El ruido alrededor de la formación de precios en el aceite de oliva es una constante que se repite año tras año en el campo.
España destaca como el mayor productor de oro líquido del mundo, con Jaén como principal pilar de un volumen total que supera regularmente y con amplitud el millón de toneladas de aceite de oliva en el país.
El consumo interno se sitúa en torno a las 400.000 toneladas, por lo que cada campaña hay que pelear para dar salida a, por lo menos, unas 600.000 toneladas de aceite de oliva
Una de las cuestiones que más condiciona la cotización del aceite de oliva es la configuración del propio mercado, «con muchos para vender y pocos para comprar» –tal y como lamentan los agricultores–, lo que da mayor poder de negociación a los grandes envasadores.
Esta situación favorece un escenario temido por los agrarios, que denuncian que la industria ha impulsado unos descensos de precio en origen injustificados durante la campaña 2025/2026, ya que el nivel de comercialización, salidas y existencias de aceite de oliva sería incompatible con la tendencia bajista que domina la actualidad.
Los aceiteros señalan que, pese a haber menos producción que en años precedentes, los precios siguen en caída libre. Según denuncian desde las explotaciones, los industriales prevén una cosecha positiva en el olivar en la temporada 2026/2027, por lo que habrían introducido aceite de oliva de terceros países para hundir forzar a los productores a bajar los precios este año y así preparar un entorno favorable a sus intereses de cara a la próxima campaña.
«Con una producción en la presente campaña un 9 % inferior a la anterior, una comercialización que desciende un 2,6 % y unas existencias finales apenas un 6 % superiores, consideramos que la evolución de los precios no responde a la realidad del mercado», apuntan desde la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos.
Esta maniobra ha sido reconocida por la Comisión Europea en su Informe de Perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas de la UE en 2026: «La expectativa de una buena cosecha en la campaña 2026/27 en los principales países productores de la UE podría explicar esta reciente bajada de los precios. Además, los precios del aceite de oliva en España durante 2026 continúan estabilizándose ligeramente por debajo de la media de los últimos cinco años».
Los agrarios señalan como un factor clave para desarrollar este plan el incremento de las importaciones de aceite de oliva, un 16 % por encima de la media de las últimas cuatro campañas, y el adelanto de previsiones elevadas para la campaña 2026/2027, pese a que todavía es pronto para dar por buena la próxima campaña: «Existe una estrategia encaminada a presionar a la baja los precios en origen del aceite de oliva».
Los productores inciden en que, en un escenario marcado por la presión a la baja sobre los precios, la especulación y el elevado nivel de existencias a escala nacional, «no se puede seguir favoreciendo la entrada de aceite procedente de terceros países». Para los agricultores españoles, el problema de estas importaciones radica en la escala de las mismas y en la diferencias existentes en los costes de producción y en las exigencias fitosanitarias aplicadas dentro y fuera de la Unión Europea (UE).
Los agricultores nacionales acusan a los industriales de acumular aceite de oliva de terceros países a bajo coste para así distorsionar la oferta y obligar a bajar el precio en origen. Esta operación aprovecharía rendijas legales para, según denuncian con el caso de Túnez, eludir el contingente libre de arancel y abastecer sus necesidades.
COAG sostiene que buena parte del aceite tunecino no llega directamente a España, sino que tendría como primera parada Portugal, donde pierde su etiqueta de origen, y desde allí se reexporta hacia el mercado español.
La trampa empleada por los industriales para eludir la cuota que marca la legislación europea se aprovecharía del Artículo 60 del Código aduanero de la Unión. Esta norma permite triangular productos en otro país europeo, como sucedería con el aceite de oliva de Túnez, para así poder entrar en España como europeo y sin sumar más kilos al contingente marcado libre de arancel.