Los presidentes Javier Milei y Daniel Noboa firmaron este miércoles en Buenos Aires un acuerdo de intercambio automotor entre Argentina y Ecuador. El convenio elimina aranceles aduaneros entre los sectores automotrices de ambos países y beneficia en particular a las fábricas argentinas, que verán reducida su carga impositiva para exportar vehículos al mercado ecuatoriano.
La firma se concretó el 6 de agosto de 2026 en Buenos Aires, con Javier Milei y Daniel Noboa como protagonistas. El convenio se instrumenta como una adenda al ACE-59 —el marco de integración regional que ya vinculaba a ambos países— y elimina aranceles aduaneros entre las fábricas de autos y componentes de Argentina y Ecuador.
Luis Caputo, ministro de Economía, precisó los números: los vehículos argentinos pasarán de tributar un 28% a un arancel general del 10% al ingresar a Ecuador. Para los vehículos eléctricos, los híbridos y las autopartes, el arancel será directamente cero.
El acuerdo tiene antecedentes concretos. La firma del Manifiesto de Quito, en mayo de 2026, anticipó el avance en las negociaciones y expresó la voluntad política de ambos gobiernos de profundizar la integración comercial en el sector automotriz.
El trabajo técnico involucró al Ministerio de Economía, la Secretaría de Industria y Cancillería, que coordinaron las negociaciones junto a la cadena de valor del sector. ADEFA, AFAC y ACARA participaron activamente, aportando la perspectiva de las terminales, los fabricantes de autopartes y los comercializadores. El resultado fue una adenda al ACE-59, instrumento jurídico preexistente que ahora incorpora condiciones más favorables para el intercambio bilateral.
Para las terminales instaladas en Argentina, la reducción es significativa. Exportar un vehículo a Ecuador implicaba un arancel del 28%; con el nuevo acuerdo, ese costo baja al 10%. En los segmentos de mayor crecimiento —eléctricos e híbridos— y en autopartes, la ventaja es aún mayor: arancel cero.
Caputo fue directo sobre las expectativas: proyectó duplicar las exportaciones hacia Ecuador en el próximo año, con impacto en la inversión y el empleo dentro del sector. La apuesta es recuperar presencia regional y fortalecer la competitividad de una industria que históricamente orientó parte de su producción a los mercados vecinos.
Ecuador llega a este acuerdo desde una posición industrial acotada. Hace dos años cerró su planta de General Motors, y hoy el país cuenta con apenas dos ensambladoras en actividad: Aymesa, que arma kits para Kia y Hyundai, y Ciauto, que monta vehículos para Great Wall Motors. No existe, entonces, una industria automotriz de escala comparable a la argentina.
Aun así, Ecuador tiene una industria autopartista con historia. Ese sector podrá acceder al mercado argentino con ventajas aduaneras y, según ADEFA, integrarse a las cadenas globales de abastecimiento. Esto incluye tanto la provisión a terminales instaladas en Argentina como la participación en el mercado de reposición local. El esquema apunta a un intercambio de beneficio mutuo: Argentina exporta vehículos terminados, Ecuador puede colocar autopartes en un mercado más grande y sofisticado.
ADEFA celebró la firma con un comunicado que destacó el valor estratégico del acuerdo. Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la entidad y representante del Grupo Stellantis, vinculó el resultado con el proceso de estabilización macroeconómica que atraviesa el país. Según Pérez Graziano, el acuerdo “demuestra que el camino hacia el crecimiento sostenible está ligado a la apertura inteligente de nuevos mercados y mejores acuerdos”.
Al mismo tiempo, el gobierno argentino y ADEFA avanzan en la renovación del convenio de intercambio automotor con México, un proceso que podría ampliar el alcance exportador de la industria local en la región.
El acuerdo firmado con Ecuador reduce el arancel para vehículos argentinos del 28% al 10%, establece arancel cero para eléctricos, híbridos y autopartes, y abre oportunidades para la industria autopartista ecuatoriana en el mercado argentino. El gobierno proyecta duplicar exportaciones en un año, mientras avanza en paralelo la negociación con México.