Algunas oficinas quedaron vacías antes del amanecer. Los servidores instalados en las sedes de Pdvsa en La Campiña y Las Mercedes, en el municipio Libertador y el municipio Baruta, dejaron de responder minutos después del ataque a las instalaciones de la Presidencia de la República en Fuerte Tiuna, cuando comandos estadounidenses se llevaron cautivos a Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de 2026.
Operadores marítimos y antiguos intermediarios de la empresa comenzaron a sacar teléfonos, discos duros y documentación comercial, mientras en Jose, en el Complejo Criogénico de Oriente en el estado Anzoátegui, circulaban versiones contradictorias sobre quién conservaba la autoridad para aprobar cargamentos, validar contratos de exportación o autorizar cambios de ruta.