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El alto el fuego energético entre Ucrania y Rusia anunciado el pasado domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apenas ha tenido tiempo de ponerse a prueba antes de empezar a ser cuestionado . El mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó ayer al Kremlin de llevar a cabo varios ataques contra su país, incluido uno contra una instalación gasística, violando así la tregua con carácter inmediato que las autoridades de Moscú aún no han confirmado. No obstante, el dirigente europeo apostó por mantenerse «a la espera» de las conversaciones entre Vladimir Putin y el líder de la Casa Blanca y reiteró su apoyo a la medida.
En un desafío que vuelve a poner en cuestión la voluntad de Rusia de avanzar hacia la paz, el jefe del Ejecutivo de Kiev fue meridiano en su postura. «Anoche, las refinerías de petróleo del Kremlin no estaban en llamas. Pero a medianoche, un shahed ruso propulsado por motor a reacción bombardeó una instalación de producción de gas en Ucrania. También se produjo una agresión contra una gasolinera normal, en el que participaron varios aparatos aéreos no tripulados», constató.
Además, antes de este incidente, Moscú también golpeó una central eléctrica en la región de Jarkov y las rutas logísticas ucranianas, alcanzando un buque de carga seca en alta mar y cuatro locomotoras en Odesa y Dnipropetrovsk.
Ante estas agresiones, Zelenski volvió a condicionar su respeto al alto el fuego a que la nación vecina esté «dispuesto a hacer lo mismo» y lamentó que «esta es la respuesta de Rusia a Trump: ataques». «Está claro que Putin no lee Truth Social y que sus drones shahed siguen unas instrucciones diferentes. Pero en Ucrania apoyamos de inmediato la idea de una tregua energética, tal y como hicimos en más de una ocasión durante meses. El equipo estadounidense sabe muy bien lo que esto significa para nosotros», recalcó.
El presidente europeo recordó que Kiev no dispone de grandes reservas de petróleo y que su única refinería quedó gravemente dañada por las ofensivas rusas, aunque subrayó que los bombardeos ucranianos contra las instalaciones energéticas enemigas también están causando importantes perjuicios. En este sentido, defendió que, si Rusia quiere que Ucrania detenga sus bombardeos de largo alcance contra las refinerías y las exportaciones de crudo rusas, deberá cesar también sus hostilidades contra el sistema energético y las infraestructuras críticas ucranianas, una condición que considera justa.
Zelenski afeó la falta de «señales» de que el Kremlin quiera terminar con la guerra iniciada hace ya más de cuatro años y medio, incluida la ausencia de «medidas básicas encaminadas a la distensión», y auguró una «crisis agrícola» dentro de uno o dos meses debido a que «Moscú está bloqueando el mar», en alusión a los ataques contra instalaciones portuarias.
En el otro lado de la balanza, el Gobierno de Putin siguió sembrando dudas sobre el alto el fuego energético. Tras el acuerdo de suministro de diésel alcanzado entre Moscú y Washington, el Kremlin no confirmó la tregua en el conflicto de Europa del Este. «Continúan los contactos, en cuanto tengamos algo que decir al respecto les informaremos sin falta», declaró Dmitri Peskov, portavoz presidencial.
Al mismo tiempo, recordó la postura de Putin sobre los llamamientos al cese de hostilidades, ya que Zelenski exigió una tregua de 60 días para celebrar elecciones: «Nosotros no queremos una tregua, queremos una paz duradera y estamos dispuestos a hacer todo lo posible para ello».
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