Línea de montaje del Cupra Raval y Volkswagen ID. Polo en Martorell.
Guillem Hernández
El camino que sigue la automoción europea replica la estela de la industria química del Viejo Continente. El exceso de capacidad y la fuerte competencia procedente de China han provocado una reducción estructural de los márgenes, obligando a las compañías a especializarse en segmentos más rentables.
La industria automovilística, la cual se halla sumida en una profunda reestructuración, parece seguir el mismo camino, tal y como señala un análisis de Scope Ratings al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia.
Esta segunda oleada de fabricantes chinos que ponen el foco en Europa apunta a que la presión competitiva está adquiriendo un carácter más estructural que cíclico. Todo ello debido a que estos productores aspiran a competir en distintos segmentos, en vez de centrarse únicamente en vehículos de gama básica.
Para los fabricantes europeos, la creciente presencia de firmas chinas de vehículos eléctricos, con mayor capacidad competitiva, probablemente fragmentará el mercado regional. Esto dificultará que compañías como Volkswagen, Stellantis y Renault, que acaparan el 60% de la producción europea de vehículos en la UE, mantengan en sus mercados nacionales los niveles históricos de escala y poder de fijación de precios.
De hecho, estos tres consorcios pidieron a la Comisión Europea simplificar el futuro sello "Made in EU" para coches, con una definición "sencilla, fácil de aplicar y de controlar" que favorezca a los automóviles fabricados en Europa.
Lo cierto es que en los seis primeros meses del año, las ventas de los fabricantes chinos en la Unión Europea alcanzaron una cuota del 9,3%, según datos de la patronal de fabricantes Acea. Supone el doble en comparación con el ejercicio anterior. Dicho de otra forma, el peso de estas marcas se aproxima al del Grupo Renault, que copa el 10,5%, y es el tercer consorcio con mayor cuota por detrás de Stellantis y el Grupo Volkswagen.
No obstante, la pérdida de cuota de mercado refleja un descenso en los volúmenes de venta, lo que reduce la capacidad de absorber los costes fijos y erosiona su rentabilidad.
Desde Scope Ratings, Lucas Pozza, analista sénior de calificaciones corporativas, asegura que es probable que las nuevas medidas comerciales de la UE, entre los que se incluyen los acuerdos de compromisos sobre precios que negocian Bruselas y Pekín, "no consigan más que ralentizar la expansión de los fabricantes chinos".
Todo ello sucede en un momento en el que los fabricantes chinos están invirtiendo en la producción local, lo que les permite esquivar los aranceles a las importaciones de eléctricos impuestos por Bruselas. Y España se ha convertido en el principal mercado de entrada.
La realidad es que esta fuerte competencia supone un reto para los fabricantes europeos, los cuales ya se encuentran sometidos a presión. Y es que estos fabricantes han desarrollado su capacidad productiva y organizado sus inversiones en I+D y sus estructuras laborales sobre la base de unos volúmenes de producción más elevados.
Es lo que ha sucedido con el Grupo Volkswagen, el cual se ha visto obligado a reducir su capacidad productiva a nivel mundial hasta los 9 millones de vehículos, lo que supone un 25% menos. Ello llevará aparejado la salida de hasta 100.000 trabajadores en todo el mundo para 2035.
A nivel de rentabilidad, el margen ebitda medio de las compañías europeas calificadas por Scope se situó en el 8,6% al cierre de 2025. Una cifra que supone 4,3 puntos menos en comparación con 2022.
Pero esto no parece que vaya a mejorar, dado que si las fábricas continúan operando muy por debajo de su capacidad mientras los costes fijos siguen siendo elevados, los márgenes seguirán reduciéndose.
Esto es lo que ha sucedido con la industria química europea. El crecimiento sostenido de la capacidad de producción química de China, actualmente de gran envergadura, junto con unos costes de producción más bajos y el aumento de las exportaciones, ha intensificado la competencia mundial y debilitado el poder de fijación de precios de los productores europeos.