Los nubarrones quese ciernen sobre la marca Seat en España no cogen de sorpresa a la cadena cántabra de componentes de automoción, una ... industria para la que 'llueve sobre mojado' desde hace años a raíz de la competencia asimétrica con las marcas asiáticas, los costes por la electrificación, los aranceles o la problemática con las materias primas. Sin embargo, el motivo real de las preocupaciones de las fábricas de la región se localiza en la consecuencia de todos estos factores: un descenso progresivo de la producción en Europa ante una posición de mercado menos favorable que lustros atrás. A menores unidades, menor carga global de trabajo y menos piezas o componentes que abastecer.
El Grupo de Iniciativas Regionales de Automoción, conocido como Clúster GIRA y que agrupa prácticamente un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) secundario de la Comunidad, lo deja claro: el problema llegaría si no entraran proyectos nuevos a las fábricas de Seat en España.
«El gran problema es que dejen de fabricarse marcas europeas, para las chinas trabajamos poquísimo porque la competencia es muy compleja»
GIRA tiene varios miembros que son proveedores de la marca ahora cuestionada, aunque sus pedidos están garantizados. «El gran problema es que dejen de fabricarse marcas europeas, para las chinas trabajamos poquísimo porque la competencia es muy compleja», admiten.
El clúster abunda en la cuestión. «El problema real de la automoción cántabra, española y europea es la bajada de producción en el continente, la entrada al mercado del coche chino favorecida por la legislación europea y unas normativas de emisiones muy difíciles de cumplir que encarecen mucho los vehículos. Todo esto está provocando que las plantas vayan cada vez peor y que la competitividad del sector europeo se deteriore», comienzan.
Del patrón general, al último ejemplo. «El consorcio Volkswagen ya anunció hace tiempo que iba a reestructurar y a cerrar plantas, incluso en Alemania. Sin embargo, eso no significa que se vaya a cerrar la planta de Martorell en Cataluña, donde, aparte de SEAT, también se fabrican modelos de Cupra y de Volkswagen. Además, en el caso de que finalmente se decida prescindir de la marca SEAT, la producción de la marca no dejaría de realizarse hasta el año 2029», relatan en relación a las últimas informaciones publicadas.
Si llegara finalmente una fecha de cierre para SEAT, «para los proveedores cántabros que entregan a esta marca, esta decisión no cambia nada de forma inmediata. Cuando un proveedor cierra un pedido de piezas con una marca, lo hace para un periodo aproximado de cuatro años más repuestos, por lo que los contratos firmados se completarán antes de esa fecha o a lo sumo en ese límite. La cuestión crucial es si habrá proyectos nuevos en los que nuestros socios puedan empujar. Si en Martorell no se fabrica Seat pero se fabrican otras marcas, a los proveedores cántabros no les importará. Lo que verdaderamente nos preocupa es la bajada de producción generalizada, porque vendemos menos piezas y, al haber menos proyectos, disminuyen nuestras posibilidades de ser asignados como proveedores», razonan.
De nuevo un lamento que resulta generalizado en la automoción y que se extiende a otros sectores europeos. «Para las firmas chinas trabajamos poquísimo porque la competencia es muy compleja: ellos traen todos los componentes de China y aquí solo realizan el ensamblaje final de los vehículos. Es muy difícil competir por costes porque no jugamos con las mismas reglas: en Europa la energía es más cara, tenemos regulaciones y normas mucho más estrictas en muchos ámbitos, y no contamos con el apoyo gubernamental ni con las subvenciones que las marcas chinas reciben de su gobierno», reprueban.
Cautela en la automoción cántabra ante los nubarrones de Seat y mayor preocupación por el descenso general de producciones en Europa
Cautela en la automoción cántabra ante los nubarrones de Seat y mayor preocupación por el descenso general de producciones en Europa
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