En una llamada de una hora y media, que transcurrió en un "tono cordial", Lula le aseguró a Trump que las razones detrás de los aranceles de EEUU a Brasil son "infundadas". Las acusaciones de interferencia electoral a seis semanas de los comicios.
"Nosotros queremos trabajar juntos, lo que no queremos es que haya interferencia en Brasil". Luiz Inácio Lula da Silva describió así la llamada que mantuvo este viernes con Donald Trump. A unas seis semanas de las elecciones en las que buscará la reelección, el presidente brasileño recurrió a su vínculo con su par estadounidenses para reabrir el diálogo sobre aranceles.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años, apuesta a la carta de la soberanía en su intento por conseguir un cuarto mandato en las elecciones de octubre, en las que su principal rival será el senador Flávio Bolsonaro. En una conversación de casi una hora y media, le dijo a Trump que las tarifas que le aplicó a Brasil son "infundadas" y que mantener las negociaciones es "la mejor opción" para ambos países.
Conversei com o presidente Trump e deixei claro: o Brasil quer trabalhar junto no combate ao crime organizado, mas não aceita interferência.Um país que se respeita exige respeito. E o Brasil sabe defender sua soberania. pic.twitter.com/UfEd1SoBW6
Según contó Lula en un acto de campaña en Belo Horizonte, tras esa charla el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, llamó al ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio, Marcio Elias Rosa, para acordar una reunión que permita retomar las negociaciones. El encuentro se podría dar ya la próxima semana.
El diálogo entre Trump y Lula se desarrolló en un "tono cordial" y abarcó temas como los aranceles, la lucha contra el crimen organizado y los conflictos globales, como las guerras en Ucrania e Irán, indicó la presidencia brasileña en un comunicado.
El mandatario brasileño recordó recientemente que su par estadounidense lo trató siempre "con mucho respeto" y evocó la reunión que mantuvieron a fines del año pasado en Malasia, que ayudó a recomponer el vínculo. El cara a cara que tuvieron al margen de la cumbre de la ASEAN no fue el primero ni el último desde la vuelta del republicano al poder. Antes se habían cruzado brevemente durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York y este año Lula visitó a Trump en la Casa Blanca en mayo. Pese a las disputas en juego y sus diferencias ideológicas, cada vez que se vieron hubo expresiones de satisfacción en ambos. El estadounidense llegó a decir que había una "excelente química" entre ambos.
La tensión comercial entre ambos países escaló después de que el mes pasado Estados Unidos aplicara un nuevo gravamen a Brasil del 25% por "prácticas comerciales desleales" al que se sumó luego un 12,5% por no combatir lo suficiente las importaciones de bienes procedentes del trabajo forzado.
Entre las "prácticas comerciales desleales", el gobierno estadounidense citó el sistema electrónico de pagos automáticos (PIX), la aplicación de las normas para combatir la corrupción, las leyes de protección de la propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la supuesta tolerancia a la deforestación ilegal.
En su llamada con Trump, Lula le dijo que las razones citadas en la investigación de la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) para imponer los aranceles son "infundadas" y destacó que las tarifas afectan negativamente tanto a Brasil como a Estados Unidos. A la vez, insistió en la importancia de trabajar juntos para que Estados Unidos continúe siendo uno de los principales socios comerciales de Brasil.
Según el Palacio del Planalto, Trump "reconoció" los argumentos de Lula acerca de que los aranceles a Brasil tienen "base en la mentira" y se mostró de acuerdo en la necesidad de "preservar vínculos comerciales fuertes", además de proponer que equipos de los dos países se reúnan "lo más pronto posible".
La disputa comercial tuvo un fuerte impacto en el vínculo económico. Los datos de la Cámara Estadounidense de Comercio indican que en el primer semestre de este año las exportaciones de Brasil a EEUU sumaron 17.400 millones de dólares, una caída de 13% respecto al mismo lapso de 2025. Tras este descenso, la participación estadounidense en las exportaciones brasileñas se redujo a 9,4%, el nivel más bajo desde 1997.
A su vuelta a la Casa Blanca, el republicano puso al Brasil de Lula da Silva en la mira, especialmente a través de su guerra comercial, con el argumento de que llevaba adelante una "caza de brujas" contra su aliado Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. El vínculo bilateral, entre tanto, tuvo idas y vueltas, pero alcanzó un punto crítico a comienzos de agosto por un impasse diplomático que llevó a que Estados Unidos le retirara la visa a la embajadora brasileña.
Lula acusa además a Estados Unidos de interferir en las elecciones brasileñas, en las que medirá con Flávio Bolsonaro. En el lanzamiento oficial de su campaña, el fin de semana pasado, el líder del PT señaló directamente a Trump. "No se meta en los asuntos de Brasil, especialmente en lo que respecta a las elecciones. Si se mete, va a perder", aseguró.
El mandatario de izquierda parte como favorito, pero sin la mayoría suficiente para ganar en la primera vuelta del 4 de octubre. Las últimas encuestas lo ubican por delante en el balotaje que se realizará tres semanas después, pero a pocos puntos del senador de derecha, o sea, dentro del margen de error. Un sondeo de Datafolha dado a conocer este viernes le daba 47% a Lula y 43% a Bolsonaro.