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Nevaco Global
21 de octubre de 2026

‘Amigo, ya me dieron cuello’

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Ayer fue un día duro en las oficinas de Pemex. He seguido la historia de esa empresa durante todo este siglo y no había visto mensajes como los que leí este martes.

Que hay despidos desde hace varias semanas, que está denso el ambiente, que los líderes de la compañía quieren aplicar una nueva estructura antes de terminar el año.

Según esos testimonios, esto ocurre en refinación, en logística, en exploración y producción y en la misma Torre de Pemex, en el corporativo. Los mensajes describen una medida que afecta principalmente a empleados operativos de confianza.

Uno de los afectados terminó una conversación así, después de compartir su nerviosismo por las escenas que presenciaba la mañana de ayer en su oficina: “Amigo, ya me dieron cuello”.

El impacto personal de perder el trabajo termina en la mesa de la cocina. El aviso se convierte en un cambio inmediato en la vida familiar.

Los testimonios no se limitan a los despidos: también hablan de congelamiento de sueldos. El documento oficial usa un eufemismo: “contención en el incremento salarial”.

También hablan de “bajar niveles”, con reducciones de salario. No se trata de caer un solo escalón: las bajas van de dos a siete niveles. Para quien las enfrenta, el golpe puede sentirse muy parecido al de perder el empleo.

Los observadores que vemos de lejos quedamos entre dos sentimientos: la empatía con quien encara la pérdida y el frío análisis de lo que este movimiento significa para la empresa en términos de los ahorros que busca. Una empresa, por cierto, que es de todos.

Sí hubo un aviso sobre los ajustes previstos, en un documento publicado el año pasado. En la página 84 del Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex se lee:

“En este sentido, en materia de servicios personales, hemos identificado medidas con impacto directo en la eficiencia del gasto, entre las que destacan”:

La cancelación de 3,051 plazas de confianza, equivalentes al 14% del total, con un ahorro estimado de 3,507 millones de pesos; la modificación del esquema de pago al personal de plataformas, con ahorros previstos de 1,983 millones; la contención de gastos indirectos, por 212 millones; la reestructura de créditos de vivienda, con un impacto de 360 millones; y la contención de doble erogación de plazas, por 597 millones.

Añade la “contención en el incremento salarial” del personal de confianza, por 700 millones de pesos, y del sindicalizado, por 1,092 millones. Finalmente, incluye la “renivelación a la baja de niveles de mando”, con un ahorro proyectado de 1,509.4 millones.

Ese fue el aviso público y oficial: una previsión de ahorro aproximado de 9,960 millones de pesos para la empresa.

Es el cálculo consignado en el plan de Pemex, cuya ejecución corresponde ahora a Juan Carlos Carpio Fragoso, quien vino a limpiar la reputación de la oficina de la dirección general de la empresa, manchada por su antecesor. Fue entrenado para asumir decisiones frías que la empresa presenta como necesarias.

Es economista por la UNAM y obtuvo la maestría en Gerencia Pública por el CIDE, el Centro de Investigación y Docencia Económicas.

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