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Nevaco Global
3 de agosto de 2026

La apuesta del pleno a las materias primas: dólares insuficientes, pocos empleos y riesgo ambiental

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“Tenemos un fuerte desempeño en petróleo, gas y minería, y ese desempeño fuerte está arraigado en la mejora en la confianza de la economía argentina”, declaró en primera personal del plural la directora gerenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), la búlgara Kristalina Georgieva, el lunes pasado en una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, antes de viajar al día siguiente a la nueva fuente de divisas del país, Vaca Muerta, con las que aspira cobrar las deudas del mayor acreedor del organismo. “Ver Vaca Muerta de primera mano permitió apreciar el talento, la innovación y el emprendimiento que las empresas públicas y privadas están desplegando para impulsar el brillante futuro energético de Argentina”, comentó en X tras su visita a Neuquén.

Con el campo, la minería y Vaca Muerta no alcanza para convertirse en Noruega, Australia o Canadá

El gobierno de Javier Milei se ha jugado un pleno a las materias primas con la esperanza de que eso derrame sobre toda la economía. Al campo le ha rebajado las retenciones, aunque no las ha eliminado. A la minería y los hidrocarburos les concedió el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, el derrame sobre la generación de divisas, empleos y negocios para proveedores locales puede resultar menor al esperado, mientras que el riesgo de vertidos sobre el medio ambiente, con su impacto en la salud humana, puede pasar de potencial a concreto.

Las inversiones en la economía argentina en general cayeron 7,6% en el primer semestre de 2026, respecto del mismo periodo de 2025, según el estudio Ferreres. Las exportaciones crecieron 24%, más por mayores cantidades que por suba de precios, sostenida por estos tres sectores primarios. Las de hidrocarburos estuvieron influídas por las circunstancias especiales de la guerra de Irán. Hay un consenso de economistas que consideran que la Argentina nadará en dólares y resolverá por fin su problema histórico de restricción externa, o escasez de divisas, pero no todos suscriben.

Martín Rapetti, director ejecutivo de la consultora Equilibra, lo advirtió en un reciente artículo en el diario Clarín: “Hoy es difícil prever una avalancha de dólares”. Primero, porque las exportaciones de recursos naturales por habitante llegarán, en el mejor de los casos, a US$3.500, muy por debajo de países verdaderamente ricos en naturaleza en relación a su población, como Noruega (US$29.300), Australia (13.000) o Canadá (7.300), según el paper publicado por los economistas Andrés López y Juan Carlos Hallak. Segundo, porque “de la cuenta de las exportaciones hay que restar el repago del capital invertido, las utilidades que se van a girar al exterior y las importaciones que se necesitarán para explotar los recursos; el flujo neto de divisas será bastante menor que lo que sugieren las exportaciones brutas”. En este último sentido, las compras externas están ganándoles terrenos a las nacionales.

Y en tercer lugar, “el proceso nace con el Banco Central con reservas netas negativas” y “en una economía bimonetaria donde los habitantes ahorran en dólares” la autoridad monetaria “necesita un alto nivel de reservas propias”, advierte Rapetti. Ahora sobran divisas, pero hay dudas de que ese exceso continúe en 2027, cuando lleguen las elecciones presidenciales. En su último reporte, el analista político Ignacio Labaqui plantea el reto en un contexto actual de caída de la popularidad del Gobierno: “El programa financiero del año que viene, presentado durante julio por el equipo económico, contempla que el Banco Central le venderá al Tesoro US$5.000 millones, un supuesto optimista (o desafiante) si pensamos que en años electorales crece de manera significativa la dolarización de carteras, es decir, la compra de dólares por parte de los particulares”.

El empleo privado tampoco se dispara. En los primeros dos años de gobierno de Milei se cayeron 193.000 puestos, un 2,8%. El campo, en cambio, contrató un 2%, 7.000 empleados más. Pero el rubro minería y petróleo, se contrajo en 8.000, de 99.000 a 91.000, un 8% menos, según datos de la Secretaría de Trabajo. La mayoría de la pérdida, unos 7.000 empleos, proviene de los hidrocarburos, sobre todo por la caída de los pozos convencionales en Chubut y Santa Cruz, según apunta Anastasia Daicich, directora ejecutiva de Qualy Consultora, pero también de los no convencionales, alerta el politólogo Mariano Novas, del Área Ambiente y Política de la Universidad de San Martīn, integrante a su vez del Observatorio del RIGI junto a otras cinco instituciones. En Añelo, la capital de Vaca Muerta, se perdieron 2.000 trabajos porque estos sectores son intensivos en el uso de capital, no de mano de obra, y a su vez crece el reemplazo de personas por tecnología, según observa Novas. En la minería sucedió lo mismo: se pasó de 41.000 a 40.000 en dos años.

No obstante, se espera que en la medida en que se pongan en marcha las inversiones del RIGI comience a recuperarse el empleo en minería y petróleo. “El total de puestos de trabajo generados por los proyectos RIGI ascendería a 54.984, lo que representa 60% del total de empleados actualmente en el sector”, calcula un informe de Qualy. “Sin embargo, estos números deben analizarse con cuidado. Se puede suponer que la mayoría de estos empleos se generarán durante el período de inversión, y no serán necesarios una vez que los proyectos entren en operación. De todas formas, el impacto, al menos de corto plazo, es positivo”, sopesa la consultora de Daicich.

Tampoco los proveedores locales consiguen mucho más trabajo. Fueron noticia este año el campamento hecho en China que se instalará en la que será la principal mina de la Argentina, Vicuña, en San Juan, de oro, plata y cobre; las estructuras metálicas también del gigante asiático para el yacimiento de litio Rincón, en Salta; los tubos indios para el futuro gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro para exportar gas natural licuado (GNL) por barco al mundo; o los 35 despedidos de la fabricante de maquinaria agrícola Metalfor justo cuando los dispensaban de permanecer en la fábrica de Noetinger, Córdoba, durante un partido de la selección en el Mundial.

La industria metalmecánica, que podría ser una beneficiada por estos tres sectores primarios, cayó 5,3% este primer semestre en el rubro de proveedores del petróleo y el gas, 4,6% en los de la minería y 3,7% en los del área agrícola, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra). En maquinaria agrícola, en el primer trimestre bajaron 41% las unidades vendidas de tractores nacionales, aunque los importados mejoraron 23%, después de que en 2025 se habilitara traer equipos usados del exterior. Las automotrices con fabricación nacional sufrieron en el primer semestre una caída de sus ventas internas de utilitarios del 29,2%. Por algo Ford reducirá su ritmo de producción de la pick up Ranger en Pacheco a partir de octubre próximo.

El RIGI sólo obliga a contratar un 20% de la inversión en el ámbito local y los industriales temen que ese porcentaje se vaya casi todo en la construcción y no beneficie a las fábricas. Qualy calcula a partir de las presentaciones oficiales de las empresas ante el Gobierno que se alcanzará un 35% de compras locales, más de lo exigido por ley, pero advierte: “La evidencia internacional muestra que, si bien las exigencias de contenido local excesivas pueden afectar la competitividad de los proyectos, la ausencia de instrumentos específicos también puede limitar la generación de encadenamientos productivos y la captura de beneficios económicos por parte del país anfitrión”.

“Noruega representa uno de los ejemplos más desarrollados de utilización de recursos naturales como instrumento de construcción de capacidades productivas nacionales”, elogia Qualy. “Canadá y Australia se ubican en una posición intermedia: mantienen mercados relativamente abiertos, pero complementan esa apertura con programas destinados a fortalecer proveedores y empleo local. Chile también privilegia mecanismos de mercado, aunque incorpora políticas activas para desarrollar clusters (conglomerados) y proveedores especializados vinculados a la minería. Perú presenta una estrategia más explícita de promoción de empleo local y compras regionales”, resume la consultora de Daicich.

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