El Gobierno presentó el Presupuesto 2027 y espera inflación del 18%
También proyecta que el dólar oficial cerrará ese año en $1.847,60. Además, plantea un crecimiento de la economía del 4%
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Hay destinos que justifican el viaje y luego est�n las Islas Gal�pagos, que justifican pr�cticamente cualquier cosa; el largo vuelo transatl�ntico, la escala en Guayaquil, el tr�mite minucioso en la aduana del Parque Nacional. Todo ese esfuerzo se olvida en el momento en que un lobo marino te mira fijamente desde la orilla sin el menor inter�s en huir. En ese mundo aparte, donde Darwin tuvo su epifan�a y la fauna parece haber firmado una tregua t�cita con el ser humano, el Hotel Finch Bay ha construido algo singular; una base de operaciones pensada para quienes quieren explorar de verdad, sin renunciar a dormir bien por las noches.
Ubicado en Puerto Ayora, en la isla de Santa Cruz, una de las cuatro islas habitadas del archipi�lago, Finch Bay no compite con los grandes resorts tropicales de piscinas infinitas y animaci�n nocturna. Es el �nico hotel con frente de playa en toda la isla, lo que, en Gal�pagos, donde el acceso al litoral est� estrictamente regulado por el Parque Nacional, ya dice mucho.
Desde aqu� se puede llegar caminando a Las Grietas, un espectacular corredor de agua salada entre paredes de lava formado por fisuras volc�nicas, o embarcar en el yate privado del hotel para participar en las excursiones diarias a islas cercanas como Santa F�, Plaza Sur, Bartolom� o Seymour Norte. O, simplemente, hacer snorkel en su propia playa, rodeado de tortugas marinas, lobos marinos y mantarrayas que siempre est�n por all�, como si fuera su casa. Porque, de hecho, lo es.
Que Cond� Nast Traveler lo haya clasificado como el segundo mejor resort de Sudam�rica en 2025 no es un dato menor. Tampoco lo es que lleve ocho ediciones consecutivas en los Readers' Choice Awards de la misma publicaci�n, ni que National Geographic lo haya incluido en su lista de Unique Lodges of the World. El galard�n de World's Leading Green Hotel, otorgado por los World Travel Awards, redondea una trayectoria que habla de coherencia m�s que de marketing. En un destino donde la sostenibilidad no es opcional sino constitutiva del propio ecosistema, Finch Bay ha ido m�s all� de los paneles solares y las toallas reutilizables; es el �nico hotel del archipi�lago con planta de tratamiento de aguas residuales propia, algo que no es un detalle menor en un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La arquitectura dialoga con el entorno, los edificios se integran en la vegetaci�n costera sin pretender dominarla, y los materiales responden a un criterio claro; no perjudicar al Parque Nacional. Las habitaciones est�n pensadas para quien llega exhausto despu�s de un d�a de expedici�n intensa. Entre ellas, seis suites con vistas directas al oc�ano y balcones privados, m�s ocho Premium Rooms con opci�n a comunicarse entre s� para grupos o familias, dise�adas en un estilo sobrio pero elegante; s�banas de algod�n egipcio, interiores cuidados, ba�os amplios y c�modos, hamacas en los balcones para ver c�mo el sol cae sobre la bah�a. La est�tica no intenta imitar la naturaleza del exterior; simplemente le deja sitio. Quiz�s eso sea la mejor definici�n del lujo en un lugar como este.
Si hay un argumento que diferencia a Finch Bay de cualquier otro alojamiento de las islas, es el Sea Lion. El yate privado del hotel es uno de los �nicos doce barcos en todo Gal�pagos autorizados para realizar excursiones diarias al Parque Nacional. Con un cupo m�ximo de veinte pasajeros y gu�as naturalistas certificados a bordo, las jornadas sobre el Sea Lion tienen poco que ver con el turismo de masas. Los destinos cambian seg�n la temporada y las regulaciones del parque; North Seymour, con sus fragatas de buche rojo y piqueros de patas azules; la dram�tica Bartolom�, cuya Roca Pin�culo se ha convertido en icono fotogr�fico del archipi�lago; la salvaje South Plaza; o la tranquila Santa Fe, donde cientos de leones marinos se estiran al sol con indiferencia aristocr�tica. Cada salida incluye sesi�n de snorkel, y la posibilidad de compartir el agua con tiburones de Gal�pagos, mantarrayas o tortugas gigantes, todos perfectamente inofensivos, es una de esas experiencias que no se olvidan.
El Finch Bay tambi�n funciona como cuartel general para una docena de actividades terrestres que revelan otras dimensiones del archipi�lago, menos fotografiadas, pero igualmente memorables. Las Grietas, a un paseo corto del hotel por un sendero bordeado de cactus opuntia y manglares, son una formaci�n geol�gica de otro planeta; dos paredes de lava separadas por una fisura inundada de agua de mar cristalina, perfecta para nadar o explorar con m�scara.
En las alturas de Santa Cruz, la reserva de tortugas gigantes pone en perspectiva cualquier preocupaci�n cotidiana. Algunos de estos animales tienen m�s de cien a�os y pesan 250 kilos, y se mueven con esa parsimonia que solo tiene sentido cuando llevas siglos siendo el animal m�s grande de tu ecosistema.
Para quienes no se conforman con una sola isla, el hotel ha desarrollado un concepto de island hopping que combina la estancia en Finch Bay con la de Scalesia Lodge, en Isabela, incluyendo un vuelo interinsular. La diferencia entre las dos islas es notable; Santa Cruz, m�s densa en infraestructura y vida cotidiana, Isabela, volc�nica, m�s salvaje, m�s silenciosa. Juntas ofrecen una imagen mucho m�s completa del archipi�lago que cualquier itinerario de una sola parada.
Completan el men� de actividades el kayak en Divine Bay, protegida, de aguas tranquilas, con leones marinos descansando a metros de los remos; el buceo en lo que est� considerado entre los cinco mejores spots submarinos del mundo; las excursiones a los t�neles de lava; la visita a la Estaci�n Cient�fica Charles Darwin y el paseo hasta Tortuga Bay, esa playa de arena blanca que muchos visitantes consideran la m�s hermosa de todo el archipi�lago.
Andr�s Orlando, chef ejecutivo de Finch Bay, se form� en Ecuador y afin� su paladar en Napa Valley. El resultado es una cocina interesante por s� misma, sin necesidad de etiquetas ni tendencias pasajeras. La materia prima llega del mar, en Gal�pagos eso es una garant�a de frescura dif�cil de superar, o de la chakrita, el huerto del hotel donde crecen hierbas arom�ticas y verduras org�nicas cultivadas a pasos de la cocina. El men� celebra la tradici�n ecuatoriana sin folclore, con t�cnicas contempor�neas aplicadas a ingredientes que tienen historia e identidad propias. Como resume Orlando, "el �xito de nuestra cocina se basa en la b�squeda constante de nuevos sabores que reflejen la autenticidad de las Islas Gal�pagos".
El restaurante, al aire libre y con extraordinarias vistas al oc�ano y a la bah�a, transforma hasta el desayuno, servido desde las 6:15 de la ma�ana para quienes parten temprano en el Sea Lion, en algo m�s que una toma de calor�as. Los c�cteles de firma merecen menci�n aparte; El Para�so y El Jard�n son elaboraciones serias de un equipo de barra que trabaja con la misma atenci�n que la cocina, mientras la carta de vinos, con etiquetas principalmente latinoamericanas, redondea una propuesta gastron�mica que la Gu�a Summum situ� entre los diez mejores restaurantes de Gal�pagos en 2025.
El spa del Finch Bay, escondido junto a una playa pr�stina, es el secreto mejor guardado del hotel. Los tratamientos incorporan la energ�a del entorno en protocolos pensados para la recuperaci�n real. Tras ocho horas caminando entre iguanas marinas, escalando volcanes o sumergi�ndose en aguas del Pac�fico, un buen masaje al atardecer deja de ser un lujo y se convierte en un verdadero placer.
Como destino de luna de miel, Finch Bay tambi�n es una excelente opci�n. Hay parejas que, a la hora de elegir d�nde celebrar ese momento, huyen de lo predecible y prefieren compartir el asombro de ver a una tortuga centenaria moverse al ritmo del tiempo geol�gico antes que tumbarse en una tumbona tropical. Para reci�n casados, el hotel plantea una propuesta que va m�s all� de la habitaci�n decorada con p�talos de rosa, con cenas privadas bajo las constelaciones del ecuador, clases de cocina con el chef y excursiones personalizadas a bordo del Sea Lion.
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