Zelenski llega a EE.UU. para reunirse con Trump y asistir al funeral de Lindsey Graham
Aprovechando una aparente mejor disposición del presidente de EEUU, Donald Trump, hacia Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski ha aprovechado este lunes un viaje a EEUU para reunirse con su homólogo estadounidense y solicitar ayuda para frenar la oleada de ataques aéreos con misiles balísticos sobre Kiev y otras ciudades, que en lo que va de año se han cobrado la vida de más de 1.300 civiles, un incremento de un 37% respecto al mismo periodo del año anterior. "Nuestra prioridad absoluta es la defensa contra los misiles balísticos", había adelantado el propio jefe del Estado ucraniano en su red social X.
Nada ha trascendido del desarrollo del encuentro, celebrado a puerta cerrada sin que se celebrara ninguna rueda de prensa posterior. Zelenski se ha limitado a informar que ha sido un "buen encuentro" en el que han hablado de las "licencias de producción" de misiles Patriot en suelo ucraniano, al tiempo que ha expresado su "reconocimiento" al presidente Trump por su "apoyo firme". Momentos antes de la celebración del encuentro, un funcionario ucraniano de alto nivel había hablado de la necesidad de que Washington autorice "la compra (por parte de Ucrania) de un lote de misiles Patriot", cuya cuantía no especificó, y dio a entender que todo dependería del "humor" del magnate neoyorquino.
Los números muestran la enorme necesidad de misiles interceptores por parte de Ucrania. Solo en el mes de julio, Moscú ha lanzado más de 120 misiles balísticos y de navío contra objetivos en Ucrania, de los cuales fueron interceptados tan solo 35, una cifra que palidece si se la compara con los cerca de 240 proyectiles disparados durante todo el ejercicio de 2024. El último mes ha sido el más mortal para la población civil ucraniana desde el inicio de la invasión ordenada por Putin en febrero de 2022.
Las relaciones entre Trump y Zelenski han atravesado momentos tormentosos. Analistas como Marty Latz, experto en negociaciones y autor de 'The Real Trump deal', -un libro sobre cómo el magnate neoyorquino afronta los pactos y acuerdos- sostienen en conversación con EL PERIÓDICO que la animadversión se originó durante el primer mandato, después de que viera la luz el contenido de una conversación telefónica en la que Trump condicionaba la continuación del respaldo militar a Ucrania a una 'ayuda' para ir contra la familia Biden, cuyo hijo había llevado a cabo negocios en ese país, demanda sobre la que el ucraniano evitó pronunciarse. De hecho, fue la razón esgrimida por los oponentes de Trump para iniciar un proceso de impeachment contra él.
Otros momentos de gran tensión se vivieron en su segundo mandato, en febrero del pasado año, cuando ambos acabaron a gritos en el mismo Despacho Oval de la Casa Blanca, ante la mirada del vicepresidente J.D. Vance y el estupor del secretario de Estado, Marco Rubio. Una actitud que contrastaba con el despliegue de cordialidad cuando mantenía conversaciones o se reunía con el presidente ruso Vladímir Putin.
Todo ello parece formar ya parte del pasado, al menos en cuanto a la gesticulación pública. Pese a los desencuentros, la actitud de la opinión pública norteamericana no parece haber variado en su apoyo a la causa ucraniana, y muchos analistas creen que esta sintonía podría obedecer tan solo a una estrategia para acercarse a los ciudadanos estadounidenses de cara a las elecciones de mitad de mandato, que se celebrarán en noviembre próximo. Hasta personajes`que se consideran muy próximos a Trump como la 'influencer' ultraderechista Laura Loomer, se han replanteado su apoyo a Rusia y sus críticas a Ucrania, viajando incluso a Kiev y entrevistándose con el jefe del Estado ucraniano.