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Nevaco Global
24 de mayo de 2026

«Los aranceles no nos afectan, lo que golpea a Cantabria es China y el cambio tecnológico»

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El petróleo Brent ha superado los 110 dólares por barril tras la última escalada militar en Irán, Estados Unidos y China han firmado una tregua ... arancelaria de alcance todavía incierto, la Reserva Federal ha cambiado de presidente bajo presión política y la inflación europea vuelve a asomar por encima del 3%. En ese contexto aterrizó ayer en Santander José Carlos Díez, una de las voces más reconocidas del análisis económico español, para diseccionar en su conferencia 'Cómo adaptarse a la nueva geopolítica mundial desde Cantabria', organizada por CEOE-Cepyme, un tablero global en plena reconfiguración. El experto traza un diagnóstico nítido en el que la guerra fría con China es ya el marco estructural, España consigue funciona pese a sus gobiernos, y Cantabria juega con un capital industrial valioso pero amenazado por la falta de infraestructura eléctrica, vivienda y formación digital.

-El petróleo en 110 dólares, un portaaviones estadounidense camino de Cuba y media marina en el Golfo Pérsico, la deuda pública americana bajo lupa y los mercados, sin embargo, en máximos. ¿En qué momento estamos?

-La preocupación está en la parte militar y en la guerra del Golfo, con el petróleo que sube pero no fluye. Y luego está la réplica geopolítica, con Estados Unidos mandando un portaaviones a Cuba y en la que nadie sabe cuál será el próximo movimiento. Pero el viaje de Trump a China me ha dejado tranquilo: los chinos han tragado con los aranceles y, a cambio, Estados Unidos ha renunciado de facto a Taiwán, del que ha dicho que es una isla pequeña y lejana y se ha llevado los chips. Eso limita la posibilidad de una confrontación entre las dos grandes potencias. Es una guerra fría, inestable, pero no militar, y eso es positivo. El principal riesgo de la economía mundial hoy está en la deuda pública americana, el déficit y el dólar, con un Banco Central que acaba de ser intervenido políticamente. Pero los inversores están tranquilos: las bolsas suben, los bonos están estables. Mientras eso se sostenga, no hay drama.

-A nosotros los aranceles de Estados Unidos no nos afectan apenas. España exporta muy poco allí y la mayor parte de nuestra economía es de servicios. Lo que sí nos afecta es lo que yo llamo la geopolítica de la globalización: la irrupción de China como potencia industrial y el cambio tecnológico. Cantabria es una región industrial y China ya es el principal proveedor industrial de España y de Europa. Esas dos cosas son la causa del problema, no Trump. Trump es la consecuencia: llega al poder porque el obrero americano está cabreado y siete de los diez estados bisagra son industriales del cinturón del Este. Hace una campaña para ellos, mete proteccionismo y devalúa el dólar para exportar más. La pyme cántabra y la gran empresa tienen que centrarse en competitividad y cambio tecnológico. Lo demás es ruido.

-Europa, por su parte, sigue atrapada en su propio laberinto regulatorio.

-Hemos cambiado el relato, eso está bien. La Comisión Europea habla ahora de simplificación administrativa, que es básicamente el informe Draghi. Pero Mario Draghi fue presidente del BCE y fue quien cambió la regulación bancaria para que a los bancos les costara mucho capital prestar a las pymes. Si tú eres el que ha empeorado la competitividad, ¿cómo vas a firmar el informe para mejorarla? Dicho esto, hay un canciller en Alemania que sí va en serio: Alemania ha entrado en dinámicas reales de competitividad. Lo tiene muy difícil porque ha perdido la ventaja tecnológica y arrastra salarios altísimos, pero al menos ha despertado.

«Viajo mucho y lo que veo son empresas con proyectos de inversión, ganas de invertir y mucho crédito disponible»

-Francia está por uvas. Es un país fallido. La Comisión Europea le acaba de proyectar un déficit del 6% el año que viene y una deuda pública del 120% del PIB. Están aumentando ambos. No hay gobierno porque no hay gobernabilidad, y los dos partidos mayoritarios son los extremos: el peor de los mundos. Si dibujas un escenario macro con salarios altísimos, rigidez laboral y sindical superior a la alemana y ningún margen político para reformas, no te sale. Si llega el contagio de la deuda americana, Francia va a sufrir, y mucho.

-No me preguntes por qué, pero el país funciona. Es difícil de explicar para las previsiones que manejábamos. Yo viajo permanentemente —esta semana Valladolid, Burgos, Zaragoza, Segovia, Santander, mañana Málaga, el martes Mallorca— y lo que veo son empresas con proyectos de inversión, ganas de invertir y mucho crédito disponible. Ese es el cambio respecto a 2007. El problema de aquella crisis fue que financiamos las viviendas y a los constructores con deuda externa y privada. Ahora somos superavitarios por cuenta corriente y hay exceso de depósitos en la banca. El Gobierno de Cantabria, de hecho, se financia con crédito bancario más barato que el propio Tesoro español. Eso permite crédito barato y un entorno estable, y por eso crece el empleo. El gran lastre estructural es la deuda pública, con un déficit que empeora por el sistema de pensiones y el envejecimiento. Este gobierno no lo va a tocar, y Feijóo tampoco lo tocará salvo que no le quede más remedio: no es un reformista. Pero quitando eso, estamos mejor que en 2007: sin déficit por cuenta corriente, sin deuda externa. Puede haber crisis financiera global, pero no nos va a afectar tanto.

-Bajando a Cantabria. La región crece al 2,1%, por debajo de la media nacional. ¿Cuál es el talón de Aquiles?

-La dependencia tecnológica. En España llevamos más de veinte años sin progresar en salario medio descontando inflación. La clave está en las empresas, aunque los gobiernos deben ayudar y no lo están haciendo: no es normal llevar tres años sin presupuestos, la ingobernabilidad y la inestabilidad política afectan, las infraestructuras no se cuidan. Pero lo determinante es que las empresas no están incorporando el cambio tecnológico a la producción de bienes y servicios, y se está creando empleo en sectores de muy baja productividad y salarios bajos. Eso no da para pagar las pensiones que tenemos. Las pensiones de 3.000 euros al mes son insostenibles. Y a esto le sumo que nos sobra inmigración: no debería entrar tanta. En lugar de 600.000 al año, deberían entrar 200.000.

«La industria pesada hay que preservarla como se pueda y reconvertirla, y hay que crear nuevas industrias digitales dentro del sector servicios»

-Hay que concentrarse en incorporar inteligencia artificial y robótica para hacer la industria más competitiva. Y hay que tirar del agro: hay buena agricultura, pero hay que profesionalizarla, tecnificarla y digitalizarla, conectarla con más industria agroalimentaria, que ya existe, y utilizar la inteligencia artificial inteligencia artificial para colocar esos productos premium en Europa. Esa es la principal palanca. La industria pesada, como la de componentes de automoción o la siderúrgica, hay que preservarla como se pueda; no volverá a lo que era en los ochenta, pero hay que sostenerla y reconvertirla. Y luego hay que crear industrias nuevas, que pueden ser digitales dentro del sector servicios. Veo que el Ayuntamiento de Santander va a sacar algo de coworking. Está bien, pero eso lo hacíamos en Madrid hace años. Hay que dar un paso más: crear comunidades de nómadas digitales, generarles contenidos, ponerles a colaborar, que de esa colaboración salgan españoles formados en habilidades digitales y vendamos servicios al resto del mundo. Ese es el éxito de Madrid, y el resto de ciudades tienen que intentar replicarlo. Cantabria tiene buena universidad, buen capital humano y buenas condiciones para vivir. Por ahí creo que debería ir.

-Hablaba antes de que la industria no termina de despegar. ¿Hay obstáculos concretos en el territorio?

-Que pongan enchufes. No hay enchufes para La Pasiega. Vas a hacer suelo industrial y no hay capacidad eléctrica para la fábrica. Eso no es culpa solo del Gobierno regional, es responsabilidad del Gobierno central y de Red Eléctrica. Es un fallo de planificación brutal: se mandó a Bruselas el Plan Nacional de Energía y Clima, se diseñó la transición a renovables, pero no se planificó el aumento de consumo. ¿Cómo va a haber consumo industrial si no pones la red? Con eso resuelto, Cantabria tendría pleno empleo, subirían los salarios y habría más dinero para sostener la sanidad pública y la educación, que se está deteriorando. Estamos metiendo poco dinero en educación y no estamos cambiando el modelo pedagógico para adaptar a los niños a la nueva tecnología. Es duro decirlo, pero los niños usan mejor la inteligencia artificial que los profesores.

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