Volver a la edición
Nevaco Global
4 de agosto de 2026

Ceuta o la nueva vulnerabilidad espa�ola

Cargando análisis estratégico...

Est� en juego una discusi�n m�s amplia sobre soberan�a, seguridad y legitimidad

La tentaci�n es volver a hablar de pol�tica migratoria o incidente fronterizo. El an�lisis geopol�tico refleja otra realidad. Las im�genes de estos d�as representan una prueba de estr�s simult�nea para la pol�tica exterior espa�ola, la relaci�n bilateral con Marruecos, la cohesi�n europea y el relato de la nueva derecha global sobre fronteras y soberan�a. Ceuta es una advertencia estrat�gica sobre la posici�n de Espa�a en el mundo que ahora nace.

Desde 1986, Espa�a vivi� bajo una suerte de excepci�n hist�rica. La integraci�n europea, la globalizaci�n econ�mica y la estabilidad relativa del entorno mediterr�neo permitieron pensar que las cuestiones cl�sicas de poder, soberan�a y seguridad hab�an quedado relegadas a un segundo plano. La pol�tica exterior se convirti� en gesti�n, sin apenas perfil o debate p�blico. La geopol�tica parec�a un asunto propio de otras regiones del mundo. Aquella era de la globalizaci�n feliz ha terminado. Ceuta nos recuerda que Espa�a vive hoy en un entorno internacional m�s agresivo que el de hace apenas diez a�os. La guerra ha regresado al continente europeo. El Mediterr�neo occidental acumula inestabilidad en el Sahel, presi�n migratoria, dependencias energ�ticas y competencia geopol�tica. La relaci�n entre Marruecos y Argelia atraviesa uno de los momentos m�s delicados de las �ltimas d�cadas. Y Espa�a ocupa, precisamente, la posici�n geogr�fica donde convergen todas esas tensiones. Por eso interpretar la crisis como un asunto migratorio ser�a quedarse en la superficie. No es significativo conocer cu�ntas personas han cruzado o cu�ntas volvieron en las siguientes 48 horas. La cuesti�n pertinente es discutir qu� revela esa entrada masiva sobre las vulnerabilidades de Espa�a en un mundo hostil.

La primera vulnerabilidad es geopol�tica. Desde 2022, la pol�tica espa�ola hacia Marruecos ha perseguido un objetivo comprensible: estabilizar la relaci�n bilateral y evitar la repetici�n de episodios como el de 2021. El resultado ha sido una cooperaci�n m�s fluida. Dicha pol�tica no elimina la dependencia, sino que le concede carta de naturaleza. Porque cuando la capacidad de controlar una frontera europea depende en gran medida de la colaboraci�n de un tercero, la pol�tica deja de ser migratoria para convertirse en realismo. 22 socios europeos expresan esta din�mica de apoyo operativo y financiero vinculado a una respuesta securitaria, control fronterizo y protecci�n de la soberan�a. La clave geopol�tica indica que Marruecos es a un tiempo vecino, socio estrat�gico, polic�a migratorio y actor con intereses propios. Es una descripci�n tan precisa como inc�moda. Adem�s, ha mejorado su relaci�n estrat�gica con Estados Unidos, posicion�ndose como una suerte de modelo de democracia iliberal a seguir en el Norte de �frica, socio militar y cabeza de puente de la relaci�n regional con Israel.

La segunda debilidad es econ�mica. La desglobalizaci�n genera inestabilidad, precisamente, porque no se ha reducido la interdependencia ni el comercio global. Sin embargo, el mundo actual tiene nuevas normas. La energ�a, el neomercantilismo, la tecnolog�a, las materias primas, las cadenas log�sticas o los flujos migratorios se han convertido en instrumentos de influencia pol�tica. Los Estados vuelven a utilizar el comercio, la industria y la econom�a para aumentar su capacidad de negociaci�n. Tambi�n en el Mediterr�neo. Argelia suministra alrededor del 35% del gas natural que importamos, pero no olvida la cuesti�n del S�hara Occidental. El riesgo de seguridad energ�tica es relevante ante el deseo europeo de sustituir el gas ruso. China ha construido T�nger Med y Tanger Tech, dos infraestructuras portuarias e industriales, destinadas a convertirse en la plataforma principal de exportaci�n en el continente africano lejos de los aranceles europeos. Los vecinos han ganado agencia en la nueva competencia global.

Existe una tercera brecha, quiz� la m�s importante de todas: la institucional. A diferencia de la crisis de 2021, la actual crisis incorpora una dimensi�n jur�dica in�dita. La reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente no es un detalle t�cnico, mas introduce una discusi�n de fondo sobre los l�mites legales del control fronterizo y obliga a replantear la relaci�n entre seguridad y Estado de derecho. Aqu� aparece una de las grandes fracturas de las democracias europeas. El orden liberal construy� su legitimidad sobre la capacidad de garantizar en un mismo plano derechos, seguridad y prosperidad. Hoy ese equilibrio resulta m�s dif�cil de sostener. La creciente presi�n migratoria, el auge de los movimientos populistas y la percepci�n de inseguridad llevan a una parte de la opini�n p�blica a considerar que las restricciones jur�dicas son un obst�culo para la acci�n del Estado. No es una discusi�n exclusiva de Espa�a. Est� presente en Estados Unidos, Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Italia o Pa�ses Bajos. La crisis de Ceuta, de manera inexorable, nos obliga a preguntarnos cu�nta frontera quiere proteger el Estado y qu� l�mites jur�dicos acepta para hacerlo.

Y precisamente ah� conectamos con la �ltima derivada de esta crisis. Las im�genes -reales o infectadas por IA- inundan las redes sociales y alimentan una narrativa pol�tica que atraviesa todo Occidente. Trump en Estados Unidos, Meloni en Italia, Le Pen en Francia o AfD en Alemania llevan a�os sosteniendo una tesis similar: las democracias liberales han perdido el control de sus fronteras, de sus instituciones y de su capacidad de decisi�n. Cada episodio fronterizo se interpreta inmediatamente dentro de ese marco ideol�gico, en clave dom�stica.

Por eso la batalla pol�tica que se libra en Ceuta no termina en Ceuta. Lo que est� en juego es una discusi�n mucho m�s amplia sobre soberan�a, seguridad y legitimidad democr�tica en el siglo XXI. Al final, la ense�anza de esta crisis es inc�moda. Espa�a ha descubierto que opera en un mundo donde las dependencias cuentan m�s que las reglas, la geopol�tica pesa m�s que las buenas intenciones y las democracias liberales se enfrentan a presiones crecientes desde dentro y desde fuera. Un mundo m�s hostil. Una econom�a desglobalizada y neomercantilista. Unas democracias cada vez m�s iliberales. Los borderlands suelen revelar antes que nadie los cambios de �poca. Y lo que Ceuta nos est� diciendo es que Espa�a ha entrado definitivamente en una nueva.

Juan Luis Manfredi es catedr�tico de Estudios Internacionales e investigador del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Presidenta Rodríguez: Simplificación de trámites avanza para fortalecer el comercio exterior
noticiasaldiayalahora

Presidenta Rodríguez: Simplificación de trámites avanza para fortalecer el comercio exterior

Noticias al Día y a la Hora | Últimas Noticias del día de hoy Durante una jornada de evaluación del comercio exterior, la presidenta(e) Delcy Rodríguez destacó el fortalecimiento de las exportaciones no petroleras venezolanas hacia mercados de Estados Unidos,... La noticia Presidenta Rodríguez: Simplificación de trámites avanza para fortalecer el comercio exterior se publicó primero en Noticias al Día y a la Hora | Últimas Noticias del día de hoy

3 ago 2026