Volver a la edición
Nevaco Global
9 de agosto de 2026

De Gaza al Sáhara y de Washington a Ceuta: así gana peso Marruecos en el mundo de Trump

Cargando análisis estratégico...

Montaje de Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Mohamed VI delante de un mapa de Ceuta y Melilla.

Marruecos aparece estos días en escenarios que, a primera vista, poco tienen que ver entre sí. En Ceuta, Rabat ha ofrecido colaborar con España para identificar y facilitar el retorno de menores marroquíes. En Gaza, prepara su participación en la fuerza internacional impulsada dentro del plan de Donald Trump. Y como telón de fondo permanece una relación con Washington que recibió un impulso decisivo cuando Estados Unidos reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Son procesos distintos y no existe ninguna prueba de que formen parte de una estrategia coordinada contra España. Sí muestran cómo Marruecos ha ido ampliando su margen diplomático: mantiene una estrecha relación con Washington, conserva vínculos con Israel, resulta fundamental para la política europea en la frontera sur y busca reforzar su influencia en África y Oriente Próximo.

La crisis de Ceuta ha vuelto a situar esa posición en primer plano. The Guardian recoge el análisis de especialistas que consideran que la relación con la Administración Trump puede haber aumentado la confianza de Rabat a la hora de defender sus intereses. Es una interpretación de los expertos consultados por el periódico, no una prueba de implicación estadounidense en lo ocurrido en la frontera española.

Para España, el contexto importa porque varios de los asuntos más sensibles de su relación con Marruecos - el Sáhara, la inmigración, Ceuta y Melilla o la cooperación en seguridad - se desarrollan ahora con Rabat mejor situado ante Washington.

El gran cambio se produjo durante la primera presidencia de Trump, en diciembre de 2020. Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, modificando una posición mantenida durante décadas sobre un territorio cuyo estatus continúa pendiente de resolución internacional. Para Mohamed VI supuso un respaldo directo a una de las prioridades centrales de la política exterior marroquí.

La decisión quedó vinculada al restablecimiento de relaciones entre Marruecos e Israel dentro de la estrategia diplomática de los Acuerdos de Abraham. El Departamento de Estado estadounidense llegó a modificar sus directrices cartográficas para representar el Sáhara Occidental como parte de Marruecos en sus mapas oficiales.

La relación se mantuvo después y ha vuelto a cobrar protagonismo con Trump en la Casa Blanca. Para Marruecos, el apoyo estadounidense fortalece su posición sobre el Sáhara. Washington, por su parte, encuentra en Rabat un socio estable en seguridad y un interlocutor con presencia en el norte de África y Oriente Próximo.

La relación también tiene una dimensión económica. La Casa Blanca decidió en junio suspender temporalmente determinados aranceles compensatorios y antidumping sobre los fertilizantes fosfatados procedentes de Marruecos con el objetivo de garantizar el suministro a los agricultores estadounidenses.

Ese acercamiento se extiende ahora a Palestina. Marruecos se ha comprometido a participar en la Fuerza Internacional de Estabilización prevista dentro del proyecto respaldado por Trump para la etapa posterior a la guerra. Un acuerdo firmado en julio establece el marco para incorporar oficiales marroquíes al mando conjunto de la misión.

The Guardian informó además de que el Board of Peace creado por Trump ha adjudicado su primer contrato conocido de construcción en Gaza para levantar un destacamento destinado inicialmente a unos 150 militares marroquíes. La instalación se situaría en una zona bajo control israelí y formaría parte del despliegue previsto para esa fuerza multinacional.

Todavía existen interrogantes sobre el tamaño definitivo, el calendario y el funcionamiento de la misión. Otros países estudian también su participación. Uganda, por ejemplo, ha autorizado parlamentariamente el posible envío de tropas. Para Marruecos, incorporarse a este dispositivo supone reforzar su presencia en un escenario especialmente delicado. Rabat mantiene relaciones con Israel al tiempo que continúa defendiendo oficialmente la causa palestina, una posición que le permite conservar canales abiertos con actores distintos.

Ese equilibrio tiene costes internos. La normalización con Israel ha generado contestación dentro de Marruecos, especialmente desde el inicio de la guerra de Gaza. Aun así, especialistas consultados por Reuters consideran improbable que Rabat rompa los vínculos establecidos en el marco de los Acuerdos de Abraham.

El tercer escenario está mucho más cerca. Tras la crisis migratoria de Ceuta, Marruecos anunció este jueves su disposición a colaborar con España y otros países europeos en el retorno de menores marroquíes no acompañados. La comunicación, difundida por medios estatales marroquíes y recogida por Reuters, plantea cooperación para identificarlos y facilitar su regreso dentro del marco legal correspondiente. El episodio ha vuelto a mostrar la importancia de la cooperación marroquí en la gestión de la frontera.

Rabat rechaza ser responsable de la crisis. El Gobierno marroquí sostuvo esta semana que España debería haber previsto las consecuencias de la resolución judicial que afectó a uno de los mecanismos utilizados hasta entonces para impedir determinadas entradas. Esa es la versión oficial de Marruecos y no esclarece por sí sola qué ocurrió sobre el terreno ni cuál fue la actuación concreta de sus fuerzas de seguridad.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Trump, contra el viento: anatomía de un suicidio energético
enriquedans

Trump, contra el viento: anatomía de un suicidio energético

El comienzo de este artículo es prácticamente surrealista, y hace que a cualquiera se le quede cara de idiota: RWE, una compañía energética alemana, devuelve al estado norteamericano todas las concesiones que había recibido para construir parques de energía eólica marina en Nueva York, California y Louisiana, y recibe a cambio $1,220 millones de dólares, ...

9 ago 2026