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El presidente turco Tayyip Erdogan es recibido por el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán en La Meca.
Saudi Press Agency
Reuters
Arabia Saudí, Turquía y Pakistán firman una alianza de defensa colectiva similar al artículo 5 de la OTAN para responder a agresiones.
El acuerdo incluye cooperación militar, maniobras conjuntas, transferencia de tecnología e intercambio de inteligencia entre los tres países.
Irán critica la coalición, advirtiendo que no traerá seguridad a Arabia Saudí y amenazando con represalias en caso de amenazas.
El pacto refleja el deseo de autonomía estratégica regional frente a la erosión de la confianza en la protección de Estados Unidos y busca contener la influencia de Irán e Israel.
El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, se comprometieron este viernes a defenderse mutuamente de cualquier agresión, y lo hicieron en la ciudad santa de La Meca, durante lo que Riad denominó Cumbre de Makkah Al-Mukarramah para la Defensa Conjunta.
El comunicado posterior, difundido por el Ministerio de Exteriores de Pakistán y por los medios estatales saudíes, fija el compromiso central en una fórmula que remite directamente al artículo 5 de la OTAN: "El Acuerdo pretende reforzar la disuasión colectiva frente a cualquier acto de agresión, y estipula que cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres estados será considerado un ataque contra todos ellos".
Pese a la sorpresa que ha provocado el anuncio del acuerdo, lo cierto es que Reuters ya informó de las negociaciones el pasado enero. De hecho, la firma llega tras casi un año de conversaciones cuyo origen se remonta a los meses posteriores a la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023, y que se aceleraron con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El 17 de septiembre de 2025, en el palacio de Al-Yamamah de Riad, Bin Salmán y Sharif firmaron el Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua entre Arabia Saudí y Pakistán, ocho días después del ataque israelí contra la capital catarí, Doha.
Y el 19 de marzo de este año, los ministros de Exteriores de los tres países se reunieron en Riad, durante una cumbre islámica, para discutir precisamente los términos de lo que podría ser un acuerdo conjunto de seguridad.
Ahora bien, ¿qué implica y qué no implica este pacto? Rayed Krimly, viceministro saudí para la Diplomacia Pública, publicó en la red social X que, más allá de la defensa colectiva y la disuasión, el acuerdo no constituye un intento de establecer un nuevo eje militar ni un bloque sectario.
"Tampoco está vinculado a ninguna ambición nuclear ni a una carrera armamentística", escribió, y añadió que no se produce a expensas de los sólidos vínculos de Riad con ninguno de sus socios del Golfo, árabes o internacionales: "No constituye una amenaza para la seguridad de ningún país de la región, ni representa una escalada de tensiones entre dos estados cualesquiera".
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.
Europa Press.
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Por su parte, un alto funcionario turco declaró a Reuters que el acuerdo es "puramente defensivo por naturaleza", que no está dirigido contra ningún actor concreto y que está abierto a otros países de la región. Tanta excusatio non petita ha debido inquietar sobremanera al Gobierno israelí.
Según los medios turcos citados por la cadena CBS, el acuerdo incluiría maniobras militares y entrenamiento conjuntos, transferencias de tecnología e intercambio de inteligencia.
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