Comprar por internet, más aún en plenas rebajas, tiene algo de búsqueda del tesoro: a veces aparece una ganga y otras, una sorpresa bastante divertida. Entre descuentos llamativos, cuentas atrás y promesas de chollo, el usuario se deja llevar y no es capaz de discernir con total claridad si aquello que brilla en la pantalla reluce porque es oro.
Según un estudio de Klarna sobre fraude digital, elaborado junto a Appinio entre 1.000 adultos residentes en España, el 19% de los españoles afirma haber recibido productos falsificados al comprar online. Es decir, uno de cada cinco consumidores se ha encontrado alguna vez con que lo que llegó a casa no era exactamente lo que creía estar comprando.
El problema, sin embargo, no se limita a las falsificaciones. El mismo informe señala que el 64% de los españoles asegura haberse encontrado con ofertas que considera falsas o engañosas al comprar online, una situación especialmente sensible en periodos como las rebajas, cuando el precio se convierte en el principal reclamo.
La mala experiencia más habitual entre los consumidores españoles es recibir productos con una calidad inferior a la anunciada, algo que declara el 43% de los encuestados. Le siguen los artículos que no coinciden con la descripción original, con un 36%, y las ofertas falsas o descuentos engañosos, mencionados por el 35%.
También hay otras razones que pueden convertir una compra aparentemente sencilla en un pequeño disgusto. Un 34% de los consumidores afirma haberse encontrado con reseñas falsas, mientras que un 25% ha detectado costes ocultos en el momento del pago. Es el clásico producto que parecía barato hasta que, justo antes de confirmar la compra, aparecen gastos de envío, cargos añadidos o condiciones que no estaban tan claras.
Además, un 23% reconoce haber tenido dificultades para devolver productos y un 21% asegura haberse encontrado con métodos de pago que no le generaban confianza. Otro 19% afirma no haber recibido algún paquete tras realizar una compra online. Solo el 12% de los encuestados dice no haber vivido ninguna de las situaciones planteadas.
Para estar protegido ante estas situaciones, hay que dejar de fijarse solo en el bajo precio y el ahorro que supondrá, y empezar a comprobar si el descuento es real, si la tienda es fiable y si el producto que se está comprando coincide con lo prometido.
En este sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido en distintas campañas de la existencia de falsas rebajas y recuerda que, cuando se anuncia una reducción de precio, el precio anterior debe ser el más bajo aplicado en los 30 días previos.
Klarna recomienda desconfiar de las ofertas que parezcan demasiado buenas para ser verdad, comprobar que la dirección web coincide con el dominio oficial de la marca y revisar las políticas de devolución antes de completar la compra. También aconseja consultar reseñas verificadas y evitar valoraciones excesivamente positivas, genéricas o poco detalladas.
Otra recomendación básica es no hacer clic en enlaces recibidos por correo electrónico o SMS cuando generen dudas. En esos casos, lo más seguro es acudir directamente a la web o aplicación oficial de la marca. Las páginas que solo aceptan transferencias bancarias por adelantado y no ofrecen garantías para el comprador son, según la compañía, una señal clara de alerta.
Una rebaja puede servir para llamar la atención, pero no basta para que el consumidor se fíe de la tienda. Según el estudio de Klarna, las opciones de pago seguras son el elemento que más confianza genera, citado por el 43% de los encuestados, por delante de las garantías de protección al comprador (41%) y de unas políticas de devolución claras (39%).
También influyen las reseñas verificadas de otros clientes, mencionadas por el 37%, y la transparencia sobre los gastos de envío o posibles aranceles, con un 34%. Sorprendentemente, las recomendaciones de influencers tienen mucho menos peso: solo un 9% de los encuestados las considera un factor que aumente su confianza al comprar online.