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Nevaco Global
11 de septiembre de 2026

Diego Schalper (RN) y tensión en el gabinete: “El problema no son los ministros, el problema es el modelo”

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En entrevista con EL DÍNAMO, el diputado y primer vicepresidente de Renovación Nacional (RN), Diego Schalper, valora que el Gobierno no realice un acto oficial por los 53 años del golpe y llama a “darle un sentido a esta fecha menos vinculado a la polarización y más al futuro”. Además, hace un llamado directo a repensar la forma en que se coordina políticamente La Moneda.

El primer 11 de septiembre del Gobierno de José Antonio Kast —el primer presidente electo desde el retorno a la democracia que votó por el “Sí” en el plebiscito de 1988— será sin acto oficial en La Moneda (situación inédita) y con el mandatario desplegado en la Región de Los Ríos.

En conversación con EL DÍNAMO, el diputado y primer vicepresidente de Renovación Nacional (RN), Diego Schalper, valora esa decisión y plantea que el objetivo del Gobierno debe ser “darle un sentido a esta fecha menos vinculado a la polarización y más vinculado al futuro”.

El parlamentario, jefe de bancada de su partido, también aborda la tensión que esta semana abrió en el oficialismo el cruce entre el ministro de Defensa, Fernando Barros, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN); la interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna; y hace un llamado directo al Gobierno: “El problema no son los ministros, el problema es el modelo”, dice refiriéndose a la falta de un vocero y el “permiso” que dio Kast a sus ministros para opinar de temas que no son propios de sus carteras.

—Es la primera vez que Chile tiene un presidente que votó por el «Sí» en el plebiscito de 1988. ¿Le asigna una carga especial a ese hecho en el contexto de una nueva conmemoración del 11-S?

—Yo diría dos cosas. Primero, que crecí escuchando a los incumbentes pelear por lo que ocurrió en Chile en 1973, y no quisiera que mis hijos también crezcan escuchando esa misma pelea a 53 años de ese hito. Los países necesitan tener un juicio respecto de su historia, pero no estar atrapados en ella, que son cosas distintas. Y segundo, que precisamente por la coyuntura que usted plantea, el Gobierno tiene una oportunidad: darle un sentido a esta fecha menos vinculado a la polarización y más al futuro. Eso se traduce en que sea un día normal de trabajo —ahí tengo una diferencia con quienes creen que hay que hacer alguna conmemoración— y en que, más adelante en el Gobierno, cuando se cumplan fechas más redondas, pueda valer la pena hacer algunos gestos que contribuyan a la reconciliación del país.

—Dentro de esos gestos, en el oficialismo se ha pedido concretar indultos para esta fecha. ¿Cómo mira esas solicitudes?

—Creo que, en lo que respecta a este año, el presidente hace bien en no apresurar decisiones en esa materia. Pero al mismo tiempo, pensar en la reconciliación implica pensar en los dolores de ambas partes. Si uno quiere contribuir a la reconciliación en Chile, hay que tener empatía y sentido de futuro respecto de todas las partes involucradas.

—Cuando dice «todas las partes», ¿se refiere a los presos de Punta Peuco?

—No, no. Me refiero a todas aquellas personas que puedan sentir que se ha cometido una injusticia, básicamente a las dos miradas que están en controversia. Uno no puede construir reconciliación negando los dolores de alguna parte del país; se construye mirando con empatía y sentido de futuro los dolores de las distintas partes.

—El presidente confirmó que no habrá acto conmemorativo y que pasará la jornada en la Región de Los Ríos. ¿Qué le parece esa aproximación, más distante, de la fecha?

—Yo lo definiría más bien como tender a hacer del 11 de septiembre un día de reflexión, sin transformarlo en un hito de polarización. El Gobierno hace bien, en mi opinión, en tener una actividad normal ese día, y quienes quieran tener algún espacio de reflexión política lo pueden hacer, evidentemente. Pero creo que el Gobierno, con el paso del tiempo, tiene que mirar hacia adelante, y eso pasa precisamente por no transformar el 11 de septiembre en un hito de polarización desde el Estado.

—¿Esa mirada hacia adelante explica también la diferencia con la forma en que Sebastián Piñera se acercaba a esta fecha?

—No, creo que tiene que ver con que el tiempo va pasando. Llevamos 53 años de ese hito. Los países que han tenido conflictos de esta envergadura —conozco de cerca el proceso alemán— tienden a construir reconciliación, no a eternizar el conflicto. Por eso creo que, en su primer año, el presidente Kast hace bien en aproximarse a este desafío sin transformarlo en un hito de polarización. Y espero que, a lo largo de su Gobierno, lo podamos ir transformando en un hito de reconciliación.

—Creo que son miradas distintas de cómo abordar un mismo punto, y lo desdramatizo porque es parte de la convivencia de personas con trayectorias e historias distintas. Incluso hay un tema etario: los más jóvenes, como le decía al comienzo, aspiramos a que las futuras generaciones encuentren en estas fechas una oportunidad de reflexión y reconciliación. Yo me paro desde esa vereda: quiero que Chile pueda mirar su historia, reflexionar con su historia, pero no estar atrapado en ella. Son cosas distintas.

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