La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en los últimos años, según las cifras más recientes proporcionadas por la Unión Industrial Argentina (UIA) y otros centros de estudios económicos. A medida que la desaceleración económica se agrava, el sector manufacturero experimenta una caída profunda con signos de una recuperación aún distante.
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Las estimaciones actuales de la UIA señalan que la industria se contrajo un 0,3% en agosto en comparación con el mes anterior, trayendo un descenso acumulado del 3% en los primeros ocho meses del año 2026. Esta caída resuena como una de las más severas de la historia reciente del país, superando inclusive a varias recesiones pasadas. Particularmente afectado se encuentra el sector de la construcción. Los datos desestacionalizados revelan que los despachos de cemento, un indicador clave de la actividad constructora, se desplomaron un 5,1% respecto a julio. Simultáneamente, el Índice Construya, que mide la venta de insumos para el sector, mostró un descenso del 3,1%. "Los desafíos económicos son complejos y se reflejan en números que afectan la viabilidad del sector constructivo", comentó un analista del sector. Además, la división de metalurgia y metalmecánica no queda exenta del impacto, con la producción de acero sufriendo una alarmante baja del 7%. "Esta reducción podría tener efectos negativos de largo plazo en el suministro interno y las exportaciones", advierte un portavoz de la Cámara de la Industria del Acero. Por el lado positivo, la molienda de oleaginosas experimentó un aumento del 8,6%, vinculado a una elevación del 16,1% en la liquidación de divisas de agronegocios. A nivel microeconómico, esta podría ser una señal de resiliencia en algunos subsectores del vasto ecosistema industrial argentino. Por su parte, FIEL estima un retroceso aún mayor, con una caída del 0,9% en el mes de agosto y destaca que las bajas han sido una constante desde abril, marcando el tercer mes consecutivo de descenso. Las cifras evidencian un contexto donde la recuperación de la producción iniciada en noviembre de 2025 ha encontrado un callejón sin salida, resaltando la urgencia de políticas proactivas que reanimen el dinamismo industrial. Mientras tanto, Orlando Ferreres & Asociados ofrece una perspectiva un tanto optimista al reflejar un incremento del 1,4% en agosto, aunque insisten en que casi no se observan signos de un real crecimiento macro en 2026. Los sectores como refinerías y algunos componentes químicos y alimenticios podrían ofrecer líneas de soporte para el sector general, a pesar del camino complejo que tienen por delante.