El flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz se aceleró en los últimos días tras el memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para reabrir la vía marítima, lo que incrementó la oferta disponible en los mercados internacionales y profundizó la caída de los precios del crudo.
La salida de cargamentos que habían quedado retenidos durante el conflicto comenzó a intensificarse y modificó el equilibrio del mercado energético en cuestión de semanas. Operadores del sector señalaron que el aumento de los embarques coincidió con una demanda más débil en Asia, especialmente en China, y con la liberación de inventarios estratégicos en distintas regiones.
La abundancia de cargamentos en el mercado internacional golpeó especialmente al petróleo angoleño, una referencia que suele tener a China entre sus principales destinos. En las últimas semanas, ese crudo registró los descuentos más pronunciados en más de una década, con operaciones que se cerraron hasta 10 dólares por barril por debajo del Brent Dated.
La debilidad de la demanda asiática también llevó a algunas refinerías chinas a ofrecer cargamentos para reventa, una situación poco habitual en un país que tradicionalmente absorbe grandes volúmenes de importaciones.
A comienzos de abril, el Brent Dated superó los 140 dólares por barril impulsado por las compras de emergencia generadas por la guerra con Irán. Desde entonces, ese indicador perdió aproximadamente la mitad de su valor y regresó a niveles cercanos a los observados antes del conflicto.
“Ahora mismo se obtiene un descuento por comprar un barril hoy frente a uno mañana debido a la debilidad de la demanda asiática de crudos de Oriente Medio”, afirmó Daan Struyven, codirector global de materias primas de Goldman Sachs Group Inc.
El aumento de la oferta ya había comenzado incluso antes del acuerdo formal entre Washington y Teherán. Millones de barriles diarios procedentes de Emiratos Árabes Unidos y Kuwait habían empezado a llegar discretamente al mercado internacional durante la guerra.
Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, las exportaciones de Emiratos recuperaron cerca del 85% de sus niveles previos al conflicto a comienzos de junio, antes de la reapertura oficial del estrecho.
Tras el acuerdo, la salida de petróleo retenido se intensificó aún más. Irán envió alrededor de 30 millones de barriles a Asia antes de que Estados Unidos emitiera una licencia temporal de 60 días que le permite vender crudo en el mercado internacional. Al mismo tiempo, compañías que antes evitaban la ruta, entre ellas la naviera saudita Bahri, aceleraron la evacuación de cargamentos acumulados.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos colocó unos 60 millones de barriles mediante licitaciones para los próximos meses, lo que añadió presión adicional sobre los precios del crudo de Oriente Medio.
Como consecuencia, millones de barriles comenzaron a dirigirse hacia Europa en lugar de Asia. Al menos seis superpetroleros con un volumen combinado de 12 millones de barriles procedentes de Emiratos y Omán tienen previsto arribar a puertos europeos durante el próximo mes.
La refinería Dangote de Nigeria también compró por primera vez cargamentos originados en Emiratos, una señal de que el mercado está buscando nuevos destinos para absorber el aumento de la oferta.
Entretanto, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este miércoles que el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz ya se encuentra en niveles similares a los registrados antes de la guerra.
Durante un foro energético en Nueva York, el funcionario afirmó que en las últimas 24 horas atravesaron la vía marítima unos 72 buques con aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo.
El secretario añadió que muchos petroleros continúan navegando con escolta militar y utilizando rutas alternativas cercanas a la costa iraní o a Omán debido al riesgo de minas.