Fuertes críticas contra Shein y Temu marcaron una de las discusiones del 38° Congreso Nacional de Exportadores en Cartagena, donde el presidente de la junta directiva de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Ronald Bakalarz, pidió a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) reforzar los controles sobre el comercio electrónico transfronterizo.
Bakalarz pidió a la Dian endurecer la vigilancia sobre estras plataformas de comercio exterior por fenómenos de ilegalidad y competencia desleal asociados a ese modelo de negocio. Durante la apertura del evento, el directivo sostuvo que esas plataformas alteraron el equilibrio del mercado interno por un “aparente abuso del instrumento del comercio electrónico transfronterizo”.
Por eso, reclamó acciones inmediatas de control en aduanas y pasos fronterizos. “Quiero solicitar a las autoridades de control, en especial a la Dian, fortalecer sus esfuerzos utilizando para ello la información y la tecnología”, dijo.
Bakalarz planteó que el uso de la información y la tecnología debe servir para atacar “de manera contundente la ilegalidad y cualquier fenómeno que atente contra la estabilidad y crecimiento de las empresas que pagamos impuestos”. Según él, el problema afecta a empresarios que operan dentro de la economía formal y compiten bajo las reglas vigentes.
Insistió en que la petición forma parte de una propuesta más amplia para transformar la facilitación del comercio exterior colombiano. El planteamiento apunta a concentrar los controles en operaciones que puedan constituir ilegalidad o competencia desleal.
También afirmó que “la crisis fiscal debe alejarse de la idea de hacer una reforma tributaria tras otra”. La referencia se sumó a su defensa de las empresas que cumplen con sus obligaciones tributarias y que, según dijo, afrontan desventajas frente a estos esquemas de venta transfronteriza.
Ronald Bakalarz ubicó esa discusión en un diagnóstico más amplio sobre la coyuntura del país. “Parece que nuestro país no logra salir de un evento complicado y ya estamos en otro. Primero, el covid y sus consecuencias; posteriormente, la elección del peor gobierno que ha tenido el país en su historia, y ahora, cuando pensamos que ‘cesó la horrible noche’, nos sobreviene el terrible terremoto”, afirmó.
Añadió que “el nuevo gobierno y los empresarios recibimos un país dividido y con muchísimos problemas heredados del nefasto Gobierno Petro”. Esas afirmaciones formaron parte de su llamado a crear un entorno más predecible para la inversión privada y el empleo. Señaló que “exportar no es vender lo que sobra. Exportar es organizar el país para competir. Exige seguridad, estabilidad económica y jurídica, infraestructura, energía confiable, talento, financiación, instituciones coordinadas y reglas que faciliten a quien cumple y concentren el control en quien representa un riesgo real”.
Cuestionó la incertidumbre tributaria y remarcó que una empresa que proyecta nuevas inversiones no mira el corto plazo. “Una empresa que evalúa instalar una planta, ampliar una línea de producción o convertir a Colombia en plataforma regional calcula sus retornos a diez o quince años”, lamentó.
A eso sumó la presión financiera y logística sobre el aparato productivo. Según él, “la tasa de interés, situada en 12%, encarece el capital de trabajo y limita especialmente a las pequeñas y medianas empresas”.
Para aliviar ese freno, pidió que Bancóldex, el Fondo Nacional de Garantías (FNG) y la banca privada amplíen instrumentos de factoring internacional, seguros y coberturas cambiarias. También calificó la inseguridad en corredores logísticos y la incertidumbre energética como sobrecostos que restan competitividad a la oferta exportable.
Como salida a ese panorama, Analdex propuso una agenda nacional de transformación productiva con seis ejes estratégicos. La hoja de ruta plantea:
Ese último punto ocupó el cierre de su intervención. “La Vuce debe dejar de ser una suma de formularios digitales y convertirse en el sistema operativo del comercio exterior colombiano”, afirmó. Añadió: “No necesitamos digitalizar procedimientos innecesarios ni reproducir en una nueva plataforma las mismas complejidades del papel”.
Al respecto, el embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, respondió con una defensa directa: “Denigrar estos modelos en vez de investigar por qué han sido tan exitosos no es señal de madurez cognitiva”. La respuesta llegó en el mismo escenario y se centró en la lógica de mercado detrás de Shein y Temu. “Para cualquier empresario que quiere expandir sus negocios, pues debe aprender de sus competidores y adoptar, en lo posible, y copiar el éxito en vez de desvirtuarlo”, dijo.
Reconoció que el crecimiento de esas plataformas genera tensiones para otros actores. “También es un desafío para los diversos gobiernos como reguladores de las normas mercado y también un gran desafío para con los competidores”, afirmó. Admitió además que el esquema no carece de fallas. “Ningún modelo es perfecto”, sostuvo, antes de defender el papel de la regulación pública para corregir distorsiones.