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Volvo Cars ha anunciado un nuevo recorte de 2.500 puestos de trabajo, principalmente en Suecia, después de registrar unas pérdidas netas de 4.600 millones de coronas suecas (414 millones de euros) entre enero y septiembre, un 77% más que en el mismo periodo del año anterior. La marca prémium sueca, controlada por el grupo chino Geely, amplía así hasta 5.500 empleos el ajuste de plantilla de 3.000 puestos de trabajo anunciado este año, en respuesta al deterioro de sus resultados y a las dificultades que atraviesa en dos de sus principales mercados: China y Estados Unidos.
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Las nuevas medidas afectarán a cerca del 6% de la plantilla e incluyen unos 2.000 puestos en Suecia. La compañía recurrirá a la rescisión de contratos de consultoría, las jubilaciones anticipadas y los planes de salida incentivada, con el objetivo de reducir costes y adaptar su estructura a los actuales volúmenes de producción. El ajuste debería completarse a mediados de 2027, aunque sus efectos económicos se materializarán plenamente a finales de ese año.
El fabricante prevé ahorrar otros 5.000 millones de coronas suecas (unos 450 millones de euros) en costes indirectos y variables, adicionales a los programas de reducción de gastos anunciados anteriormente. El objetivo es rebajar su umbral de rentabilidad y mejorar la generación de caja en un contexto de creciente presión competitiva, aranceles y cambios en la demanda de vehículos electrificados.
La reacción de la bolsa de Estocolmo a los malos resultados de Volvo Cars fue la emisión masiva de órdenes de venta de acciones, lo que provocó un desplome de hasta el 27%.
«El tercer trimestre de 2026 fue muy decepcionante y refleja un año mucho más complicado de lo previsto. Por lo tanto, nuestro plan de recuperación en curso necesita un refuerzo decisivo», ha señalado el consejero delegado de Volvo Cars, Håkan Samuelsson. El veterano directivo volvió a la marca para frontar los problemas de rentabilidad y comerciales, aunque cederá el timón a al exconsejero delegado de Skoda Klaus Zellmer como nuevo presidente y CEO de la compañía. El relevo tendrá lugar como muy tarde el 1 de octubre de 2027, según anunció Volvo.
El deterioro de la actividad en China y Estados Unidos explica buena parte del desplome de la rentabilidad. En el mercado chino, Volvo Cars afronta una competencia cada vez más intensa de las marcas locales, también en el segmento prémium, y una fuerte presión sobre los precios. Como consecuencia, los ingresos en el país se redujeron casi un 50% interanual durante el tercer trimestre.
En Estados Unidos, los aranceles y la retirada de incentivos a los vehículos electrificados han perjudicado los márgenes. La compañía también acusa la irregularidad de la demanda de coches eléctricos y un entorno internacional más complejo para los fabricantes con cadenas de suministro globales.
Entre enero y septiembre, la facturación de Volvo Cars cayó un 17%, hasta 217.200 millones de coronas suecas (19.536 millones de euros), mientras que su resultado operativo se duplicó en términos de pérdidas, hasta los 3.200 millones de coronas (288 millones de euros). La compañía vendió unos 460.000 vehículos en los nueve primeros meses, un 10% menos que un año antes.
El deterioro se acentuó entre julio y septiembre. Los ingresos trimestrales descendieron un 23%, hasta 66.900 millones de coronas (unos 6.017 millones de euros), mientras que el resultado operativo pasó de un beneficio de 6.400 millones de coronas en el tercer trimestre de 2025 a unas pérdidas de 5.600 millones. Excluidos los resultados de empresas conjuntas y asociadas y determinadas partidas extraordinarias, la pérdida operativa se situó en 3.700 millones de coronas, frente al beneficio de 5.800 millones registrado un año antes.
El margen bruto retrocedió del 20,4% al 14,7%, reflejo de la presión sobre los precios y de una combinación de ventas menos favorable. Además, el flujo de caja libre arrojó un saldo negativo de 8.900 millones de coronas, frente a los 4.300 millones negativos del mismo periodo de 2025.
Ante este escenario, Volvo Cars ha decidido priorizar los márgenes sobre la cuota de mercado en China y evitar una guerra de precios con los fabricantes locales. La marca aplicará una estrategia similar en Estados Unidos, al tiempo que adapta su oferta a las necesidades de cada región y busca aumentar la producción local.