Las exportaciones agroalimentarias de Andalucía crecen un 4% en primeros meses
La comunidad concentra el 24,7 por ciento del valor de las ventas a nivel nacional, es decir, uno de cada cuatro euros
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El rey de Marruecos Mohamed VI.
EFE
Marruecos se ha convertido en el principal proveedor de tomates de la Unión Europea, con una cuota superior al 70%.
Las exportaciones de tomates españoles a la UE han caído un 34% en la última década, en parte por el auge comercial marroquí.
España es uno de los principales destinos del tomate marroquí, con el 25,1% de sus exportaciones en 2024.
Los agricultores españoles denuncian desigualdad, ya que los productos extranjeros no cumplen las mismas normativas exigidas en la UE.
España es una potencia mundial indiscutible en el cultivo de tomate, gracias a la sólida producción de los campos e invernaderos de Almería, Granada, Murcia, Valencia, Cataluña y Extremadura.
Sin embargo, su presencia en el mercado de la Unión Europea ha sufrido un duro revés: en los últimos diez años, sus exportaciones han caído un 34%. El gran responsable de este retroceso es el auge comercial de Marruecos.
Según cifras del Ministerio de Agricultura español, el país magrebí domina actualmente las importaciones extracomunitarias en Europa, acaparando el 70,6% de la cuota y dejando a Turquía en segundo legar con un 22,1%.
En la campaña de 2025-2026, las compras a Marruecos se han situado en 187.866 toneladas, descendiendo un 20,3% respecto a la campaña de 2024/2025 por la climatología desfavorable. Aunque las exportaciones a la UE desde 2012, cuando entró en vigor el acuerdo de asociación, han aumentado hasta 2025 un 52%.
De hecho, España es uno de los principales destinos de este producto marroquí, con un 25,1% del total de sus exportaciones en 2024, por delante de Francia (21,5%), Reino Unido (9,5%), Alemania (9,3%) e Italia (4,9%).
Aunque nuestro país sigue en una buena posición en cuanto a su venta dentro del espacio comunitario, ha sufrido un retroceso en un contexto en el que los agricultores europeos deben cumplir con las estrictas normas de la UE en materia laboral, social, medioambiental y sanitaria.
Los trabajadores del campo español argumentan que los productos extranjeros no tienen que cumplir los mismos requisitos, por lo que su entrada en Europa es más sencilla, apuntando incluso a la competencia desleal.
El mismo debate está abierto con Mercosur, el pacto comercial libre de aranceles entre la Unión Europea y los principales países de Sudamérica. Con este se busca impulsar el negocio entre ambos continentes y el intercambio de productos agroalimentarios y materias primas, entre las que destacan la carne, los minerales, el café y el azúcar.
De hecho, Mercosur entró en vigor de forma provisional recientemente, el pasado 1 de mayo. Aunque las instituciones comunitarias han aclarado que no se va a producir competencia desleal y que los productos importados del extranjero también deben cumplir los estándares europeos.
Los agricultores -que se han manifestado en innumerables ocasiones en los últimos tiempos- se siguen mostrando escépticos. Una situación similar con lo que ocurre en el comercio entre Rabat y Bruselas.
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