Las empresas españolas consuman su salida de Cuba ante las amenazas de Estados Unidos
El embargo consistía aparte de la imposibilidad de que Estados Unidos estableciera relaciones económicas con Cuba (hasta cierto punto), la posibilidad de sanciones a terceros que comerciaran con el régimen comunista. El bloqueo es cuando alrededor de la isla se sitúan buques de guerra para impedir la ayuda o comercio del exterior, caso de la crisis de los misiles de 1962, cuando la flota americana impidió que el convoy ruso con misiles alcanzara la isla. Técnicamente desde todo punto de vista (económico, político, derecho internacional) es un embargo y además no muy rígido, como lo demuestra, con su salida de Cuba, el gran número de hoteles Meliá e Iberostar, sin contar canadienses y de otras nacionalidades, existentes. Como así mismo lo demuestra el auge del comercio exterior de clientes de las jineteras con la industria sexual. Una potencia económica sexual para la que no encontramos mejor competidor que Tailandia. Yo tuve bastante amigos vascos inversores en el sector. Es cierto que los militares/militantes cubanos siempre se refieren al bloqueo, como mucha izquierda (con su graduable victimismo constitutivo). Siempre hizo ver la izquierda procastrista que Cuba había rebasado todas las marcas en educación, sanidad, atletismo (modelo Telón de acero) partiendo de una situación similar a Haití. Lo único cierto es que el PIB cubano de 1959 era similar al de Italia entonces y muy superior al de España. Uno de los países más desarrollados de América Latina y precisamente con una sanidad puntera. Los acérrimos de la moral denunciaban, como estrictos calvinistas, los cabarés y el vicio en La Habana, terminando por nacionalizar este sector productivo con las jineteras (por y para el pueblo). Esta Cuba sexualista casó Eros y Thanatos (instinto de muerte) con el envío de tropas a Mozambique, Angola que pasaban por Canarias para inaugurar guerras civiles coronadas por dictaduras (todo delirante). El homófobo psicópata del Che, un poco antes, dejó frases para la historia en la ONU: hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando, y a rajatabla. Entre tanto sexo competitivo y sacrificios de africanos, se hizo mantenida de la pobre URSS que le compraba el azúcar como si fuera oro con diamantes. Luego lo haría con Venezuela y su petróleo. A la vez que cosechaba zafras ruinosas; algunas gentes concienciadas en mi juventud iban, encantados y progresistas, a deslomarse por la metafísica teológica del materialismo de la escasez, previa a la miseria, el robo a manos llenas y la opresión más estricta. ¿Cómo pudo mantenerse esta distopia tanto tiempo? Pues con canciones, pancartas, consignas, procesiones devotas por el Malecón, pero, antes que nada y siempre, por un concepto abstracto: la dignidad. Cuba no tendría nada, salvo vocaciones de exiliados a la mínima oportunidad, ruina, y terror, pero se había hecho una potencia mundial de la dignidad, redefiniendo el marxismo, lo que excitó a la intelectualidad progresista tanto como las jineteras.
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