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Argentina envió al Congreso el mensaje N° 181/2026 para crear el Súper RIGI, un régimen de incentivos fiscales dirigido exclusivamente a proyectos con inversión mínima de USD 1.000 millones en sectores estratégicos. La iniciativa llega mientras el Parlamento todavía debate su aprobación y el país busca consolidar una plataforma de atracción de grandes capitales.
El esquema promete beneficios más amplios que el RIGI original, con una alícuota de Ganancias del 15% y exenciones desde el primer día de operación.
El mensaje N° 181/2026 describe al Súper RIGI como “un régimen integral de incentivos, seguridad jurídica y estabilidad normativa”. Su alcance es preciso: solo aplica a nuevas actividades económicas que no existan o sean meramente experimentales en el país al momento de entrada en vigencia de la ley.
La inversión mínima exigida es de USD 1.000 millones, y al menos el 20% debe ejecutarse durante los primeros dos años. Los sectores contemplados van desde semiconductores e infraestructura para inteligencia artificial hasta biotecnología avanzada, vehículos 100% eléctricos, la cadena de valor del litio y el gas natural licuado.
Los beneficios fiscales superan con claridad a los del régimen anterior. La alícuota de Ganancias bajaría al 15%, frente al 35% del régimen general. Las retenciones de exportación serían cero desde el primer día de operación, y los aranceles de importación quedarían eliminados para todos los bienes vinculados al proyecto, no solo para bienes de capital.
Hasta la sanción del decreto 105/2026, el segmento upstream de hidrocarburos estaba excluido del RIGI. La modificación fijó un piso mínimo de inversión de USD 600 millones para proyectos no convencionales y declaró como objetivo acelerar inversiones en Vaca Muerta y en exploración offshore.
La industria trabaja con un escenario ambicioso. El llamado “escenario acelerado” proyecta alcanzar 1,7 millones de barriles diarios de crudo y cerca de 300 millones de m³ de gas hacia 2030. Con el precio del Brent elevado, esa producción podría generar un superávit neto cercano a USD 49.000 millones anuales a mediados de la próxima década.
El precio de admisión es alto. Sostener ese ritmo requiere aproximadamente USD 25.000 millones anuales de inversión entre 2027 y 2030 —el doble del flujo histórico. Las operadoras reconocen que su flujo de caja propio resulta insuficiente para cubrir esa brecha sin incentivos externos.
La señal más concreta llegó de YPF. El CEO Horacio Marín presentó formalmente la adhesión al RIGI para el proyecto LLL Oil, con una inversión comprometida de USD 25.000 millones. El proyecto apunta a un plateau de producción de 240.000 barriles diarios para 2032 y exportaciones anuales estimadas en USD 6.000 millones, evacuadas a través del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur.
Chevron siguió el mismo camino: solicitó ingresar al RIGI con USD 13.800 millones para desarrollar el bloque El Trapial en el norte de Vaca Muerta. Es el mayor desembolso individual de la compañía en sus más de dos décadas de presencia en Argentina.
Vista Energy, a través de su CEO Miguel Galuccio, también anunció que aplicará al régimen con los bloques Águila Mora y Bandurria Norte. La empresa fue explícita: sin los incentivos fiscales del RIGI, el desarrollo masivo de esas áreas no se habría priorizado antes de 2030. En paralelo, la provincia de Neuquén inició un tratamiento exprés en su legislatura para otorgar beneficios fiscales complementarios por 30 años al gas destinado a exportación de GNL, con esquemas de reducción o estabilización de regalías.
El Súper RIGI no llega al Congreso sin resistencias. El PRO y el MID mostraron disposición a apoyarlo, pero condicionan su voto a la inclusión de mayores incentivos para investigación y desarrollo local. El diputado Eduardo Falcone del MID presentó en comisión una propuesta para vincular los beneficios fiscales a compromisos concretos de inversión en I+D. El oficialismo apunta a firmar dictámenes y sesionar el 24 de junio.
Un dato modera el optimismo. El RIGI original acumuló anuncios por cerca de USD 81.000 millones, pero la inversión efectivamente concretada no supera los USD 700 millones. La cartera total publicada suma 41 proyectos por USD 140.929 millones; el 78,8% del monto aún no tiene aprobación definitiva y 25 proyectos siguen en evaluación.
El Súper RIGI amplía los beneficios fiscales del régimen anterior, incorpora sectores de alta tecnología junto a hidrocarburos y cuenta con compromisos formales de YPF y Chevron por USD 38.800 millones combinados. La aprobación parlamentaria sigue pendiente, y la distancia entre anuncios y capital efectivamente desembolsado continúa siendo el indicador clave a monitorear.
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