Imagen de la refinería
Repsol
La crisis energética actual se debe a la escasez de diésel, no de petróleo, por problemas en la capacidad de refino.
Más del 20% de la capacidad de refino de Oriente Próximo está fuera de servicio y Rusia ha reducido un 30% su actividad por daños en sus refinerías.
Europa es especialmente vulnerable por su alta dependencia de importaciones de diésel y bajos niveles de reservas de combustibles.
El encarecimiento del diésel impacta directamente en el transporte, la logística y, en consecuencia, en los precios de alimentos y bienes.
La crisis energética por el cierre del estrecho de Ormuz comenzó siendo un problema de suministro de petróleo, pero lleva meses apuntando a la capacidad para convertirlo en combustibles, en concreto, diésel.
Tanto es así que el verdadero cuello de botella se encuentra en las refinerías, especialmente europeas. "La actual crisis energética mundial apenas está comenzando", señalan fuentes del sector petrolero a EL ESPAÑOL-Invertia.
Más del 20% de la capacidad de refino de Oriente Próximo, sobre una capacidad regional de unos 9,6 millones de barriles diarios, permanece fuera de servicio como consecuencia del conflicto.
A ello se suma el daño provocado por los ataques ucranianos sobre instalaciones petroleras rusas, que han reducido alrededor de un 30% la actividad de refino del país.
El resultado es una paradoja: puede haber petróleo disponible y, al mismo tiempo, escasez de diésel. Se calcula que las operaciones mundiales de las refinerías disminuyeron en el segundo trimestre en unos 5,1 millones de barriles diarios respecto al mismo periodo del año anterior.
En julio, además, las exportaciones mundiales de diésel habían caído en torno a 1,3 millones de barriles diarios interanuales, una reducción que está golpeando especialmente a Europa.
Es el caso más flagrante. Los precios del diésel en las refinerías europeas rondan los 70 dólares por barril, con márgenes de refino, es decir, la diferencia entre el precio al que una refinería compra el crudo y el precio al que puede vender los productos obtenidos, que se sitúan en los 200,42 dólares, según el experto en energía Ron Bousso publica en Reuters.
Y en este contexto, Estados Unidos vuelve a ganar la partida a Europa.
En el caso del diésel, estos márgenes se han disparado hasta niveles extraordinarios. El diferencial de refino estadounidense, que sirve como referencia de la rentabilidad de transformar petróleo en combustibles, ha llegado incluso a superar los 100 dólares por barril, un nivel récord.
Aumento de los costes del sector del petróleo.jpg
Ron Bouse (Reuters)