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Nevaco Global
26 de agosto de 2026

La batalla por el origen del arroz

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Miguel Crespillo observa a primera hora de la mañana su arrozal, situado a unos kilómetros de Hernán Cortés (Badajoz) y bañado por las acequias del ... canal de Orellana. Pasa la mano por encima acariciando las primeras espigas. Mientras, algo más alejados, algunos trabajadores se afanan en arrancar malas hierbas. Una laboriosa, pero necesaria tarea para el resultado final del cultivo, que será bueno. Pero, pese a ello, la de Miguel es una mirada de incertidumbre.

«El principal problema no es el trabajo del día a día, sino que la Unión Europea permite la entrada de todo el arroz de terceros países que el mercado demanda», resume este agricultor, ya experimentado en este cultivo clave en Extremadura, especialmente, en la comarca de Vegas Altas. De hecho, se trata de la segunda zona productora de arroz más importante de España, abarcando más de 20.000 hectáreas.

Sin embargo, la buena campaña que se prevé sobre el terreno no se verá acompañada después en el mercado. «A día de hoy todavía tengo almacenados alrededor de medio millón de kilos de arroz Thai Perla. El año pasado la industria prácticamente nos exigía sembrar esa variedad y este año no quiere comprarla; es incomprensible», critica Crespillo, quien señala directamente a la problemática que generan las importaciones masivas de países como Camboya y Myanmar.

«Cuando las importaciones entran de forma descontrolada, el mercado se hunde»

La competencia es desleal. Así lo entiende el sector, que lleva años denunciándolo. Una de las principales diferencias que señalan es el hecho de que el arroz importado no está sometido a las mismas exigencias que el de la Unión Europea. Así, denuncian el uso de materias activas que en Europa están prohibidas desde hace años. Por otra parte, también cuestionan que las condiciones laborales en los países de origen sean comparables a las de la UE.

«Nuestros costes de producción son mucho más elevados porque pagamos más por mano de obra, por productos fitosanitarios, por fertilizantes y, en general, por todos los costes de la explotación», resume.

Si bien, el precio es similar al que recibe el del mercado exterior. «Si no aceptamos esas bajadas de precio, la industria simplemente nos dice que no quiere el arroz», asegura este agricultor, que considera que la situación del sector es crítica.

Entiende que Europa necesita importar una parte del arroz que consume porque es deficitaria, pero pide control en esas importaciones, «porque cuando entran de forma descontrolada, el mercado se hunde, como ocurre desde hace tres años».

«Hoy el consumidor no puede diferenciar un arroz producido aquí de otro mezclado con arroz importado»

Otra de las demandas es el uso de un etiquetado claro para el consumidor. Una petición que también lleva años en un cajón. La exigencia es simple, ni siquiera piden que se especifique si es extremeño o de España, «nos basta con que indique que ha sido producido en la Unión Europea, porque todos cumplimos las mismas normas y exigencias».

Así, el arroz producido íntegramente en la UE aparecería identificado como tal. Y si contiene aunque sea un pequeño porcentaje de arroz importado, también quedaría reflejado. «Ayudaría a que el consumidor supiera si está comprando un producto cultivado bajo las estrictas normas europeas o uno procedente de países donde desconocemos realmente cómo se ha producido», concluye Miguel que, pese a ello, cree que sería insuficiente: «No resolvería el problema, también necesitamos un mejor control en las importaciones; ambas medidas tienen que ir de la mano».

Pero por el momento, ninguna ley exige ese etiquetado, por lo que muchas marcas tan solo indican la fábrica de envasado o la sede del distribuidor.

La preocupación del sector no se limita a las explotaciones. Las cooperativas también denuncian que el mercado está devaluando el arroz. «Denunciamos la utilización del arroz envasado como producto reclamo en determinadas promociones comerciales, con precios finales al consumidor que no reflejan los costes reales de producción, distribución, envasado y acondicionamiento de este alimento básico», afirma Félix Liviano, presidente de la sectorial del arroz de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura.

A su juicio, estas campañas «degradan la percepción del arroz, destruyen valor a lo largo de toda la cadena alimentaria y trasladan una presión injustificable a los agricultores».

Liviano recuerda, además, que el arroz tiene un valor estratégico para Europa. «La Unión Europea es deficitaria y necesita importar cerca del 40% del arroz que consume», señala. Sin embargo, advierte de la paradoja que vive actualmente el sector: «Resulta contradictorio que este año vaya a sobrar arroz en España y en Italia cuando Europa sigue siendo deficitaria».

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