Negocios en EE. UU.
Nueve de cada diez empresas estadounidenses con sede en Irlanda tienen previsto mantener o aumentar su plantilla durante el próximo año, según una encuesta de la Cámara de Comercio Estadounidense en Irlanda.
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Madrid, 11 jul (EFE).- El sector avícola español se enfrenta ahora al reto de contener la enfermedad de Newcastle, mucho menos conocida que la gripe aviar pero que ha llevado al sacrificio de más de un millón de aves y ha afectado a las exportaciones hacia una veintena de países.
Este es el balance tras más de medio año de presencia de una patología que ha reaparecido tras tres años de ausencia y que se detectó nuevamente a finales de diciembre en la provincia de Valencia, donde se declaró una decena de focos (el último a primeros de mayo) y ceca de 300.000 aves sacrificadas.
A día de hoy, en cambio, el impacto se centra en la provincia de Valladolid, donde se han notificado 14 focos en menos de un mes, con algo más de un millón de aves afectadas (357.000 pollos de engorde, 560.283 aves de puesta y 181.000 de recría).
Por el momento, los sectores del avícola de carne y de puesta no tienen cifras del impacto económico.
En cuanto al suministro, desde el sector de aves de carne han asegurado a EFE que está "garantizado".
Algo más de una veintena de certificados de exportación permanecen bloqueados hacia otros tantos países terceros, es decir, no permiten la entrada de productos avícolas desde cualquier punto de España y no sólo desde las zonas afectadas.
Argelia, Argentina, Bolivia, Emiratos Árabes Unidos, Japón, México, Perú o Uruguay están dentro de este listado en el que se veta la entrada de pollitos de un día, huevos para incubar, productos cárnicos de ave e incluso también canarios, palomas mensajeras, aves ornamentales o gallos de pelea.
Además, una decena de terceros destinos ha implantado restricciones adicionales que el Ministerio español de Agricultura, Pesca y Alimentación va actualizando a través de notas informativas.
La enfermedad Newcastle es una afección vírica muy contagiosa que afecta a las aves y se transmite por contacto directo entre los animales, por secreciones respiratorias y heces, jaulas, vehículos, ropa y material contaminado.
Los signos clínicos -que pueden ser respiratorios, nerviosos y digestivos- varían dependiendo de factores como la cepa del virus o la especie de ave infectada.
En algunos casos, la infección con las cepas más virulentas pueden causar un gran número de aves muertas, según especifica la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Aunque se puede transmitir a humanos, no es relevante porque solo en casos excepcionales puede producir conjuntivitis leve o síntomas similares a la gripe en personas que manipulen aves infectadas, según han recordado desde el Consejo General de Colegios Veterinarios.
No representa un riesgo para el consumo de carne o huevos procedentes de circuitos comerciales.
Al detectarse un positivo en una granja, se inmoviliza, se establece una zona de protección (3 kilómetros) y de vigilancia (10 kilómetros) alrededor; se sacrifican las aves afectadas o en riesgo; y se hace una desinfección exhaustiva de las instalaciones que posteriormente pasan a un período de vacío sanitario (sin animales).
En el caso de España, se está vacunando obligatoriamente a las aves de las zonas cercanas porque, aunque no protege al 100 %, sí reduce tanto el riesgo de infección como la cantidad de virus expulsado en los animales vacunados e infectados por lo que se limita el riesgo de diseminación.
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Nueve de cada diez empresas estadounidenses con sede en Irlanda tienen previsto mantener o aumentar su plantilla durante el próximo año, según una encuesta de la Cámara de Comercio Estadounidense en Irlanda.