientas de primer nivel para transferir conocimiento, con contenidos específicos según el sector: industria forestal, caminos de alta montaña, conducción en nieve y, cada vez más, minería.
Tenemos un departamento de Psicología Vial que se desarrolló a lo largo de los años y que en la práctica no existe en otras instituciones del país. Contamos con equipamiento específico para la detección de capacidades psicológicas y cognitivas.
El estudio psicosensométrico permite determinar si una persona tiene las condiciones para ser chofer profesional, y también sirve para detectar mejoras posibles en conductores actuales. El departamento trabaja en conjunto con el área de capacitación.
Este servicio también se brinda a empresas dadoras de carga, principalmente petroleras, para garantizar que los choferes que acceden a ese tipo de transporte presten el servicio de forma segura. Es un trabajo que aporta directamente a la seguridad vial.
El transporte de cargas peligrosas requiere una capacitación particular, exigida incluso por la legislación argentina. Pero además vemos un crecimiento fuerte en la demanda del sector energético, tanto de gas como de petróleo.
Recorriendo el país junto a Fadeeac identificamos también una demanda creciente en minería de montaña, en provincias como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy. Ese es un transporte distinto: implica trabajar en altura y con otro tipo de seguimiento de la salud.
Ya estamos trabajando con empresas que se presentan a licitaciones mineras, porque los pliegos exigen capacitaciones específicas para ese tipo de operación, que combina altura, temperatura extrema y una logística mucho más compleja que la habitual.
Después de casi 34 años como institución de formación, este año logramos el reconocimiento oficial dentro del Sistema Educativo Nacional, a través de un convenio con la provincia de Buenos Aires. Vamos a poder otorgar un título oficial válido en toda la Argentina.