Tras nueve trimestres consecutivos de contracción, el sector de minas y canteras creció 4,4 % anual en el segundo trimestre de este año, jalonado principalmente por el precio del oro.
Para los analistas de Corficolombiana, este comportamiento, no obstante, esconde una realidad que le está pasando factura a la economía colombiana: mientras petróleo y gas, la actividad de mayor peso dentro del sector, continuó deteriorándose y se contrajo 2,5 %, minerales metalíferos y el carbón registraron crecimientos de 15,3 % y 4,9 %, respectivamente.
Según el reporte que tomó como referencia el segundo trimestre y julio de este año, la actividad de petróleo y gas continúa cayendo.
A julio, la producción de petróleo cayó 2,1 % anual y la de gas 13,2 %, en un contexto de menores reservas y reducción de la actividad exploratoria. Este deterioro persiste pese al reciente repunte de los precios internacionales del petróleo asociado a las tensiones en Oriente Medio.
Señala el informe que el deterioro del gas se ha convertido en un desafío creciente para la seguridad energética. La caída de la oferta local ha incrementado la dependencia de las importaciones para atender la demanda interna, cuya participación ya supera el 34 % del suministro nacional.
Esta vulnerabilidad se profundiza ante el inicio de El Niño, que aumenta las necesidades de generación térmica y, con ello, la demanda de gas para respaldar el sistema eléctrico.
Asimismo, la recuperación reciente del sector ha estado impulsada por el desempeño de los minerales metalíferos y el carbón, que compensaron la debilidad de petróleo y gas. Los mayores precios internacionales han favorecido a estas actividades e impulsado sus exportaciones, destacándose el oro, cuyo valor exportado prácticamente se duplicó en el año corrido a julio.
Los investigadores estiman “para 2026 un crecimiento de 1,2 % para el sector. Esta proyección sería consistente con la expansión de los minerales metalíferos (18 %) y el carbón (2,2 %), mientras que el subsector de petróleo y gas continuaría enfrentando presiones derivadas de la menor exploración, el deterioro de las reservas y la caída de la producción local (-2,4 %)”.
Consideran que este año el valor agregado del subsector de petróleo y gas caería 2,4 %, afectado por la menor exploración y las dificultades de orden público en algunas zonas productoras.
A esto se suma la caída continua en la producción comercializada de gas, reflejo de la menor declaración de reservas, lo que elevaría la participación del gas importado a más del 30 % del suministro nacional.
En contraste, el valor agregado de los subsectores de minerales metalíferos y de carbón crecería 18,2 % y 2,2 %, respectivamente, apoyados en sus buenos resultados de primer semestre, en los mayores precios internacionales, en una base de comparación favorable y la mayor demanda de carbón para la generación térmica.
Por otra parte, las exportaciones de oro se duplicaron este año, debido a los mayores precios del mineral precioso y al aumento de la producción.
La analista Kerstin Hottner, directora de materias primas de Vontobel, dice que “el oro continuará subiendo a medida que los inversores aumenten sus asignaciones y persista la fragmentación geopolítica. Creemos que el rally debería continuar, ya que el oro sigue infravalorado. Los inversores previamente inactivos deben continuar incorporando oro a sus carteras. Los bancos centrales seguirán diversificando sus reservas fuera de activos en dólares".
Hottner agrega: "Este grupo comprará las caídas de manera oportunista, proporcionando un suelo al precio del oro. El creciente interés de los emisores de stablecoins y el desplazamiento general desde activos criptográficos representan riesgos alcistas adicionales. A largo plazo, y dado su papel creciente en asignaciones estratégicas, el oro tenderá a estabilizarse en precios más altos que en el pasado. Las compras de bancos centrales han aumentado desde 2022 y esperamos que esta tendencia estructural continúe”.