Europa tiene en su basura una oportunidad estratégica para su futuro industrial. Según un estudio del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (Unitar), para el año 2050 los sistemas de recuperación de residuos podrían permitir al continente recuperar entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materiales críticos, lo que representaría hasta el 56% de la demanda primaria si se implementan escenarios avanzados de economía circular.
¿Qué son los materiales críticos y por qué importan? Los materiales críticos, como litio, cobalto, níquel, cobre y aluminio, son esenciales para tecnologías clave: vehículos eléctricos, energías renovables, electrónica y defensa. Hoy, Europa depende en gran medida de importaciones de países terceros, lo que genera vulnerabilidades geopolíticas y de suministro. Reciclar estos materiales desde productos al final de su vida útil no solo reduce esa dependencia, sino que también disminuye el impacto ambiental de la minería primaria.
El informe analiza tres escenarios de recuperación para 2050:
En un escenario sin cambios significativos en los sistemas actuales, la recuperación de materiales críticos podría sustituir hasta el 33% de la demanda primaria.
Con sistemas de recuperación mejorados (mejor recolección, clasificación y tecnología de reciclaje), ese potencial subiría hasta el 47%.
Bajo un escenario de economía circular avanzada, donde los materiales secundarios pueden reemplazar plenamente a los primarios en calidad y aplicación, la sustitución podría alcanzar el 56%.
Estas cifras se enmarcan en un contexto de crecimiento: se proyecta que la cantidad de materiales críticos contenidos en productos puestos en el mercado europeo aumente hasta entre 8,4 y 12,2 millones de toneladas anuales en 2050. Paralelamente, la generación de residuos que contienen estos materiales alcanzaría entre 5,2 y 6,4 millones de toneladas, de las cuales sería posible recuperar entre 4,7 y 5,7 millones.
Recuperación por material: saltos cuantitativos. El estudio detalla el potencial de recuperación para materiales específicos, comparando cifras actuales con proyecciones para 2050:
Aluminio: pasaría de aproximadamente 0,9 millones de toneladas recuperadas al año hoy, a entre 2,7 y 3,5 millones de toneladas en 2050.
Cobre: aumentaría de unas 0,3 millones de toneladas anuales actuales a entre 0,8 y 1,4 millones de toneladas.
Litio: crecería desde menos de 1000 toneladas recuperadas hoy, a entre 30.000 y 52.000 toneladas anuales.
Cobalto: pasaría de alrededor de 1000 toneladas a entre 25.000 y 40.000 toneladas por año.
Níquel: se proyecta un aumento desde unas 4000 toneladas actuales a entre 103.000 y 171.000 toneladas anuales.
Estos incrementos dependen, eso sí, de inversiones sostenidas en infraestructura de reciclaje, diseño de productos pensados para el desensamblaje, y marcos normativos que incentiven el uso de materiales secundarios.
Beneficio climático: más emisiones evitadas que generadas. El estudio también cuantifica el impacto climático del reciclaje de materiales críticos. Se estima que, para 2050, las emisiones evitadas gracias a la recuperación de estos materiales podrían situarse entre 81 y 273 millones de toneladas equivalentes de CO2 por año.