El país podría moverse hacia una economía más mixta, con un sector privado con mayor capacidad de generar empleo, ingresos, oferta de bienes y servicios, y encadenamientos productivos.
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Por Pavel Vidal, profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana Cali, especial para El País
Las medidas económicas anunciadas por el gobierno cubano en junio de este año constituyen el paquete de reformas más amplio desde el inicio de la Revolución. En términos generales, apuntan a abrir más espacio al sector privado, permitir que las actuales Mipymes evolucionen hacia empresas privadas de mayor escala y participen en la mayoría de los sectores económicos.
También se propone liberalizar la agricultura, permitir operaciones de comercio exterior más directas para privados y cooperativas, facilitar la inversión extranjera, abrir espacios a la inversión de la diáspora, modificar el sistema financiero y crear mecanismos cambiarios más flexibles. Se plantea transformar empresas estatales en sociedades mercantiles y habilitar distintas formas de arrendamiento o venta de activos estatales.
Por ahora, se trata solo de anuncios, su alcance real dependerá de la secuencia, la profundidad y del marco institucional que defina su implementación. Si se ejecutan a cabalidad, van a cambiar de manera importante la estructura del empleo y de la producción en Cuba. El país podría moverse hacia una economía más mixta, con un sector privado con mayor capacidad de generar empleo, ingresos, oferta de bienes y servicios, y encadenamientos productivos.
Las reformas de mercado anunciadas recogen recomendaciones que economistas, empresarios y gobiernos de otros países han planteado durante años al gobierno cubano. Si se aplican de manera efectiva, podrían alejar a la economía de los rasgos más rígidos del modelo estatal centralizado que por décadas ha empobrecido al país.
Para los ciudadanos, el beneficio potencial estaría en disponer de mayores espacios para invertir, emprender y generar ingresos fuera de la dependencia directa del Estado.
Las reformas se anuncian en una situación interna extremadamente crítica. La economía cubana lleva varios años de contracción productiva, inflación elevada, depreciación del peso y extendidas limitaciones para el acceso a alimentos, medicinas y transporte.
Se ha venido acumulando un notable deterioro de los servicios públicos que afecta en gran medida la cobertura y calidad de los servicios médicos y que ha llevado a una crisis energética que provoca apagones de días.