El fin del alto el fuego coge a Europa con las reservas de gas en mínimos en cinco años
La Unión Europea afronta el verano con sus almacenes subterráneos de gas al 50,6% de su capacidad
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El presidente de los EEUU, Donald Trump, en la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía)Europa Press
«España no tiene remedio, son mala gente». Esta es una de las contundentes afirmaciones expresadas por el presidente de EE.UU., Donald Trump, en su anuncio sobre la suspensión de las relaciones comerciales con España tras la negativa del Gobierno a prestar ayuda el enfrentamiento bélico de los americanos con Irán.
«España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas (...) No queremos tener nada que ver», aseveró Trump, que de esta manera pone en jaque una interacción de cientos de miles de millones de euros en la que la agricultura y la ganadería aparecen como grandes afectados.
El flujo entre EE.UU. y España es uno de los más relevantes para las explotaciones agrícolas nacionales. Sectores estratégicos como el aceite de oliva, el vino o el queso manchego encuentran en el país norteamericano un destino de gran valor para sus producciones. Además, la relevancia del hachazo comercial de Trump salpica también en sentido de llegada, ya que EE.UU. es un proveedor fundamental de maíz y soja, imprescindibles para la alimentación animal.
Las palabras de Trump desbocan la incertidumbre en unas producciones en las que la ausencia de calma ya es parte de su idiosincrasia. «Lo peor de todo es la inseguridad que esto deja en los mercados. Puede ser una bravuconada, esperemos, porque de aplicarse de verdad sería una catástrofe para el campo español», lamenta en conversación con El Debate Pedro Barato, presidente de Asaja.
Según indican desde la organización profesional agraria, la política comercial es competencia de la UE y no única de España, por lo que cualquier medida implementada en ese sentido por EE.UU. sería considerada como una medida contra toda la UE; sin embargo, señalan que Trump tiene capacidad para restringir el comercio con España a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), lo que permite al presidente estadounidense restringir relaciones económicas con países extranjeros si declara que existe una amenaza para la seguridad nacional.
Bajo la IEEPA, la Casa Blanca podría restringir la importaciones de España, bloquear transacciones financieras, imponer sanciones económicas, limitar inversiones y restringir exportaciones hacia EE.UU. «Lo más relevante es que estas acciones pueden adoptarse de forma unilateral e inmediata, sin necesidad de aprobación internacional previa. Esto significa que EE.UU. podría actuar primero, mientras que cualquier recurso jurídico de la UE se produciría después», advierten en Asaja.
En caso de concretarse las restricciones comerciales, España sería el país que sufriría primero las consecuencias económicas, especialmente en sectores exportadores. «Las medidas pudieran ser discutibles desde el punto de vista jurídico internacional, pero el impacto económico podría producirse antes de que exista una solución legal», destaca Barato, que recuerda el caso de Airbus, en el que EE.UU. impuso aranceles a productos europeos como la aceituna de mesa durante años en el marco de una disputa comercial internacional.
«Nos volvemos a encontrar con una amenaza más al sector agrario español por parte de la Administración de EE.UU. Pedimos al Gobierno de España que cambie esta tendencia y genere certidumbre con la búsqueda de nuevos mercados, basados en una relación comercial estable y segura con Administraciones serias», apunta Andrés Góngora, secretario general de COAG.
Los actores del campo subrayan la relevancia de conservar a EE.UU. como aliado: es el primer mercado no comunitario de la alimentación y bebida españolas; España es su cuarto proveedor de vino, tanto en valor –300,33 millones de euros–, como en volumen –63,68 millones de litros–; y es el segundo mejor cliente para el aceite de oliva nacional en volumen.
Los agrarios reclaman apoyo a la Unión Europea (UE): «España es un Estado miembro de la UE y eso es un mercado único que tiene que ser defendido por las administraciones europeas. Basta ya de estos ataques con el silencio cómplice de las autoridades de Bruselas», reprocha Góngora, que ahonda en el golpe que puede suponer para los costes de alimentación animal que deje de desembarcar maíz o soja procedente de EE.UU.
«Hay que estar muy vigilantes. Pedimos al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que ponga en marcha un Observatorio sobre Alimentación Animal para que, si hay un incremento en estos precios, se puedan articular ayudas para los ganaderos que afectados. Hay que solucionar ya las relaciones comerciales con EE.UU., no podemos seguir con esta situación de inestabilidad que no beneficia absolutamente a nadie», aseveró el dirigente de COAG.
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La Unión Europea afronta el verano con sus almacenes subterráneos de gas al 50,6% de su capacidad
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