Rusia lanzó uno de sus mayores ataques contra la infraestructura energética de Ucrania en lo que va de la guerra y golpeó más de 15 instalaciones críticas de generación y transmisión eléctrica en distintas regiones del país, según denunció el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, quien advirtió que Moscú busca provocar un apagón generalizado antes de la llegada del invierno.
Entre las 19:00 del viernes y las 7:00 de este sábado, las fuerzas rusas desplegaron más de 320 drones tipo Shahed —tanto de propulsión a reacción como a gasolina—, además de municiones merodeadoras, misiles de crucero y misiles balísticos contra el sector energético, ciudades y comunidades ucranianas. Si bien las defensas aéreas lograron derribar una cantidad significativa de estos proyectiles, la escala y el ritmo implacable de los bombardeos provocaron daños graves en la red eléctrica del país.
“Rusia intenta provocar un apagón en Ucrania, justo antes del invierno. Rusia intenta dejar a millones de nuestros ciudadanos sin electricidad y calefacción”, alertó Zelensky en sus redes sociales. “Se necesita presión para detener esto”, añadió.
El mandatario ucraniano detalló que la situación más crítica se registró en Lutsk, Rivne, Zhitómir, Vinnytsia, Shepetivka, Slavuta y Netishyn, localidades del noroeste y centro de Ucrania. También fueron alcanzadas instalaciones energéticas en las regiones de Kharkov, Kiev y Dnipró, entre otras.
Según Zelensky, la amplitud geográfica del ataque responde a una táctica deliberada del Kremlin para dispersar al máximo las reservas de reparación y la capacidad de respuesta de las empresas energéticas ucranianas.
“Los rusos escalaron su operación antienergética y están intentando estirar al máximo nuestras reservas y nuestra capacidad de recuperación”, explicó el presidente.
Los equipos de restauración trabajan de manera ininterrumpida con todos los recursos disponibles de las compañías eléctricas nacionales para restablecer el suministro en las zonas afectadas.
El ataque masivo se produjo en un momento de máxima tensión entre Kiev y Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el viernes una orden ejecutiva que desactivó las sanciones previstas en la Ley Lindsey Graham, una legislación que el propio mandatario estadounidense había promulgado apenas un mes antes, el 18 de septiembre, y que autorizaba aranceles de hasta el 100% contra los principales compradores de petróleo y gas ruso.
La ley —bautizada en honor al fallecido senador republicano Lindsey Graham, firme defensor de Ucrania— apuntaba a los sectores energético y de defensa de Rusia, al presidente Vladimir Putin y a otros altos funcionarios, así como a la llamada “flota fantasma” de petroleros que Moscú utiliza para evadir las sanciones occidentales.
Zelensky fue tajante en su crítica. “En un momento en que los rusos llevaron a cabo un ataque tan masivo contra nuestro sector energético, lamentablemente se tomó en Estados Unidos la decisión de ignorar por completo la Ley Lindsey Graham, que debía imponer una presión realmente efectiva sobre Rusia para poner fin a esta guerra”, afirmó.
“Esta ley podría haber ayudado enormemente, y todavía puede hacerlo. Pero necesita funcionar de verdad, y cada voz de apoyo importa”, agregó.
La marcha atrás de Trump se enmarca en un acuerdo alcanzado con Putin para que Rusia libere grandes volúmenes de diésel en el mercado global, en un intento por contener el alza de los precios del combustible provocada por la guerra de Estados Unidos en Irán. La decisión generó un fuerte rechazo entre los aliados europeos de Ucrania.
“Un apagón de sanciones estadounidenses, aliviar la presión sobre el agresor, recompensas financieras para Putin: todo esto solo lo alienta a seguir atacando”, sentenció Zelensky. “No debemos ceder terreno. Debemos seguir intentando poner fin a la guerra. Terminarla, no darle a Putin todas las razones para prolongarla indefinidamente”.
En otro orden, el presidente ucraniano valoró que los socios europeos ya tienen listos nuevos paquetes de apoyo para Ucrania, y les agradeció la solidaridad. En la reciente cumbre de Bruselas, Zelensky pidió al bloque más misiles Patriot para reforzar las defensas aéreas y solicitó 70.000 millones de euros adicionales en asistencia para el próximo año.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, respaldó la postura de Kiev: “Este no es el momento de retirar el apoyo a Ucrania. Este no es el momento de aliviar las sanciones a Rusia”. En paralelo, ataques rusos contra las ciudades sureñas de Kherson y Zaporiyia dejaron al menos 18 muertos, entre ellos una niña de 11 años, según las autoridades ucranianas.