Hace menos de un año que Bruselas ponía en marcha un paquete de aranceles a la industria china nunca visto. Como consecuencia de estos aranceles algunas marcas como MG tienen que pagar hasta un 47 % extra por cada coche eléctrico que vende en territorio comunitario.
Una situación insostenible que las marcas chinas están sorteando vendiendo coches híbridos, cuyos aranceles son mucho más bajos. Con estos aranceles Bruselas intentaba poner una barrera de acceso a la industria del automóvil china en nuestro país, pero no solo no han valido de nada, sino que lo único que han logrado es que las ventas de coches europeos en China estén por los suelos.
Hay que tener en cuenta que hasta el 50 % de ingresos de algunos grupos como VW viene de sus ventas en China, por lo que hay que ser consciente de la gravedad de la situación para la industria europea cada vez que se pone sobre la mesa la palabra arancel.
Tras el escaso éxito de los aranceles, Bruselas optó por asistir a la industria europea con ayudas directas en positivo, un plan sin fisuras que consiste en favorecer a todas las marcas, europeas y no europeas, que fabriquen en territorio comunitario, para lo que la clave está en poner en marcha ayudas a las marcas con fábrica en Europa, incluidas las chinas.
En este caso el cartucho de Europa pasa por aprovechar que por ahora solo hay una fábrica de coches chinos en Europa, en concreto la de BYD en Hungría, que acaba de entrar en funcionamiento. El plan de Bruselas es precisamente hacer un traje a la medida a la industria europea bajo la etiqueta Made in Europe, que va a ser muy difícil de conseguir para los fabricantes chinos, al menos por el momento.
Este Made in Europe quiere evitar que las plantas en las que se ensamblan coches, como la de Ebro en Zona Franca, sirvan para acogerse al made in Europe, de forma que el plan es que hasta el 70 % de la producción de los vehículos sea local, es decir se trata de que tanto la manufactura del coche como la de sus componentes sean producidos en Europa.
La clave está favorecer las fábricas de coches eléctricos en Europa
Se trata de un plan que apuesta por dar ayudas a estos coches que luzcan la etiqueta Made in Europe, pero que va a exigir a la industria china producir en Europa si quiere que sus coches se acojan a las mismas.
De hecho, el plan Auto+ anunciado por el Gobierno de ayuda a la compra de coches eléctricos va por este camino y dará el máximo de ayudas a los coches eléctricos con un nivel elevado de producción europea, en lo que respecta tanto al vehículo como a la batería.
Esta etiqueta es la clave para saber qué coches van a recibir subvenciones y qué coches no, por lo que el juego de intereses está haciendo que Bruselas tarde más de la cuenta en hacer públicos los detalles del Made in Europe mientras que China está esperando con urgencia conocer los detalles de esta etiqueta para valorar hasta qué punto le interesa poner plantas de producción en territorio europeo o seguir mandando coches a Europa en barco.