Aceite recién extraído en una almazara.
El Español
El olivar andaluz reclama al ministro Luis Planas la suspensión del régimen de perfeccionamiento activo para el aceite de oliva, denunciando la entrada de "aceite fantasma" de Túnez.
Productores y organizaciones agrarias advierten que el aceite tunecino entra a gran volumen bajo normas más laxas, afectando la trazabilidad y presionando los precios a la baja.
En 2026, el 76,3% de las importaciones de aceite de oliva de Túnez llegaron a España bajo perfeccionamiento activo, el doble del contingente libre de aranceles pactado con la UE.
La Junta de Andalucía exige mayor transparencia y control para garantizar que el aceite importado cumpla las mismas exigencias de calidad y trazabilidad que el nacional.
El consejero de Agricultura de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, ha solicitado formalmente, con el apoyo de las organizaciones agraria, al ministro Luis Planas la suspensión del sistema de perfeccionamiento activo al aceite de oliva.
Una vía para importar aceite que los productores nacionales consideran un ‘coladero’ de “aceite fantasma” principalmente de Túnez, y que tira de los precios artificialmente a la baja.
Según la Agencia Tributaria, “el perfeccionamiento activo es un régimen especial mediante el cual las mercancías no pertenecientes a la Unión pueden ser utilizadas dentro del territorio aduanero de la Unión en una o más operaciones de transformación sin que dichas mercancías estén sujetas a derechos de importación ni a otro tipo de medidas”, como aranceles.
Los productos transformados deben salir por regla general del territorio aduanero de la UE, aunque excepcionalmente se permite su comercialización interna. Pagando los aranceles correspondientes, eso sí.
De fondo, lo que sospecha el sector es que hay un problema con la trazabilidad: aceite que entra en cisternas, como aceite a granel de Túnez, y sale como ‘envasado en España’. Un producto comunitario.
Por eso organizaciones agrarias como COAG hablan abiertamente de “aceite fantasma”.
“Si España es el principal o segundo comprador de aceite tunecino, ¿por qué no aparece prácticamente en ninguna etiqueta? ¿Dónde está y cómo se comercializa ese aceite?”, dicen.
La organización señala que “el aceite tunecino entra a gran volumen, pero no se identifica en los lineales ni en los productos finales, lo que indica que podría estar siendo mezclado, re-etiquetado o triangulado sin que el consumidor sea consciente del origen real del producto que compra”.
“Mientras el sector español se enfrenta a controles exhaustivos, certificaciones y obligaciones estrictas de información al consumidor, el aceite importado a bajo coste entra en el mercado con normas más laxas”, llevan años reclamando desde COAG.
Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, cuyos socios aportan dos tercios de la producción andaluza (que a su vez es el 80% del total nacional), sostiene una reclamación constante a las autoridades nacionales y europeas para un mayor control y seguimiento del aceite de oliva procedente de terceros países.