Cuando el petróleo ocupa las primeras páginas de los periódicos suele ser mala señal para el bolsillo de los ciudadanos. Una situación que se agrava ... en los países que no tienen capacidad industrial para convertirlo en combustible. Así lo explica el consejero delegado de Petronor, José Ignacio Zudaire, que dice que la falta de capacidad de refino en Europa afecta más al precio de la gasolina que a la cotización del barril de crudo. Zudaire, que era adjunto al CEO de la petrolera vasca filial de Repsol, asumió en enero el primer puesto ejecutivo de la empresa. Una posición desde la que defiende seguir invirtiendo en esta industria porque la demanda de combustibles sigue creciendo desde la pandemia y no contar con capacidad de refino genera un problema de autonomía estratégica y abastecimiento. Por eso advierte de que si se recupera el impuesto extraordinario a las petroleras es «difícil que el sector convenza a sus accionistas para que inviertan más en un entorno que no tiene seguridad».
– Hay un factor de desacople. El petróleo sube, pero es más preocupante cómo lo hacen el gasoil o la gasolina y eso es porque se está estrangulando la capacidad de refino. Muchos países de Europa decidieron sacarla fuera y el no tener esa industria genera problemas. Ahora, además del cierre de Ormuz, se ha unido que Rusia –exportaba el 20% de su producción de combustibles– ha dejado de hacerlo por la guerra, con lo cual se está estrangulando el mercado, y hay una demanda muy importante.
– Entonces Petronor, que apenas emplea crudo de Oriente Medio, tendrá la actividad a tope, ¿llegarán a los 11 millones de toneladas de producción este año?
– El 70% del crudo que empleamos viene de América, un 10% de Kazajistán, que ha empezado a ganar importancia, y de África un 12%. Somos independientes de los países del Golfo, que solo representan un 5% o un 4%. Esa diversificación es lo que te permite tener garantía de suministro. Así que tenemos una actividad muy intensa y estaremos en esos 11 millones.
«El 14% de acciones de Kutxabank ya garantiza el arraigo de Petronor»
– Sí. Por un lado, para garantizar el suministro nacional hemos reducido las exportaciones y hemos pasado de un 33% a un 25%. Y también hemos duplicado la fabricación de queroseno con una inversión rápida.
– El fin de año será difícil por los costes energéticos, pero menos para sus accionistas.
– Pero esa situación es porque hemos hecho los deberes. Hay que decidir inversiones que tardan mucho en rentabilizarse y hay años en los que va bien, pero otros en los que va muy mal y seguimos alimentando las necesidades. Petronor hizo una apuesta industrial con una inversión de mil millones y se hizo aquí. Si hubiera sido en otro sitio, igual era en un entorno más fácil y cuando lo hemos pasado mal, hubiera sido menos gravoso. Aquí Petronor, solo en derechos de CO2, puede pagar unos 20 millones al año. En otros países como Francia las petroleras decidieron sacar el refino a Asia, confiando en traer luego el combustible, y cuando viene una crisis como esta te das cuenta de que eso no funciona y ves cómo afecta a los precios de la energía. El 12% de la industria electrointensiva de Europa se nos ha ido a entornos con la energía más barata y el 20% del refino de Europa se ha deslocalizado.
– ¿Pero entiende el enfado del ciudadano cuando reposta en la estación de servicio y ve los beneficios de su matriz, Repsol?
– Sí, claro. Pero eso no nos puede llevar a una visión cortoplacista. La energía requiere planificar inversiones a largo plazo que hay que sostener en años buenos y en años malos. No vale un análisis con cierto populismo en el que se decida que, como te va un periodo muy bien, vamos a castigarte con un impuesto. La demanda de combustible ha aumentado desde la pandemia un 3,6%, hay que contar con él para la transición energética.
– Precisamente, España y varios países de la UE han solicitado recuperar el impuesto extraordinario a las petroleras, ¿qué le parece?
– La pregunta es si queremos o no tener refino aquí con las consecuencias que estamos viendo que eso tiene. No sé si el camino es endurecer las condiciones en Europa, donde ya son muy exigentes, y donde se han cerrado nueve refinerías desde la pandemia. Hemos dejado de hacer los deberes y hemos perdido un 20% de la capacidad de refino. Aquí, en España, ha sido distinto porque hemos mantenido esa capacidad y vemos que hemos acertado. Así que se trata de decidir si persistimos en el acierto o pasamos al error.
– Repsol y Petronor suspendieron las inversiones en España por ese impuesto, ¿volverían a hacerlo si se recupera?
– Bueno, eso es una decisión de Repsol. Pero, en general, parece razonable. Va a ser difícil que el sector del refino convenza a sus accionistas de que inviertan más en un entorno que no tiene seguridad. Estos negocios necesitan estabilidad porque las inversiones son a 20 años y si veo esto de hoy pongo un impuesto y mañana lo quito, genero una inseguridad jurídica que no acompaña a la inversión.
– ¿Cree que el Gobierno debería extender el escudo social con los descuentos a la gasolina?