Más de 6.000 toneladas de oro, con un valor superior al billón de dólares, permanecen almacenadas en la bóveda de la Reserva Federal de Nueva York, buena parte de ellas pertenecientes a otros países. Ahora, el movimiento de 86 toneladas de reservas neerlandesas hacia Londres vuelve a poner el foco sobre dónde debe estar el oro de los bancos centrales en un escenario de mayor tensión internacional.
El oro que durante décadas fue depositado en Estados Unidos como símbolo de confianza financiera empieza a ser objeto de una nueva pregunta entre algunos bancos centrales europeos: ¿conviene seguir concentrando una parte importante de las reservas en Norteamérica?
La discusión tiene una dimensión económica considerable. La bóveda de la Reserva Federal de Nueva York llegó a custodiar más de 12.000 toneladas de oro y actualmente mantiene alrededor de 6.000 toneladas, según los datos citados de la Fed. A precios actuales, se trata de un patrimonio superior al billón de dólares.
Y aunque esos lingotes están físicamente en territorio estadounidense, una parte importante no pertenece al Gobierno de Estados Unidos. Son reservas de bancos centrales, gobiernos e instituciones oficiales de diferentes países que durante décadas eligieron Nueva York como lugar de custodia. Ahora, esa distribución comienza a cambiar.
Le puede interesar: Oro ilegal en Colombia ya iguala las exportaciones de café: mueve US$3.500 millones al año
El caso más reciente es el de Países Bajos. Su banco central, De Nederlandsche Bank (DNB), trasladó 86 toneladas de oro, valoradas en casi US$12.000 millones, desde Estados Unidos y Canadá hacia Londres.
La operación se ejecutó entre marzo y agosto y redujo de manera considerable la proporción de reservas neerlandesas almacenadas en Norteamérica.
Antes del movimiento, el 31,3% del oro de Países Bajos estaba en Nueva York y el 19,7% en Ottawa. Después de la operación, ambas participaciones quedaron en 18,5%.
En contraste, Londres ganó peso como centro de custodia: pasó de concentrar el 18,1% al 32,1% de las reservas neerlandesas.
La decisión no implica que el país haya repatriado todo su oro. De hecho, mantiene 30,8% dentro de sus fronteras y conserva una parte importante en centros financieros internacionales. El objetivo es, principalmente, diversificar.
A finales de 2025, Países Bajos acumulaba 612,4 toneladas de oro, valoradas en unos 72.200 millones de euros, cerca de US$85.000 millones.
En otras palabras, las 86 toneladas trasladadas representan alrededor del 14% de las reservas totales de oro neerlandesas.
El presidente del DNB, Olaf Sleijpen, explicó que el banco espera no tener que utilizar estas reservas en una emergencia, pero considera necesario fortalecer su capacidad de respuesta y preparación. La elección de Londres tampoco es casual.
El Banco de Inglaterra es uno de los principales centros mundiales de custodia y negociación del metal precioso. Para un banco central, mantener oro allí facilita su comercialización si necesita convertirlo rápidamente en liquidez durante una crisis.
Por eso, la operación neerlandesa no puede interpretarse únicamente como una salida del oro de Estados Unidos. También es una redistribución hacia otra plaza financiera estratégica.