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Nevaco Global
29 de agosto de 2026

En Islandia avanza el no a la UE aunque el bolsillo pide el s�: "A los del s� los mueve el resentimiento"

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Por primera vez, en las encuestas se impone el rechazo a Bruselas pese al alto coste de vida

En pleno centro de Reikiavik, el restaurante Skrei� ofrece c�cteles como Marianito (2.800 coronas islandesas, o 19,91 euros), con verm�, o Butano (18,49 euros), con pachar�n. Los postres incluyen crema catalana con naranja fundida (2.600 coronas, que son 18,49 euros) y las tapas, patatas bravas con alioli (12,45 euros) o pan con tomate (7,82 euros, aunque la factura sube a 12,50 si se le a�ade queso manchego).

Son precios relativamente asequibles para Islandia, donde media hora en taxi del aeropuerto de Keflavik a Reikianvik con tarifa nocturna sale por 26.000 coronas (183 euros), y el precio de un piso de dos habitaciones en el centro de la capital "vale un mill�n de coronas, o sea, 70.000 euros", seg�n explica el ex director ejecutivo de Microsoft en el pa�s, H�lldor Jorgen. S�mese a ello un inter�s hipotecario del 10%, consecuencia de una inflaci�n que en agosto alcanz� el 5,3%, y el island�s medio acaba pagando cuatro veces -tres de ellas al banco- el precio de la vivienda.

Cuadrar esas cifras para que sea m�s f�cil vivir en el pa�s era una de las promesas de la eventual entrada en la Uni�n Europea. Pero, en Skrei�, pese a estar en el presunto centro del voto favorable en el refer�ndum de hoy al establecimiento de negociaciones con Bruselas, las cosas no estaban nada claras el jueves.

Y eso que nombre del restaurante, hace alusi�n a un proceso de apertura de la econom�a islandesa hist�rico, que fue forzado por la habilidad del gobierno espa�ol de Eduardo Dato en 1921. El incidente tiene hasta un nombre en island�s: el "affair Spanarvin", o sea, " el caso del vino espa�ol".

Fue una jugada que provocar�a un ataque de celos a Donald Trump. La cosa hab�a arrancado en 1915, cuando los islandeses, en otros referendos, hab�an decidido, como buenos estrictos protestantes, prohibir� al alcohol. El problema es que el pa�s estaba aislado econ�micamente, y una de sus escasas exportaciones era el bacalao seco y salado, conforme a la t�cnica conocida, precisamente, como 'Skrei�'. Islandia exportaba muy poco. Y uno de los mercados principales de su bacalao era, precisamente, Espa�a.

Y ah� es donde Madrid vio la oportunidad. En 1921, amenaz� con imponer un arancel prohibitivo al bacalao de Islandia si Reikiavik no levantaba su ley seca para las bebidas con menos del 21% de alcohol. Entre las cuales, casualmente, se encuentra el vino espa�ol. As� que los islandeses, atrapados entre la necesidad de divisas y la estricta moral luterana aprobada en plebiscito, optaron por lo primero. El Parlamento di� marcha atr�s al refer�ndum. Y el 29 de junio de 1923 abri� Reikiavik la primera tienda con el cartel Spanaevun, o sea, Vino espa�ol.

Hoy, 105 a�os despu�s, Islandia tambi�n se plantea abrirse a la Uni�n Europea, en una operaci�n que tendr�a unas consecuencias econ�micas, infinitamente m�s grandes que la apertura al vino de Espa�a. Pero en Skrei� no parece que est�n por la labor.

Un sondeo informal a una tumultuosa mesa de islandeses cenando tapas dio el jueves por la noche ocho 'noes' y una indecisa. Seis horas antes, justo despu�s del turno de almuerzo, uno de los camareros, Ingi, de 31 a�os, dec�a que no ten�a nada claro lo que iba a votar. Pero, a medida que hablaba, mientras iba recogiendo cubiertos y servilletas, le daba m�s y m�s cera a la UE, hasta llegar a una frase que generalmente se reserva para quienes votan a favor de los adversarios de los procesos de integraci�n supranacional, como el estadounidense Donald Trump, el brit�nico Nigel Farage, o el h�ngaro Viktor Orban: "Los del 's�' est�n motivados por el resentimiento". Ese d�a se public� la primera encuesta de Gallup desde la convocatoria del refer�ndum, el pasado enero, y el 'no' parece haberse impuesto al 'no'.

�Resentimiento hacia qui�n? �Hacia los bancos, que se benefician de unos m�rgenes de intermediaci�n que no son de este mundo gracias a unos tipos de inter�s oficiales que la semana pasada subieron al 8%? �O hacia el sacrosanto sector pesquero, en el que seis familias controlan el 50% de las licencias para faenar y, si se les a�aden otras 19, sale un total de 25 clanes que se llevan el 75% de los permisos de pesca de algunos de los mejores caladeros del mundo, no solo en cantidad y calidad sino, tambi�n, en lo que se refiere a conservaci�n y sostenibilidad?

La econom�a islandesa es, como el pa�s, un caso aislado. Un c�nico podr�a decir que es el ejemplo de una gesti�n basada en los par�metros de la izquierda identitaria del siglo XXI. Islandia tiene unos niveles de tolerancia posiblemente sin parang�n en el mundo, especialmente en lo que concierne a identidad sexual y g�nero. Y cuenta con una econom�a sostenible - aunque la caza de las ballenas que sigue practicando el empresario Kristj�n Lofftsson provoque vah�dos a muchos ecologistas del mundo -, basada en la innovaci�n, especialmente en el sector energ�tico, como muestra la planta geot�rmica Reykjavik Geothermal en las faldas Teide, en la isla de Tenerife.

Pero es tambi�n un pa�s de impuestos altos y de subvenciones enormes, especialmente a los sagrados sectores de la agricultura -sobre todo, crianza de ovejas y, en los �ltimos a�os, invernaderos- y pesca. Seg�n la Organizaci�n para la Cooperaci�n y el Desarrollo Econ�mico (OCDE), el 52% de los ingresos de los agricultores islandeses proceden del Estado. Con semejante bombeo de dinero p�blico, no es de extra�ar que las zonas rurales ni se planteen la mera posibilidad de votar 's�' a negociar nada con la UE. Para ellos, hablar con Bruselas ser�a, literalmente, ponerle un precio al gaznate de la gallina de los huevos de oro.

El 's�' choca, adem�s, con el car�cter island�s. Por mucha imagen de pa�s cosmopolita y ultramoderno, con su Museo del Punk en el centro de Reikiavik (y, tambi�n en la capital, el m�s conocido de penes), los islandeses son, seg�n dicen quienes les conocen, mucho m�s de pueblo que la imagen proyectada por la cantante Bj�rk vestida de cisne para recoger el Oscar en 2001.

Muchos j�venes trabajan en verano en la agricultura o en el sector pesquero, bien en barcos, bien en plantas de procesamiento de las capturas, lo que genera una especie de vinculaci�n a los trabajos tradicionales. A eso se suma una enorme tasa de abandono escolar. Uno de cada cinco alumnos que empieza la Secundaria no la termina, una cifra pr�cticamente id�ntica a la de Espa�a, que es uno de los pa�ses industrializados con peores cifras en ese sentido. Y el 18% de los que entran en la Universidad no se grad�an. El resultado es una sociedad estratificada por niveles educativos, en la que las diferencias se han enquistado de generaci�n en generaci�n.

Abrir Islandia a la UE supondr�a una transformaci�n de su econom�a. El pa�s tendr�a que recortar subsidios y afrontar un dur�simo ajuste que chocar�a con la oposici�n de los sindicatos, que son otro poder f�ctico con una influencia inimaginable en, por ejemplo, Espa�a. Las centrales islandesas controlan la mayor parte del sistema de pensiones del pa�s, lo que les permite obligar a Gobierno y empresas a indexar todas las subidas de precios, lo que perpet�a la inflaci�n. Si el pa�s pasa a formar parte del euro, tendr�a que asumir un recorte de los salarios reales para contener los precios. La reconversi�n industrial espa�ola de los ochenta ser�a una fiesta de cumplea�os comparada con el cambio de estilo de vida que eso supondr�a para los 403.800 islandeses que viven en el pa�s.

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