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Nevaco Global
31 de octubre de 2026

Un millón de desempleados: las causas profundas de una economía que ya no genera trabajo suficiente

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La desocupación llegó al 9,8% y superó el millón de personas, mientras el empleo asalariado formal continúa retrocediendo. La desaceleración económica explica una parte del deterioro, pero las cifras también revelan problemas persistentes: debilidad industrial, menor contratación, transformaciones tecnológicas y dificultades de inserción laboral para mujeres y jóvenes. El gobierno apuesta por una recuperación de las inversiones, aunque permanece abierta una pregunta decisiva: ¿será suficiente el crecimiento para recuperar los empleos perdidos?

Chile acaba de superar nuevamente el millón de personas desempleadas. No se trata de una cifra inédita en la historia del país, pero sí de un umbral que no se alcanzaba desde la crisis provocada por la pandemia. Su reaparición, en circunstancias económicas diferentes, plantea interrogantes que van más allá de los resultados de un trimestre.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó el jueves que la tasa de desocupación llegó al 9,8% durante el período julio-septiembre de 2026, un aumento de 1,3 puntos porcentuales respecto de los mismos meses del año anterior. En términos absolutos, 1.007.976 personas se encontraban sin empleo, disponibles para trabajar y buscando una ocupación.

La cantidad de desocupados aumentó 15,3% en doce meses, mientras el número de ocupados disminuyó 1,1%. El empleo asalariado formal, una de las principales fuentes de estabilidad económica para los hogares, cayó 2,5%.

No se trata, por tanto, únicamente de que la economía esté creando menos puestos de trabajo de los necesarios para absorber a quienes ingresan al mercado laboral. También está destruyendo empleos existentes.

La publicación de estas cifras se produjo apenas un día después de la Enade, donde el presidente José Antonio Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, presentaron una perspectiva optimista sobre las inversiones y las posibilidades de recuperación económica.

El contraste es significativo. Mientras el gobierno proyecta un repunte de la actividad para 2027, las estadísticas muestran que el deterioro del empleo se ha profundizado durante 2026.

La primera explicación del aumento del desempleo es la debilidad de la actividad económica.

En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el Banco Central redujo la proyección de crecimiento para 2026 a un rango de apenas 0,25% a 0,75%, considerablemente inferior a sus estimaciones anteriores.

La desaceleración se relaciona con el comportamiento de la demanda interna, la debilidad de la inversión y las dificultades de sectores productivos relevantes.

Cuando las empresas venden menos, enfrentan mayores costos o anticipan un período prolongado de escaso crecimiento, tienden a postergar inversiones y contrataciones. Algunas reducen sus dotaciones para mantener sus resultados financieros.

El efecto se transmite a otros sectores: disminuye el consumo de los hogares, se debilitan las ventas del comercio y se reduce la demanda de servicios.

Pero el problema chileno presenta características que no pueden explicarse exclusivamente por la coyuntura.

Durante los últimos años, el país ha registrado dificultades persistentes para recuperar los niveles de dinamismo económico que caracterizaron etapas anteriores. La creación de empleos formales no ha conseguido sostener un ritmo suficiente y las oportunidades laborales se distribuyen de manera desigual entre sectores y grupos de la población.

La pregunta es si el deterioro actual constituye una fase transitoria de la economía o si está poniendo en evidencia limitaciones más profundas de su capacidad para generar trabajo.

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