Elecciones del 3 de noviembre en EE. UU.: los demócratas, favoritos para quitar a Trump el Congreso
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El próximo martes, a dos años de las próximas presidenciales, los estadounidenses vuelven a las urnas en las llamadas elecciones de medio mandato. No se elige presidente, pero se decide algo casi igual de importante: quién controla el Congreso durante la segunda mitad del mandato de Donald Trump. Hoy los republicanos tienen la mayoría en las dos cámaras. Si la pierden en una sola de ellas, el presidente tendrá que negociar cada ley, cada presupuesto y, en el caso del Senado, cada nombramiento.
Las encuestas apuntan a un vuelco. Los demócratas aventajan a los republicanos en unos nueve puntos en la intención de voto genérica al Congreso, según la media de Nate Silver, y el modelo de Decision Desk HQ les daba el jueves un 80 % de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes y un 60 % de hacerse con el Senado. Son probabilidades, no resultados: en 2016 y en 2024 las encuestas infravaloraron el voto republicano.
Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyos miembros tienen mandatos de solo dos años. Los republicanos la controlan hoy con una mayoría muy corta, de 220 a 215 contando las vacantes, y a los demócratas les basta con ganar tres escaños netos para darle la vuelta.
En el Senado se eligen 35 de los 100 asientos. Son los 33 que tocan por calendario, porque los senadores tienen mandatos de seis años y se renueva un tercio cada dos, y dos elecciones especiales en Ohio y Florida para cubrir los escaños que dejaron el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Los republicanos tienen 53 senadores y los demócratas 47. Para lograr la mayoría, los demócratas necesitan arrebatar cuatro escaños sin perder ninguno; con tres, el Senado quedaría empatado a 50 y lo desempataría Vance como presidente de la Cámara alta.
Además, 36 estados eligen gobernador y en 39 se vota sobre unas 145 consultas. Es el aspecto menos conocido fuera de Estados Unidos y uno de los que más afecta a la vida diaria: los ciudadanos deciden directamente sobre impuestos, aborto o normas electorales.
El dato que más pesa es la impopularidad del presidente. Trump tiene un 37 % de aprobación y un 60 % de desaprobación en la media de Nate Silver, y The New York Times señala que es la segunda peor valoración de un presidente ante unas elecciones de medio mandato desde 1946, solo por detrás de Harry Truman. En la gestión de la inflación, la aprobación cae al 25 %.
La historia juega a favor de la oposición. El partido del presidente suele perder escaños en estas elecciones. En 2018, en el primer mandato de Trump, los demócratas llegaban con una ventaja media de 7,6 puntos y ganaron 41 escaños en la Cámara; ahora la ventaja es mayor. Barack Obama, que ha recaudado más de 13 millones de dólares para los candidatos de su partido, lo resumió así a principios de octubre: «Hay estados en juego que no habría imaginado que lo estuvieran».
Trump ha respondido con una campaña centrada en sus bastiones. Para el jueves tenía convocado otro mitin en Carolina del Sur, en Rock Hill, una semana después de haber respaldado en Pendleton a la senadora republicana Darline Graham, que aspira a un mandato completo y aparece empatada al 48 % con la demócrata Annie Andrews en la última encuesta de The New York Times y el Siena College. Que el presidente tenga que defender un estado que los republicanos ganan desde hace décadas da una idea del clima.
La batalla se libra en una docena de estados, varios de ellos inesperados. Estos son los más disputados, con las últimas encuestas publicadas:
Texas, el gran símbolo: el demócrata James Talarico aventaja al fiscal general republicano Ken Paxton por 50 a 45, según Univision y YouGov. Un demócrata no gana allí una elección al Senado desde 1988.
Carolina del Norte: el exgobernador demócrata Roy Cooper supera al republicano Michael Whatley por 49 a 39.
Ohio: el exsenador demócrata Sherrod Brown aventaja al senador republicano Jon Husted por 47 a 44, según la Universidad de Suffolk.
Maine: la veterana republicana Susan Collins pelea con el demócrata Troy Jackson, que lidera por entre dos y cuatro puntos de media.
Michigan y Georgia, donde los demócratas defienden: Abdul El-Sayed supera a Mike Rogers por 50 a 48 (Universidad Marist) y el senador Jon Ossoff a Mike Collins por 48 a 40 (The Atlanta Journal-Constitution).
Iowa, Kansas, Alaska y Nebraska, estados republicanos donde la diferencia está dentro del margen de error; en Nebraska el rival del senador Pete Ricketts es el independiente Dan Osborn.
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