Vamos Adelante / México y Perú reanudaron relaciones diplomáticas
Columnistas diseccionan la seguridad, el turismo y la política que definen la agenda de Morelos.
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Por Mehrdokht Pournader, Andrew Kach, Stephanie Eckerd y Niharika Garud
Los proveedores de las corporaciones multinacionales están sometidos a una presión cada vez mayor. los aranceles, las interrupciones logísticas, las crecientes exigencias de cumplimiento y las repetidas crisis globales han elevado el costo de atender a los grandes compradores corporativos.
La investigación que estamos llevando a cabo con proveedores de Vietnam y Australia sugiere que las dificultades de los proveedores suelen hacerse evidentes antes de que se produzca una quiebra formal, pero solo si las empresas saben qué buscar. Para detectar a tiempo las dificultades de los proveedores, las empresas deben ir más allá de los indicadores estándar que ya monitorean.
Hemos desarrollado una evaluación diseñada para ayudar a los ejecutivos a identificar esas primeras señales de alerta. Se centra en seis dimensiones de la salud de los proveedores:
Innovación. Los gerentes deben estar atentos a cambios en la disposición o la capacidad del proveedor para proponer mejoras. ¿Está el proveedor presentando menos ideas de productos, mejoras de procesos o iniciativas de sostenibilidad? ¿Ha dejado de sugerir formas de mejorar la calidad, reducir el desperdicio o rediseñar productos? Una disminución en la innovación suele ser una de las primeras señales de que un proveedor está protegiendo los márgenes al limitar la atención únicamente a lo que se le exige.
Inversión. En este caso, la pregunta es si el proveedor sigue realizando mejoras discrecionales más allá del cumplimiento básico. Un proveedor puede seguir teniendo auditorías y cumpliendo con las normas formales, pero dejar de invertir en nuevos sistemas, capacitación, equipo, certificaciones o programas de sostenibilidad. Esa distinción es importante. El cumplimiento puede mantenerse estable incluso cuando la capacidad futura del proveedor para mejorar comienza a deteriorarse.
Capacidad. Los gerentes deben examinar si el proveedor está reduciendo la capacidad operativa que lo hace confiable. Las señales de advertencia incluyen el mantenimiento pospuesto, las actualizaciones de equipo retrasadas, la reducción del personal calificado, menor capacidad de producción o el cierre de líneas o instalaciones específicas. Estas acciones pueden describirse como medidas de eficiencia y a veces lo son. Pero cuando están impulsadas por la presión de liquidez, pueden indicar que el proveedor está debilitando precisamente las capacidades de las que depende el comprador.
Resiliencia del servicio. La cuestión aquí no es solo si el proveedor puede satisfacer la demanda normal, sino si puede absorber la volatilidad. ¿Sigue respondiendo a los picos de demanda? ¿Puede manejar pedidos urgentes, imprevistos, problemas de calidad o interrupciones logísticas? Un proveedor que tiene un buen desempeño en condiciones normales puede estar perdiendo el margen y la flexibilidad que lo hacen resiliente bajo presión.
Participación comercial. Los gerentes deben estar atentos a señales de que el proveedor se está volviendo más selectivo con respecto al trabajo que acepta. ¿Ha dejado de presentar ofertas para nuevos contratos? ¿Está rechazando pedidos más pequeños, más complejos o con márgenes más bajos? ¿Está evitando trabajos que requieran personalización, coordinación adicional o cargas de cumplimiento inusuales? Es posible que estas decisiones no parezcan una salida dramática, pero pueden indicar que el proveedor está comenzando a retirarse económicamente de la relación, incluso mientras permanece formalmente activo.
Posición en la red. Esto implica dar seguimiento para saber si el proveedor está cambiando su lugar dentro de la base de suministro más amplia. ¿Se ha fusionado con una empresa más grande? ¿Se ha salido de regiones específicas, categorías o líneas de productos? ¿Ha desaparecido de partes del mercado donde antes desempeñaba un papel importante? Cuando estos cambios ocurren en múltiples proveedores, el comprador puede encontrarse cada vez más dependiente de un número menor de empresas más grandes. Eso puede reducir la diversidad, debilitar la innovación y hacer que la cadena de suministro sea más vulnerable si uno de esos proveedores más grandes fracasa.
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Columnistas diseccionan la seguridad, el turismo y la política que definen la agenda de Morelos.
La tendencia actual en el manejo de las relaciones internacionales es diversificarlas para ampliar el espectro de los compradores de las exportaciones y los suplidores de los artículos que necesitamos, de tal manera que podamos obtener cooperación sin condiciones impositivas y mejor calidad y precios consecuentes con la economía ciudadana. Cuando un país establece relaciones diplomáticas con otro es porque, tras los análisis rigurosos, ha concluido que tal relación conviene a los intereses políticos, económicos y de seguridad de ambas naciones. En la actual realidad mundial, sabemos que hay países que actúan como superpotencias por su gran desarrollo económico, industrial, militar y cultural y que, para poder conservar su estatus, necesitan someter a sus designios a otros Estados. Otros tienen niveles aceptables de vida para sus ciudadanos y otros son los países pobres, dependientes, sometidos a presiones externas, no siempre con capacidad de enfrentarlas y que les impiden decidir su camino hacia el desarrollo. Honduras es un país pobre. Por eso son importantes sus relaciones diplomáticas enfocadas en los intereses nacionales para buscar las opciones conducentes a superar las dificultades, sin presiones externas ni intervenciones indebidas. Por eso nos asombran las visitas sin resultados de Asfura: al presidente Donald Trump, quien no lo recibió en la Casa Blanca, sino en Mar-a-Lago; luego Trump le advirtió que no lo atendía como mandatario y no hubo respuesta positiva a las peticiones de no devolver a los migrantes hondureños y de enviar inversionistas a Honduras. En lo que coincidieron es en ponerse de acuerdo en la revisión de las leyes hondureñas. Las misiones que han llegado son militares, no de funcionarios que vienen a ver en qué nos auxilian. Luego visitó a Netanyahu. El primer ministro está en dificultades por la guerra contra Irán, está acusado de genocidio por la Corte Internacional Penal y le han emitido orden de captura, tiene una fuerte oposición a la continuación de la guerra y siguen ocurriendo los desalojos violentos de los palestinos en Cisjordania y en Gaza. Después acude a Zelensky, quien igualmente está en dificultades por la guerra con Rusia, que está perdiendo. Hace redadas para reclutar por la fuerza a los ucranianos, tiene también una fuerte oposición interna, los Estados Unidos presionan para que llegue a un acuerdo de paz, enfrenta serios aprietos económicos con su ejército diezmado y con una cantidad enorme de bajas en los combates, busca reclutar mercenarios (podría ser ese su interés por Honduras) y carece de legitimidad por no convocar a elecciones. Esta visita contradice el deseo de Trump de lograr la paz para presentar un logro en las elecciones. Estas visitas no ayudan. No estoy abogando porque nos enfrentemos a los Estados Unidos, pero creo que es el momento de diversificar nuestras relaciones diplomáticas para encontrar nuevas ofertas de seguridad y cooperación y de negociar con mejores ventajas. No podemos aceptar que nos impongan con quién ser amigos. Cuba, por ejemplo, está asediada al máximo con un bloqueo que viene desde los inicios de la revolución cubana. Cuba no representa una amenaza para los Estados Unidos ni para Honduras, pero los Estados Unidos no perdonan cambios en sus narices y mantienen esa hostilidad con acciones de destrucción y muerte sin recibir las sanciones de los organismos internacionales de la ONU. Cuba no ha hecho ningún daño a Honduras, ni es nuestro enemigo como para presentarle una actitud hostil. Fueron los primeros en acudir en auxilio nuestro cuando el Fifí y también cuando el Mitch y los huracanes gemelos. Nos han apoyado con médicos especialistas con una gran labor con los hondureños. Defender la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba es defender los principios básicos de la relación entre las naciones. Es defender nuestra propia soberanía nacional para dirigirnos hacia el progreso abarcador de todos los hondureños. Es verdad que las drogas son el principal flagelo de estos países pobres, pero también no deja de ser el sustituto del pretexto para la intervención que antes representaba el comunismo. No necesitamos una relación de sumisión, sino de tú a tú, de verdaderos amigos, una relación mutuamente ventajosa en la que se nos respete como nación libre, soberana e independiente. Eso solo es posible si elegimos libremente a los amigos en defensa de nuestros intereses y no los de otros.