El campo onubense necesita menos burocracia y más respuestas. Ese fue el mensaje que presidió la Asamblea General de Asaja-Huelva, en la que la organización agraria realizó un amplio balance de una campaña especialmente complicada para agricultores, ganaderos y propietarios forestales, condicionada por las borrascas, los incendios del Andévalo, la presión de los costes de producción, la incertidumbre normativa y las dificultades para planificar el futuro de las explotaciones.
El presidente de Asaja-Huelva, José Luis García-Palacios Álvarez, defendió que el sector atraviesa un momento en el que resulta imprescindible recuperar la estabilidad. "El campo necesita seguridad, reglas claras y administraciones que respondan con agilidad cuando llegan los problemas", vino a resumir durante una intervención en la que reclamó soluciones para cuestiones estructurales como el agua, la Política Agraria Común (PAC), la dehesa, la ganadería o los frutos rojos.
La organización recordó que las intensas lluvias registradas durante los primeros meses del año provocaron importantes daños en explotaciones agrícolas y ganaderas, caminos, infraestructuras y cultivos. Esa situación obligó a movilizar buena parte de los recursos técnicos de Asaja-Huelva para atender la tramitación de ayudas y expedientes.
Los datos reflejan la magnitud de ese trabajo. Durante la campaña, los servicios técnicos de la organización gestionaron cerca de 3.000 expedientes de la PAC y alrededor de 1.000 solicitudes de ayudas relacionadas con los daños ocasionados por las borrascas.
García-Palacios defendió que este tipo de ayudas deben llegar con rapidez y procedimientos mucho más sencillos. "No se puede convertir a agricultores y ganaderos en gestores administrativos de una emergencia", advirtió, reclamando convocatorias claras, bien dotadas y adaptadas a la realidad del sector.
La futura PAC ocupó igualmente buena parte del debate. Asaja-Huelva alertó del riesgo de seguir incrementando las exigencias ambientales, los controles y la carga documental sin ofrecer al mismo tiempo un marco estable que permita a las explotaciones planificar sus inversiones. La organización defendió una política agraria fuerte, reconocible y con recursos suficientes dentro del próximo presupuesto europeo.
Otro de los grandes asuntos abordados durante la Asamblea fueron las consecuencias de los incendios registrados recientemente en el Andévalo, que arrasaron miles de hectáreas de dehesa y explotaciones agroforestales.
En este punto, el presidente de Asaja-Huelva lanzó uno de los mensajes más contundentes de la jornada al rechazar que la aplicación automática de la normativa forestal termine trasladando a los propietarios afectados la responsabilidad económica de restaurar unos terrenos devastados por el fuego.
"Sería un sinsentido que, después de perderlo todo, los propios afectados tuvieran que asumir además el coste de recuperar el territorio como si fueran responsables del incendio", afirmó García-Palacios, quien reclamó que la declaración de Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil se traduzca en ayudas reales para recuperar cerramientos, puntos de agua, caminos, explotaciones ganaderas y superficies forestales.
La organización insistió además en que la provincia necesita reforzar las políticas de prevención de incendios mediante líneas eficaces de apoyo a la gestión forestal, la reforestación, la mejora de la dehesa, los trabajos selvícolas y la conservación de cortafuegos.
Precisamente la dehesa volvió a ocupar un lugar central en las reivindicaciones de Asaja-Huelva. La organización considera imprescindible que Andalucía cuente con una ley específica que reconozca la singularidad de este ecosistema, facilite la investigación frente a la seca de encinas y alcornoques y garantice un respaldo estable a los propietarios que mantienen uno de los paisajes de mayor valor ambiental y productivo del sur de Europa.
El agua volvió igualmente a situarse entre las prioridades del sector. García-Palacios insistió en que las lluvias registradas este año no pueden ocultar el problema estructural de la provincia. Defendió la necesidad de seguir ejecutando infraestructuras hidráulicas, avanzar en la modernización de regadíos y garantizar seguridad jurídica a quienes desarrollan una agricultura legal y compatible con la conservación de Doñana.
La Asamblea también analizó la evolución de los frutos rojos, principal motor agroalimentario de la provincia. Asaja reconoció las dificultades de una campaña marcada por las lluvias, el viento, la presión de los costes y la creciente competencia internacional, reclamando mayor estabilidad normativa, disponibilidad de agua, mano de obra suficiente y un control efectivo de las importaciones procedentes de terceros países.
La contratación en origen y la negociación del convenio colectivo del campo fueron igualmente objeto de análisis. La organización defendió un modelo basado en la planificación, la corresponsabilidad de las administraciones y la seguridad jurídica, al tiempo que apostó por compatibilizar salarios dignos y derechos laborales con la viabilidad económica de unas explotaciones sometidas a una creciente presión competitiva.
El secretario general de Asaja-Huelva, Félix Sanz, fue el encargado de cerrar el balance del ejercicio repasando el trabajo desarrollado por la organización en todas sus áreas de actividad y subrayando el creciente peso de la asistencia técnica que presta a agricultores y ganaderos en un escenario cada vez más complejo desde el punto de vista administrativo y normativo.