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Nevaco Global
13 de octubre de 2026

El «Río Landro» (también) dice adiós a Vigo: uno de cada cuatro pesqueros que pierde Europa es gallego

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Astafersa fue un astillero especializado en pesqueros o pequeños buques de vigilancia que operó en Ferrol entre comienzos de los años 80 y principios de este siglo. Entre sus construcciones figuran embarcaciones de fibra de vidrio para la Armada, catamaranes, pequeños arrastreros o palangreros congeladores. Uno de estos últimos es el Río Landro, de 24,5 metros de eslora y 188 GT (toneladas de arqueo bruto o gross tonnage). Entregado en 1988, consta adscrito a Orpagu (Organización de Palangreros Guardeses) y a la armadora Pescamavi. Con fecha del pasado 21 de septiembre causó baja en el censo de buques pesqueros españoles, exportado para trabajar con pabellón de Panamá. Es el segundo barco de palangre que pierde el puerto de Vigo en menos de un mes tras el adiós, en este caso a Namibia, del Nuevo Zumaya, como divulgó FARO.

Pero es una gota más en este chorreo de bajas que está adelgazando la flota pesquera gallega a marchas forzadas, sin descanso. De acuerdo a los registros oficiales de la Comisión Europea, entre abril de 2023 y este mismo lunes se exportaron 101 barcos de pesca de países comunitarios, la inmensa mayoría para reabanderarse fuera del continente. De este total, 26 unidades tenían su puerto base en Galicia. Porque antes del Río Landro fue el Nuevo Zumaya, antes el Sempre Güetto y Manolito (a Portugal), Curbeiro, Muro de Fontán y Noruego (Angola), Praia de Rodeira, O Argentino, A Costa de Lugo, Halcón y Ladrón de Bagdad (Mauritania) o Cova Balea (Sudáfrica).

Como ya analizó este periódico, la nómina de pesqueros que han abandonado Galicia y el pabellón español en búsqueda de nuevas oportunidades acaricia los 60 efectivos solo desde la entrada en vigor de la actual Política Pesquera Común (PPC); en términos de capacidad, equivale a más de cuatro veces los GT de toda la flota de arrastre de Gran Sol. Si hasta 2012 eran comunes los reabanderamientos en Francia o Reino Unido (Loira, Argelés, Patricia Marta o Armaven Uno, por ejemplo, con matrículas de Bayonne o Milford Haven), a partir de entonces las salidas se popularizaron a caladeros africanos debido a las continuas estrecheces en aguas europeas para determinados segmentos de flota.

La nómina de buques comunitarios exportados en los últimos meses constata, además, cómo la pérdida de capacidad extractiva europea está sirviendo para dar músculo a la de pabellones como el de Omán. Fue en junio cuando la compañía del sultanato Rawanq al Salam International incorporó los megaarrastreros pelágicos Ieva Simonaityte y Simonas Daukantas, antes lituanos, rebautizados como Al Tidra y Al Asifa. Esta armadora, por cierto, es la que acaba de asumir el control del puerto pesquero de Las Palmas a través de la concesionaria logística Atlantika Marine Logistics. También fuera de España, en los últimos mese fue exportado a Marruecos el danés Junior (56 metros de eslora), el holandés Wiron 1 (Panamá, 51,5 metros) o el francés Christ da 2 (Guinea, 22,5 metros).

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