Las agencias de inteligencia occidentales han advertido a los directores ejecutivos y otros altos cargos de las empresas de defensa que son blanco de agentes del Kremlin. Según funcionarios de cinco agencias de inteligencia europeas que hablaron con el Financial Times, los directivos de las empresas de defensa europeas afirman que Rusia está intensificando sus esfuerzos para asesinarlos, lo que ha llevado a las empresas a reforzar la seguridad personal de sus altos ejecutivos.
En un momento en el que el frente está estancado en Ucrania y que la economía rusa está contra las cuerdas, el Kremlin ha ordenado una expansión de las operaciones de sabotaje e híbridas en Europa para debilitar el apoyo a Kiev. Según los servicios de inteligencia, los asesinatos de civiles europeos, considerados una línea roja incluso por los servicios de inteligencia rusos, se están convirtiendo en una parte fundamental de estos planes.
Los ejecutivos de empresas más pequeñas, especialmente las que fabrican drones o componentes, también están siendo blanco de ataques. "El nivel de amenaza ha aumentado en Europa, tanto para la propiedad como para las personas", declaró un alto funcionario de inteligencia europeo.
Sinan Selen, jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (Bundesamt für Verfassungsschutz) advirtió el lunes ante el Parlamento alemán que Rusia está llevando a cabo una planificación deliberada de actos de violencia contra individuos por parte de agentes estatales o controlados por el Estado. "Estamos observando un mayor desarrollo de estas acciones en cuanto a los objetivos, los métodos y los actores involucrados, incluido el uso de estructuras del crimen organizado", añadió.
Varios altos cargos del sector de la defensa, que hablaron de forma anónima, declararon a Financial Times que intensificaron las medidas de protección personal en los últimos seis meses siguiendo el consejo de los servicios de seguridad del gobierno.
Este tipo de misiones es conocido en la jerga de la inteligencia rusa como "trabajo sucio" por tratarse de operaciones violentas y recae principalmente en el GRU, el servicio de inteligencia militar ruso. Según fuentes de espionaje, este centro está adaptando sus métodos. Sus oficiales colaboran cada vez más con grupos del crimen organizado, utilizando redes de agentes que operan a través de las fronteras nacionales y dividiendo las actividades de reconocimiento, logística, planificación y ejecución entre diferentes células o individuos, en lugar de depender de agentes "desechables" reclutados en línea a cambio de dinero.
En algunos casos, se han identificado y desarticulado complots que ya estaban en fase operativa . En otros, se han detectado actividades sospechosas, incluyendo formas de vigilancia destinadas a reconstruir los hábitos diarios de las personas, tanto en sus hogares como en sus lugares de trabajo. Los funcionarios de seguridad han recalcado que un elemento central de la estrategia rusa es que no es necesario que se lleven a cabo intentos de asesinato para que la campaña produzca los efectos deseados.
"Desde la perspectiva rusa, el objetivo principal sigue siendo psicológico", declaró un funcionario de inteligencia. "Con solo hacer sentir a la gente que podrían ser un objetivo, están surtiendo efecto. Quieren que la gente lo piense dos veces antes de hacer negocios con Ucrania".
La advertencia de los servicios de inteligencia europeos ha tenido lugar después de que varios funcionarios afirmaran que la estrategia para disuadir a Rusia de una escalada con la OTAN y Europa no ha funcionado. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió en septiembre que Rusia está planeando más ataques contra los países que apoyan a Ucrania y que Rusia fingirá que son “accidentales” para “paralizar o al menos debilitar la motivación de los países de la OTAN” de acudir rápidamente en defensa de un miembro atacado.
Según Tusk, el riesgo es “bajo pero creciente” y la escalada podría tener lugar “en los próximos meses”.
Los servicios de inteligencia de Dinamarca coincidieron con la tesis de Tusk y añadieron que las amenazas del Kremlin contra los países de la Alianza aumentarían, "con mayores consecuencias para los países objetivo que en el pasado".
Este verano, el conflicto se ha intensificado tras incidentes como el del aeropuerto de Leipzig, donde se encontró un dron cargado con explosivos que no llegó detonar. Semanas después, un tren de pasajeros procedente de Kiev fue atacado a pocos kilómetros de la frontera polaca. Además, los servicios de inteligencia polacos detuvieron a un agente ruso que preparaba un asesinato en Varsovia. Los suecos, por su parte, denunciaron la entrada de un avión espía en su espacio aéreo y los cazas de la OTAN abrieron fuego contra drones aéreos y marinos en Rumanía.
Los servicios de seguridad polacos convocaron una reunión especial el domingo tras recibir información sobre un posible ataque contra el primer ministro Donald Tusk y el ministro de Defensa Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, según informó un portavoz.
El portavoz de los servicios especiales, Jacek Dobrzynski, dijo que no podía dar detalles, pero que las autoridades estaban tratando la amenaza como "muy grave".
"Estamos hablando de una alta probabilidad de que estas amenazas se lleven a cabo", dijo a los periodistas.