En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora este 31 de mayo, las cifras del comercio de cigarrillos en Ecuador revelan un escenario crítico. Lejos de reducir el consumo, la política de altas cargas tributarias ha desplazado el mercado hacia la informalidad y el contrabando, convirtiéndolo en una millonaria fuente de financiamiento para los Grupos de Delincuencia Organizada (GDO).
Según datos de la Asociación de Industriales Licoreros del Ecuador (ADILE), el 86% del mercado nacional de cigarrillos es ilegal. Santiago Trejo, director ejecutivo del gremio, señala que el volumen de contrabando proyectado equivale a 2.000 millones de unidades de cigarrillos, lo que representa un movimiento económico de 282 millones de dólares sin IVA, y de 614 millones de dólares incluyendo impuestos.
La principal causa de esta evasión radica en la brecha de precios generada por la carga impositiva. Trejo explica que una cajetilla legal de 6 dólares contiene aproximadamente 5 dólares en tributos, de los cuales 4 dólares corresponden al Impuesto a los Consumos Especiales (ICE).
"El impuesto equivale a cerca del 180% del valor real del producto. Cuesta más el impuesto que la mercancía. Esto destruyó a la industria formal, que antes dominaba el 80% del mercado", afirma el directivo.
Mientras el producto legal bordea los 6,5 dólares, el contrabando ofrece cajetillas de origen chino o coreano a 2,50 dólares en el comercio informal, resultando un 160% más económico para el consumidor.
Récords de incautación. El contrabando ha evolucionado de cruces fronterizos hormiga a una red logística transnacional. De acuerdo con la Central de Investigación, Monitoreo y Análisis del Comercio Ilegal (CIMA), Ecuador integra una ruta regional con conexiones en Panamá, China, Perú y Miami, siendo el Puerto Marítimo de Guayaquil el principal punto de recepción de carga contenerizada camuflada.
El contrabando en Ecuador gana espacio en los mercados de licores y cigarrillos. Autoridades y representantes del sector advierten impactos económicos, tributarios y de seguridad.
David Salazar, subdirector general de normativa aduanera del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE), informó que las aprehensiones alcanzaron niveles récord, superando los 10 millones de unidades (un incremento superior al 200% en comparación con periodos previos). En el primer cuatrimestre de este año (enero-abril), el SENAE ya reporta más de 2 millones de cigarrillos decomisados, valorados en más de USD 500.000, mediante el uso de herramientas de control con inteligencia artificial.
No obstante, la capacidad de respuesta estatal enfrenta trabas judiciales. Desde ADILE se denuncia que los procesos de destrucción de la mercancía incautada pueden tardar hasta 7 años debido a las constantes acciones de protección interpuestas por las redes criminales.
El panorama del país incluye un cambio de tendencia en los consumidores, quienes migran hacia los cigarrillos electrónicos o ‘vapes’ bajo la creencia de que son alternativas menos dañinas o inofensivas para la salud.
Sin embargo, este segmento padece el mismo problema de informalidad. Al ser un mercado nuevo y de rápida expansión que carece de una regulación estricta, se estima que el 40% del mercado de cigarrillos electrónicos en el país ya es ilegal, comercializándose sin registros sanitarios ni controles de calidad.
El neumólogo Roberto Palacios advierte que los cigarrillos electrónicos conllevan graves riesgos para la salud, "su uso puede provocar neumonía química, lipoidea u organizada debido a la inhalación de sustancias irritantes y metales pesados", señala. De acuerdo con el especialista, estos dispositivos generan una fuerte adicción a la nicotina, aumentan el riesgo cardiovascular y agravan o desarrollan patologías como el asma y la EPOC. Finalmente, Palacios recalca que los síntomas derivados de su consumo pueden causar crisis respiratorias severas que deriven en hospitalizaciones urgentes, ingreso a terapia intensiva o incluso la muerte.
De acuerdo con Trejo, subirle los impuestos al tabaco no funcionó porque la gente no dejó de fumar, solo dejó de comprar el producto legal. "Esto causó que el Estado ecuatoriano dejara de percibir $ 2.000 millones en impuestos en los últimos 15 años, porque se cayó la venta de producto formal, pero no se cayó el consumo", señala.
Para él, esta medida solo alimentó el contrabando y las mafias que venden cigarrillos baratos con trazas de níquel, de cadmio, de plomo. Por eso, en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, insiste en que la solución real para reducir el tabaquismo es la educación y la concientización ciudadana.
Santiago Trejo, director ejecutivo de la Asociación de Industriales Licoreros del Ecuador, advierte que los altos impuestos han impulsado el mercado ilegal de alcohol y cigarrillos, afectando la seguridad, la salud pública y el empleo formal en el país.