La revisión incluiría inicialmente unos 30 mil millones de dólares en productos, mientras ambos países crean una Junta de Comercio para negociar reducciones limitadas sin desmontar la presión arancelaria. | Foto: Reuters.
El Gobierno de Donald Trump solicitará la opinión del público para definir qué productos chinos podrían acceder a aranceles más bajos en Estados Unidos, como parte de una nueva etapa de comercio regulado entre Washington y Pekín. La medida no significa el fin de la presión comercial contra China, sino una revisión limitada sobre bienes considerados no estratégicos.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó que ambos países acordaron crear una Junta de Comercio conjunta para identificar inicialmente alrededor de 30 mil millones de dólares en productos no estratégicos sobre los que podrían reducirse o eliminarse aranceles.
El anuncio ocurre después de una cumbre entre Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en Pekín, donde también se reportaron compromisos comerciales como la venta de 200 aviones Boeing y compras agrícolas por 17 mil millones de dólares. Aun así, Greer dejó claro que Washington no planea abandonar su estrategia de presión arancelaria sobre China.
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Todavía no hay una lista final. El Gobierno de Estados Unidos abrirá un proceso para recibir opiniones del público y evaluar qué bienes chinos podrían entrar en una reducción arancelaria.
La revisión se enfocaría en productos considerados no estratégicos, es decir, artículos que no estén directamente ligados a sectores sensibles para la seguridad, la tecnología o la competencia industrial de Estados Unidos.
La Junta de Comercio conjunta entre Washington y Pekín será la encargada de trabajar inicialmente sobre un paquete de bienes estimado en 30 mil millones de dólares. Esa cifra no implica una eliminación general de aranceles, sino una revisión específica dentro de un comercio más controlado.
Greer sostuvo que los aranceles estadounidenses sobre productos chinos probablemente seguirán siendo más altos que los aplicados a otros países.
Al ser cuestionado sobre qué obtuvo Estados Unidos de la cumbre entre Trump y Xi Jinping, además de los acuerdos por aviones Boeing y productos agrícolas, el funcionario respondió:
Puedo mantener los aranceles a China, lo cual es bastante impresionante”.
Esa frase resume el enfoque del Gobierno estadounidense: negociar áreas específicas de comercio, pero sin renunciar a la estructura arancelaria que Washington mantiene como herramienta de presión frente a Pekín.
La administración Trump plantea una política de estabilidad estratégica y comercio controlado. En lugar de buscar una transformación completa del sistema económico chino, Estados Unidos apuesta por reglas específicas para ciertos sectores.
Greer dijo que Washington ya aceptó que no habrá una reforma integral del sistema político chino ni de sus elementos económicos. Sin embargo, señaló que sí puede existir un intercambio comercial bajo mayores controles.
Seguimos con nuestro plan de estabilidad estratégica. Seguimos manteniendo nuestros aranceles. Seguimos intentando aplicar un enfoque de comercio controlado”, destacó el funcionario.