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Nevaco Global
9 de septiembre de 2026

Federación de Cafeteros pide establecer en el empaque si un café es importado, ¿pulla para la marca tradicional?

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Germán Bahamón pidió identificar claramente el origen del café en los empaques, mientras las importaciones aumentaron 34% y Sello Rojo redujo precios hasta 17% en productos nacionales.

El crecimiento de las importaciones de café en Colombia abrió un nuevo debate sobre la información que reciben los consumidores al momento de comprar el producto. Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), cuestionó el aumento de las compras externas y propuso avanzar en una regulación que obligue a las marcas a declarar de manera visible el origen del café que comercializan.

La propuesta se conoció apenas un día después de que Café Sello Rojo, marca del Grupo Nutresa, anunciara una reducción de hasta 17% en los precios de algunas de sus referencias en Colombia.

Bahamón puso sobre la mesa el crecimiento de las importaciones como un elemento que, a su juicio, debe analizarse más allá del abastecimiento de la industria.

A través de X, Bahamón señaló que durante los últimos doce meses Colombia importó 1,55 millones de sacos de café, frente a un consumo interno aproximado de 2,4 millones de sacos.

A esto se suma el comportamiento general de las importaciones registrado por el Dane. Entre enero y junio de 2025, las compras externas de la categoría de café, té, yerba mate y especias alcanzaron US$147,552 millones.

En el mismo periodo de 2026, el valor llegó a US$197,906 millones, lo que representa un crecimiento de 34%.

El gerente de la FNC reconoció que una parte de esas importaciones responde a una necesidad de abastecimiento, especialmente en un año de menor disponibilidad del grano. Según explicó, garantizar el suministro de la industria en esas condiciones es legítimo.

Sin embargo, advirtió que no todas las importaciones obedecerían necesariamente a esa razón. En su análisis, existe otro componente relacionado con la estructura de precios. “Pero hay una parte que no es abastecimiento. Es arquitectura de precio”, afirmó Bahamón.

El gerente de la Federación sostuvo que el precio de un kilo de café colombiano tiene como referencia factores como la cotización del grano en la Bolsa de Nueva York, la prima correspondiente al origen colombiano y la tasa representativa del mercado, conocida como TRM.

Pero señaló que esas variables no determinan directamente cuánto cuesta producir el café en las fincas. Allí entran costos como los jornales, el abono y la recolección, que terminan afectando el margen que reciben las familias cafeteras.

Por eso, Bahamón señaló que existe un límite por debajo del cual el precio de un café tostado en góndola no sería compatible con una producción completamente colombiana.

Entérese: Café Sello Rojo baja hasta 17% los precios de sus productos; esta es la razón

“El café tostado, por debajo de cierto punto de precio en góndola, no puede ser colombiano. No es una opinión. Es aritmética”, expresó.

En ese sentido, planteó que el precio que encuentra el consumidor en los supermercados no debería entenderse únicamente como una decisión comercial, sino también como una señal relacionada con el origen del producto. Una situación que algunos usuarios identificaron como una indirecta a la marca Sello Rojo.

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