Los 21 países de la alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, evalúan este domingo un posible aumento de producción de petróleo en medio de la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la enorme caída de las exportaciones petroleras desde el Golfo Pérsico.
Los ministros del grupo celebrarán varias reuniones telemáticas para analizar la situación del mercado y decidir si mantienen el plan previsto de incrementos graduales del bombeo que el grupo acordó en los últimos meses.
Las reuniones incluyen a los 11 países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderados por Arabia Saudí, así como a 10 Estados aliados, entre ellos Rusia, que, en conjunto, forman la OPEP+.
Esta es la primera reunión desde la salida de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP el pasado 1 de mayo.
Los analistas esperan que un grupo de siete países que está revirtiendo de forma paulatina los recortes voluntarios de producción que las naciones aplicaron en años anteriores, apruebe un nuevo aumento de 188.000 barriles diarios (bd) para julio, similar al que entró en vigor el pasado 1 de junio.
Pese a este incremento, al menos sobre el papel, los expertos consideran que cualquier anuncio tendrá un efecto limitado sobre los precios debido a las interrupciones que el conflicto provocó y a la enorme caída de producción, de casi 10 millones de barriles diarios (mbd), de la alianza OPEP+.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita cerca de 20 % del petróleo y gas que las corporaciones comercializan en el mundo, ha reducido drásticamente las exportaciones de los principales productores de la región.
Como consecuencia, las cotizaciones del crudo se han disparado desde finales de febrero, cuando comenzó el conflicto, y se mantienen por encima de los 90 dólares por barril pese a ciertas expectativas de alcanzar un arreglo.
Los últimos datos de la organización petrolera, que su informe mensual de mayo recoge con cifras de abril, muestran una fuerte caída de la producción de la alianza OPEP+, que descendió hasta 33,2 millones de barriles diarios (mbd) en abril, frente a casi 43 mbd en febrero. La caída, de casi 10 mbd, equivale a cerca de una cuarta parte de la producción que la alianza mantenía antes del estallido del conflicto.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que unos 14 mbd están ahora fuera del mercado debido a las restricciones al transporte marítimo y a las dificultades logísticas derivadas del conflicto.
Los datos de la propia OPEP muestran que Emiratos era uno de los países con mayor capacidad excedentaria y, de hecho, fue el único gran productor que logró aumentar su bombeo entre marzo y abril, con un incremento de 131.000 barriles diarios hasta alcanzar los 2,02 mbd.
La salida de Emiratos, que ha apuntado que quiere aumentar su producción sin someterse a cuotas, supone un golpe a la influencia de la OPEP.