La rentabilidad de las granjas de Ternera Gallega se disparó el año pasado pero la crisis amenaza con diluir los márgenes en 2026
Un estudio elaborado por la Fundación Juana de Vega sobre los costes de producción del vacuno de carne en Galicia revela una notable mejoría en la rentabilidad de las granjas. Según los datos de 2025, el margen económico medio de las explotaciones inscritas en la Indicación Geográfica Protegida Ternera Gallega alcanzó los 27.656 euros, una cifra que contrasta con los 2.665 euros registrados en 2024. Los resultados han sido presentados este miércoles por el Grupo Operativo Red Gallega de Granjas Modelo en la sede del Consejo Regulador. A pesar de la mejora, el informe advierte de la vulnerabilidad de esta recuperación ante la caída de precios y el incremento de los costes de producción que se está experimentando en 2026. El informe, el tercero de este grupo operativo, se basa en el análisis de 17 explotaciones familiares de vacas nodrizas, con un rebaño medio de 54 reses y una superficie de 62 hectáreas. Estas granjas, que operan bajo la categoría comercial Ternera Gallega Suprema, tuvieron una producción anual equivalente a 11.123 kilogramos en canal. En 2025, los ingresos medios alcanzaron los 110.572 euros anuales frente a unos costes de 82.916 euros, lo que dejó un margen por kilo de 2,49 euros, muy superior a los 0,25 euros del año anterior. La principal causa de esta mejora fue la subida del precio de los becerros, que aumentó un 22 % al pasar de 5,97 euros por kilo en 2024 a 7,29 euros en 2025. La renta disponible por explotación, antes de imputar el salario de los propietarios, ascendió a 54.567 euros anuales. Sin embargo, las subvenciones de la PAC, con una media de 30.352 euros por granja, siguen siendo claves. El estudio subraya que "siguen siendo fundamentales para la viabilidad económica, ya que los ingresos procedentes de la venta de los animales aún no permiten cubrir la totalidad de los costes de producción". Esta dependencia de las ayudas públicas evidencia la fragilidad del sector de cara al futuro inmediato. Las perspectivas para 2026 son preocupantes. Un informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de septiembre de este año ya registra un descenso interanual del 4 % en la cotización nacional de la ternera y del 13 % en la de los añojos. Esta tendencia se confirma en lonjas como la de Binéfar (Huesca), con caídas de hasta el 15 % en algunas categorías. Detrás de este descenso de precios se encuentra la debilidad de la demanda interna y la caída del mercado internacional. El consumo de carne de vacuno en los hogares españoles disminuyó un 10,2 % en el primer semestre de 2026, mientras que las exportaciones de bovinos vivos se desplomaron un 64 % en volumen, según datos del MAPA. A la caída de los ingresos se suma el aumento de los gastos, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Este contexto ha encarecido los combustibles, el transporte, los fertilizantes y la alimentación animal, presionando aún más los márgenes de los ganaderos. Finalmente, los efectos de la sequía han agravado la situación, al reducir la disponibilidad de pastos y forrajes. Esto obliga a las explotaciones a comprar más alimentos para el ganado, con el consiguiente aumento de los costes. La combinación de estos factores amenaza con reducir significativamente este año los beneficios obtenidos en 2025.

